7.4.13

Tráfico de influencias

Estos días (y por días queremos decir meses) se esta escribiendo y hablando mucho sobre tráfico de influencias a cuenta del caso Noos (esa organización sinónimo de lucro) y la imputación (o no) de la infausta Cristina.

Agencia EFE (Visto en El País)

Se han empleado páginas y horas de radio en explicar cómo la bonita estafa de los duques de Palma consistente en transferir dinero de las arcas públicas a sus cuentas privadas, no hubiera sido posible si el Sr Urmangarín no fuera quien es. Si todavía no se lo cree, haga usted la prueba: monte un chiringuito y póngale un nombre que suene a filantropía. Redacte un proyecto para unas jornadas en las que no queda claro que se va a tratar ni que actividades se van a desarrollar. Pídale al alcalde de su pueblo y al presidente de su comunidad varios millones de euros para el proyecto. A ver cuanto le dan si no es usted de la familia del primero de los españoles.

Parece evidente que el otrora yerno bueno del rey (lo qué se debe estar riendo Marichalar) utilizó su posición para conseguir un trato de favor.

Ahora haga otra prueba. Vaya a su hospital de referencia y dígale a cualquier médico que se encuentre por el pasillo que su madre ha pegado un bajón y pregúntele que día de la semana que viene se la pueda traer para que la vea. Así, sin pasar por su médico de cabecera, sin derivación ni cita, ni ná. La auténtica consulta de pasillo.
Y otro experimento, que solo podrá poner en práctica si algún familiar requiere ingreso hospitalario. Pídale al médico que ingresen a su familiar en una habitación para él solo.
En ambos casos el resultado será el mismo de pedirle al alcalde unos millones para su fundación tapadera. Salvo que sea usted médico o sanitario en general (en algunos casos puede valer haber trabajado el tiempo suficiente en la cafetería del hospital).
Entonces no hay derivación, ni listas de espera, ni compañeros de habitación ruidosos. Podría haber quien interprete que usted, utilizando su posición, habrá conseguido un trato de favor a costa de otro contribuyente cuya revisión, prueba, intervención, o ingreso en habitación individual estaba situada por delante de la de su familiar. Pero usted es de la casa. Todo el mundo lo hace y los trabajadores de Endesa no pagan luz, alguna ventaja tenemos que disfrutar.

Lo mismo pensaba el pobre Urdangarín. Claro que utilizó sus influencias, todo el mundo lo hace y los trabajadores de Endesa no pagan luz (espero que algún trabajador de Endesa este leyendo esto y nos aclare ese extremo). Pues si él tiene una empresa cuyo objeto es recibir subvenciones, ¿que hay de malo en presentarse como el Duque de Palma? "Mira, President Matas, es que soy compañero". " Buenos días, Rita Barberá, yo no tengo cita, pero es que soy de la casa (real)". Lo normal.

Por eso los médicos no nos escandalizamos ante el trato de favor y el tráfico de influencias ni podemos criticar a Urdangarín. Porque lo practicamos a diario y con absoluta naturalidad.
Igual que ningún médico que haya ido a cenar o se haya alojado en un hotel a cargo de una empresa farmacéutica puede criticar a Camps por recibir unos trajes, o al (ex?) marido de la ministra de sanidad por recibir un Jaguar. Cohecho impropio llaman a algunos a las cenas de los laboratorios. Pero eso es otro tema, que siempre estamos con lo mismo. Vean esta noche a Jordi Évole que seguro que lo cuenta con muchas más gracia que nosotros.

Podría decirse que no es lo mismo recibir subvenciones millonarias que enchufar a tu madre para que se salte la lista de espera. Y desde luego cuantitativamente no es lo mismo. Pero ya saben que en este blog somos muy amantes de lo cuali. Y cualitativamente, no hay mucha diferencia.

