[Con intención de reactivar la economía y la marca España andamos en reformas. Disculpen si le desahuciamos, expropiamos o simplemente le jodemos. Mientras seguiremos hablando..]

26.4.13

Novedades en la vacuna del papiloma humano... un artículo en AMF


  • El virus del papiloma humano (VPH) se divide en tipos de alto riesgo y de bajo riesgo según su oncogenicidad.
  • La infección por VPH es condición necesaria pero no suficiente para el desarrollo de cáncer de cuello de útero. Otros factores de índole socioeconómico y de hábitos sexuales se han visto relacionados con el desarrollo tumoral. El preservativo es factor protector.
  • No existe aún ningún estudio que haya podido evaluar la posibilidad de que la vacuna disminuya la probabilidad de padecer cáncer de cuello de útero. Sí ha demostrado disminuir la aparición de CIN-1 y CIN-2, viéndose notablemente reducida la magnitud del efecto al analizar los datos de disminución de CIN-3.
  • Los datos de seguridad publicados de acuerdo con los ensayos clínicos aleatorizados (ECA) no han encontrado efectos adversos graves atribuibles a la vacuna. Sin embargo, los datos procedentes de registros de farmacovigilancia muestran un número de episodios adversos (leves y graves) notablemente superior al resto de vacunas comercializadas.
  • La relación coste-efectividad de la vacuna dependerá de la necesidad de revacunación, la disminución de los costes y el mantenimiento de buenos programas de diagnóstico precoz mediante citología y detección de VPH.
  • Existen múltiples incógnitas que despejar en torno a esta vacuna, especialmente en relación con la duración de su protección, los efectos en mujeres previamente infectadas y la posible inmunidad cruzada.
  • El coste de oportunidad de la introducción de la vacuna del VPH en el calendario de vacunaciones de España es elevado, especialmente en un momento de crisis económica en el que la "disponibilidad a pagar" del sistema sanitario puede verse reducida.
  • Sería deseable desarrollar estrategias de abordaje de los problemas de salud de la mujer desde una perspectiva más amplia, sin caer en reduccionismos microbiológicos que pueden incrementar las desigualdades y obviar aspectos importantes de los problemas que se quieren solucionar.

Más en el artículo publicado hoy en la revista AMF (texto en abierto), con la autoría de Enrique Gavilán y mía, y con la inestimable ayuda de Rafa Cofiño y Laura Jiménez.

18.4.13

Volviendo al reparto de las plazas MIR

Wikimedia

Hace un año publicamos esta entrada sobre el tema en el blog de la Unidad Docente de MFyC de Sevilla (que tristemente nunca llego a despegar)
En estos días en que muchos compañeros dilucidan su futuro por los próximos años y en muchas ocasiones para toda la vida, volvemos a ella. ¿Cómo se decide que numero de plazas oferta cada especialidad? ¿Y el numero de plazas totales?


En cuanto a la demanda, añadimos hoy  los resultados de la encuesta que le encargó el ministerio al grupo de Beatriz González López- Valcarcel, que lleva años estudiando este tema, para conocer las preferencias de los candidatos a la hora de elegir.
http://www.msc.es/profesionales/formacion/necesidadEspecialistas/doc/InformeMIR2012.pdf

Y a ustedes, ciudadanos, pacientes, médicos, residentes, estudiantes, ¿que les parece todo esto?




