5.9.12

El médico que no podía ir al médico (y otros cuentos contemporáneos)

Imaginemos (y si no queréis imaginar simplemente pensad que es algo que me esté sucediendo a mi estos días) a un españolito de 29 años que tras estudiar la carrera de Medicina (en 6 años), prepararse el MIR y hacer una especialidad (por ejemplo, Medicina Familiar y Comunitaria) trabaja durante el mes de agosto haciendo una suplencia de vacaciones...

...es entonces cuando llega el día 1 de septiembre y entra en vigor el RD 16/2012... como el protagonista de nuestra historia no tiene cita hasta el día 12 de ese mes en la oficina de empleo (porque en los meses de verano hay mayor demora en dar las citas) y sabe bien cuál es el desaguisado que el Gobierno ha montado con las coberturas sanitarias decide entrar en la página web que el Ministerio de Sanidad ha habilitado para comprobar si tienes derecho a asistencia sanitaria (sí, sí, a esos niveles hemos llegado...imposible describirlo mejor que este poema)...

Y aparece esto:


Nuestro amigo tiene suerte porque dentro de una semana volverá a darse de alta como demandante de empleo y volverá a cobrar su prestación, teniendo de nuevo derecho a asistencia sanitaria*...

...pero es que el protagonista de nuestra historia no es el protagonista de nuestra historia...

Si bien nos hemos pasado meses hablando de la aberración ética (y económica) que nos parecía la limitación de la asistencia sanitaria a inmigrantes indocumentados es ahora cuando vamos a empezar a ver el verdadero calado de esta reforma que rompe la universalidad del sistema sanitario y nos retrotrae a los tiempos en los que nuestro sistema era del tipo Seguridad Social y no como lo que se supone que es ahora, un sistema del tipo financiado por impuestos [esto supone un retroceso de casi 20 años].

Supongo que las aseguradoras privadas que, con la crisis, habían visto bajar el número de asegurados ahora estarán algo aliviadas porque es probable que algunas personas con trabajos temporales y muy precarios se vean abocadas a contratar sus servicios en el caso de que puedan permitírselos...

Podemos consolarnos pensando que en otros países hacen lo mismo pero sin el muñeco de cartón que es nuestra ministra de sanidad, aunque en realidad es un consuelo triste...



*además, según el nuevo RD 16/2012 aquellas personas de nacionalidad española o de la Unión Europea que no tengan cobertura sanitaria tienen que acreditar no tener ingresos para poder volver a disfrutar de ella [también lo podemos llamar sacarse el carnet de pobre].

3 comentarios:

  1. lo que comentas tiene su explicación no demagógica en esta referencia

    http://rafabravo.wordpress.com/2012/09/11/pero-hubo-alguna-vez-cobertura-sanitaria-universal-y-equitativa/

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  2. Conocía los antecedentes (así como el post del blog de Rafa) y el hecho de que, rigurosamente, nunca se haya podido decir que el sistema sanitario español fuera universal, pero la nueva situación en vez de haber luchado por limar los aspectos que separaban a nuestro sistema sanitario de la universalidad ha decidido que era más fácil "hacer el universo más pequeño" incluyendo (excluyendo, mejor dicho) a muchos que anteriormente sí tenían acceso al sistema sanitario.
    sobre las inequidades pro-ricos y pro-pobres del sistema sanitario ya lo hemos comentado aquí alguna vez... :S
    Un saludo!!

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  3. Vaya palo recibir ese mensaje...
    Un retroceso volver al aseguramiento. Yo que sabes que estoy muy preocupados por la sostenibilidad del sistema pero entiendo que estás medida (excepto la regulación sanitaria de los jubilados europeos) no tiene un efecto importante en el gasto, puede que al revés más gasto por atenciones complejas de patologías no controladas o en estadios más avanzados.

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