Existe otra consideración, además de la evidente injusticia que supone este trato de favor. Los sanitarios lo llamamos el síndrome del recomendado , y popularmente alude a la mala suerte o el gafe cuando se trata a familiares o amigos de compañeros, que aparentemente sufren más complicaciones que la población general. El síndrome del recomendado existe, pero no se debe a ninguna maldición ni a ningún suceso paranormal. Cuando te realizan más exploraciones de las necesarias, te mantienen los ingresos por más tiempo y te sobremedican, y además hacen todo esto con un registro deficiente, con consultas de pasillo y sin anotarlo en la historia, no se llama gafe. Se llama yatrogenia y mala praxis.
Y tráfico de influencias.


5 comentarios:

  1. Es cierto que lo de no ver la viga en el ojo propio es muy español. Porque podríamos hablar de diversos fraudes a todos los niveles y estamentos. Es decir, no es cuestión de médicos o no, es cuestión de cultura, de educacion.

    Pero dicho esto... yo si veo una diferencia, que no es cuantitativa sólo. Si yo visito a un conocido/de la casa, lo hago sin modificar mi agenda un ápice. Si a un conocido le hacen una resonancia para hacerme un favor a mí, se la hacen sin modificar la agenda de resonancia. Es decir, no se causa un perjuicio al contribuyente común, se hace un sobreesfuerzo para satisfacer un favor. Usamos nuestra posición, sin sobrecoste adicional al sistema (nunca le haría a un conocido una prueba que no le haría a un paciente), para satisfacer un favor, pero sólo a costa de nuestro propio trabajo. Lo mismo pasa si voy a la tienda de ordenadores de mi amigo informático. Él me hace un precio que no le hace a otros. Yo le hago precio a mi amigo. Un precio que nadie, excepto yo, paga. Eso será "injusto" para el que no tiene amigos en el sistema, pero desde luego, no es cualitativamente lo mismo que lo de Urdangarín. Urdangarín se lleva dinero público que deja de estar disponible para otras cosas.

    Respecto a todo lo demás no tengo nada mas que hacer que reverenciar al bloguero por meter el dedo en el ojo que no ve que, además, tiene una viga.

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  2. Con todo el respeto creo que no es lo mismo, ni cualitativamente ni cuantitativamente hablando, montar "una entidad sin ánimo de lucro" que recauda millones de euros destinados a fines que no se cumplen gracias al nepotismo y se ingresan en las cuentas de unos bribones que, en tus horas libres (por ejemplo yo llevo años sin desayunar y uso ese hueco para ver a esos familiares o a casos fuera de agenda, y a otros los veo a partir delas tres de la tarde antes de irme a mi casa). En esos casos, ni "robo" recursos del sistema, ni desajeno recursos de otros usuarios, ni causo demoras para otros enfermos ya que no actuo sobre las agendas salvo para, si he visto a un paciente antes de cuando le tocase, avisarle que anule la cita que tenía para que pueda recolocarse a otro enfermo en ella.
    Y sí he observado que en el tiempo transcurrido desde que era R1 ( que pasa de los 20años), al poder que nos gobierna monolíticamente en mi comunidad, Andalucía, y que ha decidido que sólo hay una forma de hacer las cosas, la que ellos paren y rumian endogamicamente en sus despachos sin tener en cuenta a los profesionale que estamos en las trincheras, esta forma de actuar y tener un detalle con los compañeros, les produce sarpullidos y la persiguen, pero la usan sin ambajes y por la vía directa (llamándote desd gerencia para que uses tráfico de influencias a lo gore) cuando se trata de alguien del partido o el familiar de alguien de los suyos.
    Salu2 cordiales

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  3. Evidentemente, en casos cómo este la diferencia aquí es tan grande que la comparación solo tiene 2 objetivos: provocar y conseguir notoriedad a rebufo de al imputación de la infamante Cristina.
    El problema de Noos no es Urdangarín utilizar su influencia para atraer fondos a su instituto, es que el instituto en sí era un fraude.