Algo debe andar mal en nuestro sistema sanitario delosmejoresdelmundo (todo, dirán algunos). Y no me refiero a los problemas económicos, las reflexiones sobre la sostenibilidad del sistema, los recortes que se nos vienen encima y todos los problemas más o menos recientes derivado de La Crisis. Estoy hablando de un problema anterior, que viene de muy atrás y que en las circunstancias actuales se está haciendo más patente.
Por un lado, todos conocemos los problemas que encuentran muchos de nuestros compañeros cuando acaban la residencia para acceder al mercado laboral: contratos de un mes o de días, contratos de guardias, condiciones más que precarias y en muchos casos simplemente el paro. Y por otra parte, conocemos las dificultades que tienen en muchos centros de salud (especialmente los alejados de los grandes núcleos urbanos) para completar sus plantillas, recurriendo las gerencias en muchas ocasiones a profesionales de dudosa capacitación para el puesto y con una tasa de recambio tan alta que los pacientes no llegan a conocer a su médico y se quejan frecuentemente de que se lo cambian continuamente. O sobrecargan a los pocos que tienen deteriorando enormemente la calidad de la asistencia ¿Que esta pasando? ¿Hacen falta más médicos en España? ¿Sobran?.
La respuesta probablemente sea “depende de la especialidad”. Y digo probablemente porque en España no hay datos exactos sobre el numero total de médicos, la distribución por especialidades, cuantos de estos están en activo y se dedican realmente a la asistencia  y mucho menos de las necesidades de la población. En un Ministerio de Sanidad cada vez más vacío de contenido por las transferencias a las comunidades autónomas, existe una Dirección General de Ordenación Profesional, Cohesión del Sistema Nacional de Salud y Alta Inspección que teóricamente debería manejar estos datos, pero en la practica no existe ningún registro. Si dispone este ministerio de una herramienta muy potente para ordenar el sistema sanitario: la oferta anual de plazas de formación sanitaria especializada (las plazas de MIR). Con una distribución de plazas entre las especialidades acorde a las necesidades del sistema, estas desajustes podrían corregirse a medio plazo. Pero si no se conoce el numero de médicos en activo ni su distribución por especialidades, ¿como se determina que plazas se ofertan?
De la siguiente manera: el Ministerio tiene un órgano asesor por especialidad,  las Comisiones Nacionales (CNE) en las que están representadas las sociedades científicas, el ministerio de sanidad, el de educación, el colegio de médicos y los residentes. Cada año estas Comisiones estudian las necesidades de nuevos especialistas y hacen una propuesta al ministerio. Por otro lado, las comunidades autónomas, según su capacidad formativa y sus necesidades, hacen su propuesta. El ministerio valora ambas y establece la oferta definitiva de plazas. Esa es la teoría. En la practica, desde hace años, el ministerio ha desestimado la propuesta de las comisiones y la oferta definitiva es la de las comunidades autónomas sin mover una sola plaza. ¿Y como determinan su propuesta las CCAA? Pues según las necesidades a cortísimo plazo de personal, que se cubren con residentes a precio de saldo. Si por ejemplo el servicio de ORL del Virgen del Rocío de Sevilla tiene una lista de espera demasiado larga o por la razón que sea, la necesidad de abrir una nueva consulta, no se contrata a un especialista en ORL (que sería más caro). Se solicitan mas residentes que salen más baratos y se les pone a pasar consulta. Se soluciona el problema por unos años y después ya veremos. Se produce así un efecto doblemente perverso: cada vez se forma a mas especialistas y cada vez se contratan menos, saturándose por completo el mercado de trabajo.
¿Y que pasa con los médicos de familia? En consonancia con la escasa importancia que dan los servicios de salud a la medicina de familia, los consejeros escuchan a los jefes de servicio de los grandes hospitales pero hacen oídos sordos a las gerencias de atención primaria y a las Unidades Docentes de Medicina Familiar y Comunitaria. Por esta razón, el fenómeno antes descrito no se produce con las plazas de médico de familia, que por algún sitio hay que controlar el gasto. Luego ya contratarán médicos sin especialidad o con el titulo convalidado por el articulo 33.
El resultado este año ha sido especialmente llamativo. Ante la propuesta de reducir plazas de residentes de la mayoría de CNEs, que en algunos casos como la de nefrología o la de alergología era reducir  a la mitad en toda España, el ministerio ha mantenido los números desorbitados de los últimos años. Y las únicas especialidades que habían propuesto un aumento (familia y pediatría) han sido las únicas que han visto reducirse sus plazas.

Año
Médicos titulados
Plazas ofertadas
Plazas ofertadas MFyC
(porcentaje del total)
2004-2005
4009
5480
1682   30.69%
2005-2006
4211
5804
1700    29.29%
2006-2007
4064
6048
1771    29,28%
2007-2008
3951
6517
1859    28,52%
2008-2009
3841
6797
1892    27,83%
2009-2010
*
6948
1904    27,40%
2010-2011
*
6881
1919    27,88%
2011-2012
*
6985
1860    26,63%

