[Con intención de reactivar la economía y la marca España andamos en reformas. Disculpen si le desahuciamos, expropiamos o simplemente le jodemos. Mientras seguiremos hablando..]
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22.11.13

Haciendo mal lo que hay que hacer bien (y viceversa).


"There is nothing quite so useless, as doing with great efficiency, something tha should not be done at all" Peter Drucker.

["No hay nada tan inútil como hacer de forma eficiente aquello que no debería hacerse".]

Con miedo a caer en alguna de las tautologías made-in-Rajoy, podemos afirmar que un sistema sanitario tiene que hacer lo que hay que hacer y, del mismo modo, tiene que evitar hacer aquello que no se debe hacer.

Cuidar de sus pacientes diabéticos, conseguir un buen control longitudinal y evitar las complicaciones es una de las cosas que hay que hacer porque, además, el sistema sanitario ha demostrado que tiene algo que decir en ese aspecto (aunque los condionantes socioeconómicos en la aparición y control de la diabetes sean un tema capital). ¿Cómo andamos de eso en España? Según datos publicados por la OCDE en 2009 (datos correspondientes a 2007) España es subcampeona del mundo en cortarle las piernas a sus pacientes diabéticos. Todo un logro. -sobre esto, conviene leer el texto de Gérvas en Atención Primaria-.

Por otro lado, si repasamos el informe "Health at a glance 2013", publicado estos días por la OCDE, llama la atención que nos encontremos en los puestos de cabeza en la realización de mamografías como cribado de cáncer de mama, actividad con muchas dudas en su relación daño/beneficio (e incluso con dudas simplemente con su beneficio de forma aislada).


En aquellas actividades que despierten incertidumbre en cuanto a su realización podemos discutir, argumentar e, incluso disponiendo de los mismos datos, tener percepciones distintas sobre su idoneidad; sin embargo, aquellas actividades que el sistema sanitario tiene que hacer porque sabemos que hay un beneficio en salud innegable para la población son las que deberían figurar al principio de la lista de prioridades de nuestro sistema sanitario [y de nuestras reclamaciones como profesionales y ciudadanos].

2.11.08

Separar grano y paja

Me hallo últimamente más embebido de lo que me gustaría en el apasionante mundo del tratamiento de la diabetes; aparte de lo que esto me aporte en lo relativo a conocimientos sobre esta enfermedad, estoy aprendiendo mucho más en torno al funcionamiento comercial/terapéutico de las grandes enfermedades (diabetes, hipertensión...en general todo lo que tenga que ver con los factores de riesgo cardiovascular).
En los últimos años el arsenal terapéutico en estas enfermedades está creciendo a marchas forzadas; de estas novedades, se pueden contar ocn los dedos de una mano las que pueden tener utilidad real para algún paciente; un ejemplo de esto es el de la famosa insulina inhalada; cuando ésta se comercializó los medios de comunicación se hicieron eco de su salida al mercado, viéndola como un gran avance que haría que los diabéticos pudieran dejar de pincharse diariamente (cosa que tiene que ser ciertamente molesta, sin duda); lo que no se contaba en ningún sitio era que la administración de esta insulina tenía bastantes condiciones para poder ser realizada (no haber patología pulmonar, ajustar la dosis cuando hubiera algún resfriado,...)...unos meses después de su comercialización, la casa comercial (Pfizer) anunció la suspensión de la fabricación de esta insulina por motivos exclusivamente comerciales (malos resultados económicos)...unas semanas después se conocían los datos de un estudio que correlacionaba el uso de esta insulina con el aumento de cáncer de pulmón en los pacientes tratados con ella...
Esto no es sino un ejemplo de cómo fármacos novedosos se introducen en el mercado de forma apresurada, sin que haya una suficiente evaluación de su perfil riesgo/beneficio...
...y mientras tanto tendremos que seguir buceando en la insondable maraña de nuevos fármacos para que no se nos escapen aquellos que puedan aportar algo a los pacientes que puedan beneficiarse de ellos (y también para proteger a nuestros pacientes de la introducción y el uso prematuro de fármacos no estudiados suficientemente).