11.2.16

Sanidad opaca: la transparencia son los otros



En los últimos años la palabra "transparencia" se ha colado en la totalidad de los discursos relacionados con las organizaciones sanitarias. La organización Transparency International lleva tiempo haciéndose eco de la falta de transparencia en las organizaciones sanitarias de todo el mundo, los programas electorales de todos los partidos políticos llevaban medidas en torno a la transparencia y la rendición de cuentas desde las instituciones, y no hay discurso sanitario que se precie que no tenga la palabra "transparencia" asomando por los márgenes.

Pero la transparencia se demuestra ejerciéndola... hoy hemos tenido un bonito ejemplo de ello:


Tras un intento de algunos políticos de la oposición de ir a las Urgencias a preguntar a cargos de dirección y trabajadores/as acerca del estado de la asistencia en sus lugares de trabajo, y con el fin de evitar esas molestas fotos de personas mayores aparcadas en camillas por los pasillos de los centros hospitalarios colapsados (como cada enero, recordemos), el consejero de sanidad de la Comunidad de Madrid ha decidido que mejor prohibir la entrada y así evitamos disgustos.

En el libro "La sociedad de la transparencia", Byung-Chul Han analiza qué significa la transparencia en las sociedades actuales y qué implicaciones tiene tanto a nivel personal como a nivel de trabajo de las organizaciones. Extraemos uno de los párrafos que creemos que es fundamental a la hora de entender por qué la mayoría de las políticas actuales de transparencia en el sistema sanitario están destinadas a fracasar:

El ingenua también la ideología de la Post-Privacy. Esta exige en nombre de la transparencia un total abandono de la esfera privada, con el propósito de conducir a una comunicación transparente. Se basa en varios errores. El hombre ni siquiera para sí mismo es transparente.

Esto que en el libro se comenta en relación a las relaciones interpersonales es también extrapolable al funcionamiento del sistema sanitario: el sistema sanitario ni siquiera para sí mismo es transparente, lxs profesionales no tienen transparencia en relación al propio trabajo que ellxs desempeñan (indicadores de resultados, indicadores de proceso,...), los procesos de selección de tecnologías dentro de las organizaciones apenas se difunden dentro de las mismas, en el momento de la contratación de trabajadores/as eventuales es imposible saber qué plazas hay como alternativas a las que te están ofertando y así poder ejercer el más mínimo nivel de libertad de elección (juas), los gerentes no saben qué resultados en salud tenían los pacientes de ese nuevo médico que viene a trabajar en su hospital, las personas que trabajan en un centro no saben qué criterios ha utilizado la Consejería de Salud para designar al nuevo gerente o para cesar de un día para otro al anterior o, lo que es peor, cuando un alto cargo de la consejería visita un centro sanitario se encuentra con un palacio de película de Disney maquillado para la ocasión.

Enarbolamos discursos de transparencia hacia fuera pero ni siquiera tenemos transparencia hacia dentro... suponemos que la transparencia es una palabra que se declina solamente en tercera persona.

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