La proporción de especialistas en medicina familiar y comunitaria, según todas las recomendaciones debería ser un 50% del total de médicos del sistema nacional de salud (SNS). Para acercarse a esa cifra a medio plazo las plazas de formación especializada deberían corregirse en esa dirección cuando precisamente lo hacen en la contraria convocatoria tras convocatoria.  Tras años de mantener el  numero de plazas de MFyC  mientras el resto de especialidades aumentaban sus plazas aceleradamente con residentes carne de paro o de emigración, este año la proporción es de un escuálido 26,63%.
Y eso pese a la recomendación que había hecho la CNE teniendo en cuenta el crecimiento demográfico y la reposición necesaria de médicos de familia por jubilación, muerte, reespecialización y abandono en un horizonte de 15 años, estimaciones hechas con los pocos datos disponibles y los cálculos de diferentes trabajos debido a la falta de información más completa (la propuesta se acompañaba de una petición al ministerio de recabar estos datos) . Esta propuesta consistía en un numero total de 5400 plazas de las cuales al menos 2200 fueran de MFyC
Evidentemente, esto no es un hecho aislado. Obedece a una intencionalidad política de destinar los recursos (antes con mas liberalidad, ahora los pocos que hay) al hospital en detrimento de la atención primaria.  Ya se sabe que los médicos de de familia lo aguantan todo, ven 50 pacientes en una mañana, tiene demora 0 y la satisfacción de los usuarios es muy alta, así que mejor meter los dineros en el hospital que queda mejor en los periódicos (aunque este demostrado ser mucho menos rentable en términos de salud, no electorales).
La solución evidentemente no es aumentar el numero de plazas de familia hasta alcanzar este 40%, sino mantenerlas y reducir el resto hasta llegar a esta a esta proporción. Y probablemente hacer lo mismo con todas la partidas de sanidad dedicadas al hospital y a primaria. Pese a todos los planes, estrategias, libros blancos y discursos de ” la primaria como eje del sistema”,en los últimos  años de forma lenta e inexorable la proporción del presupuesto destinado a atención primaria no ha hecho más que disminuir . En estos tiempos de recortes sería iluso pedirle a los nuevos gestores de nuestro maltrecho SNS  que aumenten el presupuesto de los centros de salud. Pero si hay que recortar, por favor recorten de donde es menos eficiente. Y si puede ser, no a la catalana, por favor.
Enero de 2012

10.4.13

Desenfocando el ombligo sanitario de Occidente: Cuba y el Periodo Especial

Advertencia: salubrismo radical de aquí en adelante ;-)

Hace más de 20 años empezó en Cuba un periodo que duraría más de media década y que sacó los colores al mundo occidental que todavía le ríe las gracias a EEUU.
En concreto, este "Periodo Especial", oficialmente denominado "Periodo Especial en Tiempo de Paz", se inició tras la caída (empujada por el FMI) del bloque Soviético que era, por voluntad propia y por voluntades ajenas, el principal agente comercial de Cuba (en vez de petróleo por alimentos podríamos denominarlo azucar de caña por petróleo).

¿Qué ocurre cuando una sociedad se queda en unos meses/años sin petróleo? 
Esta suposición, que no deberíamos nunca de descartar a escala global en unas décadas, fue descrita por una ONG con sede en Ohio (Community Solutions, dedicada a explorar soluciones sostenibles y basadas en economías locales a gran parte de los problemas que algún día pueden darse) en su documental "The Power of the Community" (una búsqueda en google os saca el documental subtitulado en Vimeo ;-)).

Recordemos que el desarrollo tecnológico de la última mitad del siglo XX estuvo muy ligado a aquellas innovaciones relacionadas con el petróleo. Y esto supone que evidentemente el transporte motorizado en Cuba pasó a ser casi inexistente (Corto interesante al respecto: "Pedaleando").
Pero además supone otra cosa. Desde mediados del siglo XX la producción intensiva agrícola ha estado alimentada por el petróleo. Bien sea en forma de pesticidas/fertilizantes/otros como en forma de mecanización de la agricultura.

Por lo tanto la situación desarrollada tenía dos vertientes:
  • Paralización del transporte motorizado
  • Paralización de la producción agrícola intensiva
Por si no fuera suficiente, EEUU intensifico el embargo (Ley Torricelli) aislando aún más a Cuba del resto del mundo. 

