13.2.13

Nos engañan con datos envueltos en humo

Uno de los problemas para la toma de decisiones sanitarias está en la falta de datos útiles y en la incapacidad de transmitir a la población y a los trabajadores sanitarios los porqués de dichas decisiones.

Parte de culpa de estas dificultades la tiene el lenguaje en el que nos manejamos cuando hablamos de sanidad. Durante años hemos hipertrofiado un sistema de estadísticas basado en las variables de estructura (número de TAC / 100.000 habitantes, número de camas hospitalarias / 1.000 habitantes, número de XXX...) atrofiando nuestro vocabulario en términos de resultados (mortalidad evitable, número de reingresos hospitalarios, distribución por clases sociales de los resultados de la actividad del sistema sanitario,...).

Antes de utilizar variables como el número de aparatos de Resonancia Magnética (RM) por millón de habitantes para definir la calidad de un sistema sanitario deberíamos responder a una pregunta: ¿es mejor un sistema sanitario por el hecho de tener más aparatos de RM? o, formulado de otra forma menos ambiciosa pero más fácilmente estudiable, ¿existe relación entre tener más aparatos de RM y tener una mejor salud?

Si acudimos a las estadísticas que publica la OCDE [todos los datos disponibles aquí] podemos ver cuántos aparatos de Resonancia Magnética tienen los países miembros de la OCDE (cuyos datos estén disponibles) y compararlos con alguna variable de resultados en salud; en nuestro caso hemos elegido la variable "Esperanza de vida a los 65 años (hombres)". Al poner los resultados en una gráfica obtenemos lo siguiente:

Elaboración propia a partir de datos de la OCDE (2010)
El coeficiente de correlación que obtenemos del análisis de ambas variables de forma conjunta es de 0,342, lo cual indica que el número de aparatos de RM por millón de habitantes y la esperanza de vida a los 65 años se correlacionan de forma muy débil.

Dos ejemplos de la sobreutilización de variables de estructura para analizar la calidad de los servicios sanitarios los tenemos en: 1) Un artículo del blog de Juan Ramón Rallo (del año 2006), que es un claro ejemplo de lo que ocurre cuando uno se mete a hablar de cosas de las que no tiene ni idea, intentando demostrar la superioridad del sistema sanitario estadounidense basándose exclusivamente en indicadores de infraestructuras. 2) La información transmitida por los medios de comunicación del informe anual que la FADSP publica comparando los sistemas sanitarios de las diferentes comunidades autónomas. (Un ejemplo: Madridiario haciéndose eco únicamente de indicadores relacionados con las infraestructuras)

Otro ejemplo de manejo parcial y sesgado de la información lo tenemos en la siguiente noticia:


El Ministerio de Sanidad (encarnado por la mismísima Ana Mato) ha dicho lo que podemos observar en el titular de arriba, comparándolo con los datos de 2008, año en el cual sólo el 68% calificaba la sanidad como buena o bastante buena...

Pero si ampliamos la lectura vemos lo siguiente...


Ocultación (chapucera) de datos por parte de la Ministra de Sanidad (que es muy de no enterarse de las cosas)

Y para no terminar en negativo, podríamos preguntarnos ¿qué variables podríamos utilizar para medir realmente la calidad de los sistemas sanitarios? Esa pregunta la dejaremos para otro artículo, pero como muestra dejamos la comparación entre "Gasto sanitario público per capita" y "Esperanza de vida a los 65 años" (coeficiente de correlación 0.545; correlación moderada... mejor que la anterior).
Elaboración propia a partir de datos de la OCDE (2010)

7 comentarios:

  1. Estaré atento a vuestras publicaciones para intentar acercarnos a una medida de la calidad en la sanidad, es el tema fundamental.
    Saludos

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  2. Creo que cualquier profesional bien informado sabe que los indicadores de infraestructura no se relacionan con mejoras en salud por encima de un determinado mínimo, y que la utilización de estos resulta mas apropiada en países en cías de desarrollo que por ejemplo en España. El problema es precisamente que quienes tratan con estas cifras y quieren venderle la moto al ciudadano no tienen ni idea. De todos modos mejor aun que usar la esperanza de vida como indicador de impacto en salud sería valorar por ejemplo la mortalidad prematura y sanitariamente evitable, mucho más sensible al impacto especifico de la actividad sanitaria sobre la salud, o al menos la esperanza de vida ajustada por discapacidad, ya que por un lado la esperanza de vida está condicionada por otros muchos determinantes externos a la asistencia sanitaria y, por otro lado, el beneficio del gasto en salud no se traduce solo en más años de vida sino en que estos se pasen con mejor calidad de vida.
    Un saludo.

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  3. Parcialmente de acuerdo, Sergio, porque nosotros no hemos utilizado la esperanza de vida (que está tremendamente sesgada por la atención perinatal), sino la esperanza de vida a los 65 años, que no es lo mismo, ni mucho menos.
    El porqué de utilizar esta variable es porque, de las que presentaba con alto grado de cumplimentación la OCDe, era la más relacionada con el desempeño. Además, otras variables como la disminución de la mortalidad evitable se ha visto recientemente que no es una variable válida para las comparaciones internacionales (ver Health Economics de hace un mes o dos).
    :)

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  4. Los profesionales pueden entender si un dato es correcto o no, pero los medios pasan y se van al titular llamativo (iba a escribir alarmante, pero no es politicamente correcto, jeje).

    Despues la poblacion es la que lee eso y pide mas resos, mas tac's o un davinci poara operar prostatas.

    Gracias por el post :)

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  5. Gracias por vuestra labor intentando aclarar las mentiras que sueltan políticos y sus apesebrados. Lo que está claro es que la sanidad es un negocio muy rentable y que hay muchas hienas interesadas en hacer privado todo. Si no hay sanidad pública de calidad, seguro que habrá hospitales muy ricos y bien equipados gracias a aprovecharse de las enfermedades.

    Paco-Ropa barata

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  6. Buen análisis descriptivo de la sanidad española.

    Seguir así.

    Un saludo desde Sociólogos Plebeyos.

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  7. La tecnología no es sinónimo de calidad y menos cuando no está bien utilizada y algunas encuestas de satisfacción del paciente están sesgadas, trabajo en un hospital público en el que las encuestas sólo se le dan a los pacientes "bien atendidos...".
    ¿Qué os parecería utilizar como indicadores de buena salud el número de reingresos hospitalarios?, esas cifras nunca ven la luz.

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