10.4.12

La importancia de no confundir las palabras. Recortes vs desinversión.

by pkuczy 
La sanidad española se encuentra en un momento complicado. Por un lado arrastramos una falta de financiación (si lo medimos según gasto sanitario público como porcentaje del PIB) que se ha ido ajustando en los últimos años. Por otro lado los ajustes presupuestarios parece que ya han llegado al sistema sanitario -oficialmente, oficiosamente ya habían llegado hace tiempo- (aunque la neoluenga lo llame ahorro... -me voy a recortar lo que pienso de eso-).

Estamos ahora en un momento en el que hay que intentar no mezclar lo que son recortes (entendiendo esto como reducción en las prestaciones sanitarias, su calidad o, incluso, cambios en el modelo de proveer los servicios) con lo que son pasos hacia delante en la mayor eficiencia  del sistema (entendiendo esto como diseño de la cartera de servicios y práctica clínica basados en la evidencia científica).

Hace unos años se decía a las mujeres en edad fértil que tenían que hacerse una citología vaginal anualmente. Ahora mismo eso sólo lo dicen dos tipos de médicos (los ignorantes y los que sacan dinero por la periodicidad anual en vez de trienal -pueden sumarse las dos condiciones en uno en algunos casos), habiendo cambiado las recomendaciones, que en la actualidad serían, por lo general, cada 3 años entre los 21 y los 65 años (recomiendo entrar en el enlace, está muy bien explicado). Esto no es un recorte.


En verano muchos profesionales sanitarios cogerán vacaciones y no serán sustituidos, repartiéndose las consultas generadas por sus pacientes entre el resto de profesionales que se queden trabajando porque en algunos lugares no se contratarán tantos sustitutos como otros años. Esto sí es un recorte.


En Cataluña han cerrado algunos centros sanitarios de atención primaria en su horario de atención de urgencias. No por criterios técnicos de cobertura demográfica (y demanda sanitaria en esa población atendida), sino por criterios de ahorro. Esto sí es un recorte.


Nuestro sistema sanitario se gasta anualmente millones de euros en fármacos que no han probado ser eficaces (ni efectivos); un ejemplo son los SYSADOA, fármacos para la artrosis en los que sólo en la Comunidad de Madrid se gastaron en el año 2010 8.726.311 €; en  Estados Unidos se consideran suplementos alimentarios y otros países tampoco los financian (Suecia o Dinamarca, por ejemplo). Dejar de financiar estos medicamentos sería un ahorro. Esto no sería un recorte.


Malgastar el dinero público en actividades sanitarias sin efectividad probada o con efectividad  a un precio que supera en mucho el beneficio en salud que se podría obtener con otras actividades de menor coste (y misma efectividad) es tan falto de ética y tan reprobable como los recortes y el desmantelamiento de los servicios públicos que conforman el Estado de Bienestar.

En un artículo publicado en la revista FMC llamado "Rebajas sanitarias racionales en tiempos de crisis" Juan Gérvas y Mercedes Pérez  analizan en qué cosas se podrían acometer reformas presupuestarias sin dañar la salud de la población. Así mismo, hay multitud de artículos donde se habla a nivel nacional  e internacional de dónde se puede desinvertir sin que ello repercuta en la salud de la población.

Es importante no mezclar la desinversión racional (y necesaria) con los recortes que puedan tener detrás la búsqueda de un cambio de modelo/negocio (de lo público a lo privado, de lo universal y gratuito a lo selectivo y copagado) porque confundir términos puede llevar a que perdamos la credibilidad de nuestros argumentos...

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