¿Cuáles fueron las consecuencias en salud de este periodo?
La disminución de la ingesta calórica y aumento de la actividad física tuvieron un efecto claro sobre la población cubana. Una pérdida de peso moderada en TODA la población (5kg de media). Esta pérdida de peso tiene dos características: afecto (mayoritariamente) a toda la población por igual y afectó a una población previamente bien nutrida. Esto la hace poco comparables con los tres tipos de crisis que conocemos hasta ahora:
  • Las crisis alimentarias derivadas de guerras: la historia nos dice que algunas crisis, como la Hambruna Holandesa de la 2ª Guerra Mundial , tienen efectos devastadores para la salud, no solo de los que la sufren sino de los que han nacido durante ella. 
  • Los shocks económicos en países comunistas. Rusia. Los hombres rusos todavía no han recuperado la esperanza de vida de los 80. Comparaciones entre el caso cubano y ruso en este artículo (no lo he encontrado en abierto :(). 
  • Las crisis económicas actuales, donde la población se ve afectada de manera MUY desigual por esta crisis y por lo tanto se concentran los efectos en menos personas.
Los efectos de una pérdida de peso moderada en la gente son aquellos que nos esperaríamos a nivel individual: disminución de enfermedades crónicas relacionadas con la obesidad (Diabetes y Cardiovasculares, un 50% y un 33% de descenso de la mortalidad respectivamente). Y eso ocurrió en Cuba, de manera muy marcada durante los años inmediatamente posteriores a la crisis. Para más información sobre estos efectos, el artículo que los exploró hace unos años.

¿Qué hace de Cuba un caso único?
Lo primero, como ya mencionabamos antes, es que se trató de una población donde los efectos de la crisis fueron muy homogéneos. Existen ciertas diferencias por género y edad en la pérdida de peso, pero desde luego son menores y nada comparables con las diferencias que observamos en entornos como el nuestro.

Lo segundo es que se trataba de una población bien nutrida pero con niveles de obesidad relativamente bajos (~11%)

Lo tercero, la respuesta ante la crisis. En el campo de la actividad física, la compra por parte del gobierno de 1.500.000 bicicletas a China (las denominadas 'Forever' en el corto enlazado arriba) y la producción en casa de otro medio millón más. Dos millones de bicicletas para 11 millones de personas. Echad cuentas. En el campo de la alimentación, la organización local comunitaria de agricultura urbana en las grandes ciudades. A pesar de que el gobierno garantizaba un suministro energético a toda la población este se solía tornar insuficiente y fue compensado mediante horti y fruticultura urbana. Para más información sobre estas medidas, el documental enlzado previamente y este artículo son una buena fuente. 

Y lo cuarto es el sistema sanitario que atiende a esa población. A mucha gente le suenan campanas cuando oye hablar de las peculiaridades del sistema cubano de salud. Michael Moore grabó un documental comparandolo con el peor sistema sanitario en relación con lo que gasta y en que país está (el de EEUU). Evidentemente lo que pudimos ver en Sicko es la comparación más extrema posible, pero es muy ilustrativa. 
Para encontrar una descripción mucho más concreta podemos irnos al documental Salud!, realizado por MEDICC (la asociación para la cooperación en educación médica con Cuba, que edita una revista llamada MEDICC Review, organiza intercambios con profesionales de la salud de todo el mundo, etc). En este documental se describe la acción humanitaria de los médicos que exporta cuba, la de la formación médica que reciben médicos de muchos países en la ELAM y por último, de interés para nuestro caso, la estructura del sistema sanitario cubano. Como gran ejemplo, los especialistas en MGI (Medicina General Integral, el nombre ya nos dice algo no? ;-)), el equivalente a nuestros médicos de familia, que viven en la zona donde trabajan y visitan a muchos de sus pacientes en sus domciilios.
En definitiva, un sistema sanitario completo a nivel estructural, con ciertas deficiencias a nivel tecnológico o material (debido a las restricciones del embargo principalmente) y con mucho personal, que está exportando su modelo a otros países.

¿Y ahora?
Desde el año 2000 el crecimiento económico en Cuba es constante. Reactivada la economía, los niveles de ingesta calórica y de actividad física se normalizaron. Los niveles de obesidad volvieron a la situación pre-crisis en 2001 y para 2011 ya se habían casi triplicado respecto a 1995.
Los efectos en salud fueron inmediatos, con un repunte de la incidencia de diabetes y un aumento de la prevalencia. Además la mortalidad por diabetes ha vuelto a aumentar (un 30%) y la bajada de la mortalidad cardiovascular se ha detenido.