    En cuanto a la atención "fuera de agenda", no tiene en cuenta la suecesión de actos médicos qu epuede suponer una consulta (pruebas, nuevas derivaciones) que escapan a nuestra actividad directa para insertarse en pleno circuito "ordinario", ahora si, por delante de otros.
    En cuanto a que nuestros mandos persigan esta situación y les produzca sarpullido, es la primera vez que lo oigo. A nadie le gusta que se le descojonen en la cara.
    Entiendo que nos sintamos atacados en nuestra ética profesional, me sorprende que esto preocupe más que pensar que podemos estar haciéndole un mal a nuestros familiares.

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  4. estimado enrique, no quiero parecer un discutidor ni un troll, pero sí comentar a propósito del "síndrome del recomendado" con un ejemplo que creo que lo explica. si yo hago un foie de escandalo, una paella exquisita o un pudding de fresas para chuparse los dedos (por asimilarlo a los procesos asistenciales que habitualmente domino), el día que tengo invitados a los que quiero agradar, lo más sensato es que haga lo que sé hacer muy bien, no modificar dosis ni cantidades (variar mi practica clínica habitual) y si quiero ofertar lo que no hago encargarselo a otro (derivar a quien tiene mas experiencia o mejores resultados). otra cosa distinta es que use una cubertería más mona, una vajilla mas lujosa o un comedor con vistas, dentro de lo posible, lo razonable y lo etico. también puedo adornar los platos con mas reverencia o sonrisa, pero desde mi punto de vista todo paciente que atiendo debo intentar, sea quien sea, adornar mi contacto con el con todo lo posible para que se encuentre atendicdo, confiado, confortable y cómodo en lo posible 8es decir, tratar a todos mis enfermos como a recomendados del mas alto nivel9.
    desde mi particular opinión (y no siento cátedra, sino expongo mi parecer) es poco inteligente (y fuente de esa yatrogenia que comentas) modificar las recetas habituales con buenos resultados (pedir pruebas no precisas, modificar tratamientos contrastados, o cambiar mis hábitos quirúrgicos).
    si un familiar mío tiene apendicitis, y quiero que salga bien, y no sólo el acto tecnico en sí, sino la calidad percibida del proceso, posiblemente intentaré contactar dentro de los posibles (según disponibilidad y oportunidad) a un cirujano general atento y humano,(posiblemente a un R5, que será el que mas pendis ha hecho en el centro en los ultimos meses) independientemente de que yo las hiciera en la residencia o cuando iba a operar en los campamentos de refugiados, más que a un jefe que no hace guardias, independientemente de su status jerárquico. y escoger a alguien que sonría más a los tuyos, que se pare en el pasillo si alguien le pregunta, que sepas que va a pasarse a ver a los que ha operado en finde aunque no trabaje ese día... (que esa gente la hay, y además esa forma de actuar la hacen con sus pacientes VIPs y con pacientes desconocidos sin enchufe ni status, sólo por el hecho de serlo).
    posiblemente a muchos gestores y a muchos compañeros les pueda molestar esa asimetría en el trato (todos tenemos cardiologos, neumologos, medicos de primaria, pediatras,... favoritos a los que usamos como referencia).
    esa forma de actuar que a la administración no le gusta (la idea de que los resultados y el trato pueden ser distintos según quien te toque) es dificil de englobar, con perdon de Sackett y Guyatt, en GPC y metaanálisis, pero todos sabemos que existe.
    yo no me resisto a dejar de pensar que, por encima de la técnica, la evidencia, los procesos,... existe algo que convierte lo que hacemos en una especie de "arte".
    no todos somos iguales, puedes matricular a mucha gente en la mejor academia de pintura, darles los fundamentos técnicos y teóricos precisos, estancias en los mejores centros, dotarles de los mejores lienzos y pinturas y de las guias de practica clínica de pintar frescos, con los metaanalisis de las mejores pinturas murales de la historia, pero la santa cena, la capilla sixtina o los bisontes de altamura precisan otro ingrediente.
    salu2 cordiales

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