¿Qué podemos aprender de esto?
Ningún país debería de pasar por una crisis así, creada de forma artificial por la política internacional. Pero de esta experiencia se pueden aprender varias lecciones:
  • Las políticas de transporte activo pueden tener un enorme efecto sobre la población. Las bicis cubanas (que ahora son un símbolo que recuerdan esta crisis), podrían ser nuestras futuras normas de convivencia con ciclistas, nuestras ciudades adaptadas al ciclismo o nuestras aceras caminables o parques paseables.
  • Estos cambios en el transporte han de acompañarse de cambios en la dieta. El apoyo a iniciativas de cultivo sostenible y comunitario, construcción de mercados, subvenciones a la compra de comida saludable y tasación de comida no saludable pueden suponer buenas oportunidades al respecto.

Para una versión más académica (y centrada en los cambios en factores de riesgo y su efecto en diabetes y enfermedad cardiovascular) de esta historia, el artículo publicado hoy en el British Medical Journal (OpenAccess): 
http://www.bmj.com/cgi/doi/10.1136/bmj.f1515
y su editorial en:
http://www.bmj.com/cgi/doi/10.1136/bmj.f1777
Y para un resumen de esta historia, el video-abstract encargado por la revista:


Una frase final de la editorial:

"En muchos países, caminar y andar en bicicleta se consideran comportamientos de clases bajas. En Boston, el Dr. Paul Dudley (famoso cardiólogo y médico personal del Presidente Eishenhower) iba en bicicleta al Massachusetts General Hospital hasta sus 80 años. La ciudad le puso su nombre a un carril bici y actualmente está mejorando sus instalaciones para el aparcamiento de biciletas. Es posible que el Dr. White haya salvado más vidas montando en bici que utilizando su estetoscopio"

9.4.13

Salvados: o cómo asquearse por culpa del corporativismo.

El domingo hubo un programa de "Salvados" sobre la industria farmacéutica (se puede ver aquí); tenemos medio preparado un artículo sobre el gasto farmacéutico en España para matizar algunas cosas que se afirmaron en el programa y que podrían no ser del todo ciertas, pero hemos tenido que aplazarlo tras ver las reacciones que el programa provocó en ciertos sectores de médicos.

El periódico (¿?) "redacción médica" ha tenido a bien sacar un editorial (maravillosa forma de que nadie tenga que firmarlo) con el título "Condenados por 'Salvados'" donde dicen maravillas como:


Hacer referencia al término talibán es una suerte de Ley de Godwin de la incultura y pobreza léxica que no hace sino poner la guinda a un artículo que bien agradecerá el patrón que dota a Redacción Médica de lo que los que jugamos a ser científicos llamamos "conflictos de interés" (si no ponen un mísero -nunca vino mejor el término- autor, menos un conflicto de intereses que nos haga entender mejor la opinión del medio). Negar turbias relaciones comerciales desde un medio de comunicación (¿?) con turbias relaciones es una situación que nos parece tan tierna como lamentable.

El programa de Salvados admite mil y una críticas, por supuesto, podríamos enumerar algunas: 1) poca representación de las administraciones sanitarias que son, al fin y al cabo, los que deciden la financiación de los medicamentos, 2)ausencia de las asociaciones de pacientes y sus vínculos con la industria farmacéutica, poca atención a las puertas giratorias que hacen que hoy seas consejero de sanidad y mañana CEO de una empresa farmacéutica..., 3)no estuvieron presentes delante de las cámaras los periodistas sanitarios, responsables de conformar parte del imaginario colectivo en relación con la salud y la medicalización (y la medicamentalización),...

Lo que es inadmisible es que hordas de médicos rebusquen en sus armarios el corporativismo más rancio y apolillado para gritar bien fuerte que "los corruptos son los demás, nunca nosotros". Esta postura que alude a frases como:

  • "Lo que dijo el programa de Salvados ocurria en los años 90, ya no". (curiosamente esto lo dice gente que en los años 90 colaboraba con aquellas técnicas de "mercadotecnia"... y lo hacen sin sonrojarse -y olé-)
  • "Ahora está todo muy legislado y Farmaindustria tiene un código de autorregulación que lo hace inviable". 
  • "Lo que ocurre es que la administración no paga la formación continuada de los médicos y entonces hay que "venderse" a la industria".
  • "A mi me han bajado el sueldo así que tendré que buscarme las cosas por otro lado" (leído en twitter a una médico... ¡pobres pacientes!)
Podríamos decir que existen dos tipos de argumentos; por un lado la huida hacia delante, por el otro la negación.

La huida hacia delante justifica la corrupción médica (sí, es corrupción; lo podemos llamar "corruptelas" para herir menos sensibilidades, como queráis) amparándose en los fallos de las administraciones sanitarias. Esto nos recuerda sospechosamente a la imagen que ya comentamos en este blog y que ilustra la gran capacidad para reconocer la corrupción ajena y la incapacidad para reconocer la propia.


La otra opción es la negación; diciendo que todo es una exageración o diciendo que "eso era antes" y ya no ocurre. Tal vez lo que pasa es que el foco ya no está en gran medida dentro de las consultas de los médicos de familia, sino que ha pasado a los hospitales, a los despachos de los médicos presentes en las comisiones de farmacia... a aquellos lugares donde el control de las administraciones (malignas, que no dejan que la corrupción se lleve a cabo de una manera transparente) es más complicado o ausente. Para confirmar que no todo son imágenes en sepia el British Medical Journal publicó ayer un artículo de título "Los profesionales sanitarios recibieron 40 millones de libras de las compañías farmacéuticas durante el año pasado".

Las formas han cambiado, el fondo y los poderes siguen presentando una conformación similar.

Nosotros siempre nos hemos posicionado firmemente ante la relación de los médicos con la industria farmacéutica y lo seguiremos haciendo. Lo seguiremos haciendo sin insultar, principalmente porque no nos hace falta (sí, y también porque sabemos que llevamos razón, pero hay que parecer humildes y tal).

Corolario: siempre que sale esto a colación Farmaindustria nos recuerda que si se ven irregularidades se deben denunciar...



Así que... ya saben... hay motivos de sobra para saturar a la Unidad de Supervisión Deontológica ;)

7.4.13

Tráfico de influencias

Estos días (y por días queremos decir meses) se esta escribiendo y hablando mucho sobre tráfico de influencias a cuenta del caso Noos (esa organización sinónimo de lucro) y la imputación (o no) de la infausta Cristina.

Agencia EFE (Visto en El País)

Se han empleado páginas y horas de radio en explicar cómo la bonita estafa de los duques de Palma consistente en transferir dinero de las arcas públicas a sus cuentas privadas, no hubiera sido posible si el Sr Urmangarín no fuera quien es. Si todavía no se lo cree, haga usted la prueba: monte un chiringuito y póngale un nombre que suene a filantropía. Redacte un proyecto para unas jornadas en las que no queda claro que se va a tratar ni que actividades se van a desarrollar. Pídale al alcalde de su pueblo y al presidente de su comunidad varios millones de euros para el proyecto. A ver cuanto le dan si no es usted de la familia del primero de los españoles.

Parece evidente que el otrora yerno bueno del rey (lo qué se debe estar riendo Marichalar) utilizó su posición para conseguir un trato de favor.

Ahora haga otra prueba. Vaya a su hospital de referencia y dígale a cualquier médico que se encuentre por el pasillo que su madre ha pegado un bajón y pregúntele que día de la semana que viene se la pueda traer para que la vea. Así, sin pasar por su médico de cabecera, sin derivación ni cita, ni ná. La auténtica consulta de pasillo.
Y otro experimento, que solo podrá poner en práctica si algún familiar requiere ingreso hospitalario. Pídale al médico que ingresen a su familiar en una habitación para él solo.
En ambos casos el resultado será el mismo de pedirle al alcalde unos millones para su fundación tapadera. Salvo que sea usted médico o sanitario en general (en algunos casos puede valer haber trabajado el tiempo suficiente en la cafetería del hospital).
Entonces no hay derivación, ni listas de espera, ni compañeros de habitación ruidosos. Podría haber quien interprete que usted, utilizando su posición, habrá conseguido un trato de favor a costa de otro contribuyente cuya revisión, prueba, intervención, o ingreso en habitación individual estaba situada por delante de la de su familiar. Pero usted es de la casa. Todo el mundo lo hace y los trabajadores de Endesa no pagan luz, alguna ventaja tenemos que disfrutar.

Lo mismo pensaba el pobre Urdangarín. Claro que utilizó sus influencias, todo el mundo lo hace y los trabajadores de Endesa no pagan luz (espero que algún trabajador de Endesa este leyendo esto y nos aclare ese extremo). Pues si él tiene una empresa cuyo objeto es recibir subvenciones, ¿que hay de malo en presentarse como el Duque de Palma? "Mira, President Matas, es que soy compañero". " Buenos días, Rita Barberá, yo no tengo cita, pero es que soy de la casa (real)". Lo normal.

Por eso los médicos no nos escandalizamos ante el trato de favor y el tráfico de influencias ni podemos criticar a Urdangarín. Porque lo practicamos a diario y con absoluta naturalidad.
Igual que ningún médico que haya ido a cenar o se haya alojado en un hotel a cargo de una empresa farmacéutica puede criticar a Camps por recibir unos trajes, o al (ex?) marido de la ministra de sanidad por recibir un Jaguar. Cohecho impropio llaman a algunos a las cenas de los laboratorios. Pero eso es otro tema, que siempre estamos con lo mismo. Vean esta noche a Jordi Évole que seguro que lo cuenta con muchas más gracia que nosotros.

Podría decirse que no es lo mismo recibir subvenciones millonarias que enchufar a tu madre para que se salte la lista de espera. Y desde luego cuantitativamente no es lo mismo. Pero ya saben que en este blog somos muy amantes de lo cuali. Y cualitativamente, no hay mucha diferencia.

Existe otra consideración, además de la evidente injusticia que supone este trato de favor. Los sanitarios lo llamamos el síndrome del recomendado , y popularmente alude a la mala suerte o el gafe cuando se trata a familiares o amigos de compañeros, que aparentemente sufren más complicaciones que la población general. El síndrome del recomendado existe, pero no se debe a ninguna maldición ni a ningún suceso paranormal. Cuando te realizan más exploraciones de las necesarias, te mantienen los ingresos por más tiempo y te sobremedican, y además hacen todo esto con un registro deficiente, con consultas de pasillo y sin anotarlo en la historia, no se llama gafe. Se llama yatrogenia y mala praxis.
Y tráfico de influencias.


5.4.13

La diabetes y sus costes: afrontando una enfermedad con dos gafas distintas.

Los factores que influyen en el desarrollo de una enfermedad son variados y no tienen el mismo peso unos que otros. En 1974 se publicó el informe Lalonde, donde se planteaba que los problemas de salud se veían influidos por una serie de factores (genéticos, medioambientales, estilos de vida y dependientes del sistema sanitario); en la siguiente gráfica se observa la ponderación que se dio a cada uno de esos factores y el peso que representaban en el gasto en salud.


Posteriormente se han desarrollado otros modelos para entender qué factores actúan determinando la salud de poblaciones e individuos (recomendamos ver la presentación de resumen de Rafa Cofiño al respecto), y se han postulado distintas ponderaciones para ver qué factores influyen más o menos.

¿A qué viene hablar hoy de esto? Resulta que en el día de ayer leímos un artículo de Federico Relimpio ("Nuevo tsunami farmacológico en diabetes: No con mis impuestos") en el que hablaba de cómo una nueva generación de medicamentos antidiabéticos amenaza con hacer lo que ya hizo la generación anterior: multiplicar el gasto sanitario público en antidiabéticos orales sin que esto suponga ningún tipo de mejora en la salud de la población con respecto a la medicación previamente disponible (igual -o más- eficaz, más segura y menos costosa) [con respecto a la generación anterior de antidiabéticos podemos leer la presentación que Federico hizo en un congreso de la Sociedad Andaluza de Endocrinología y Nutrición titulada "¿Puede una sola enfermedad cargarse el Sistema Nacional de Salud?").

Uno de los principales determinantes del desarrollo de diabetes son el sedentarismo y la obesidad. Como podemos observar, la obesidad no se distribuye de forma homogénea en todas las clases sociales, sino que es mucho más frecuente en los trabajadores manuales, mostrando unas diferencias con los trabajadores no manuales que se han ido incrementando en las últimas décadas.


¿Quiere decir eso que si prestáramos más atención al nivel socioeconómico -educación mediante, generalmente- disminuiríamos la prevalencia de diabetes y harían falta menos antidiabéticos orales?

Para responder a esa pregunta vamos a utilizar la "County Health Calculator" (desarrollada dentro del proyecto "County Health Rankings"). Cojamos, por ejemplo, el estado de Arizona, cuya situación en lo relacionado con nivel educativo, nivel de renta, mortalidad, prevalencia de diabetes y costes derivados de la diabetes es la siguiente:
Si incrementamos en un 5% la variable del nivel de renta y de educación, la situación de Arizona sería la siguiente:
Es decir, una disminución de la tasa de mortalidad, de la prevalencia de diabetes y de los costes relacionados con la diabetes.

Ante enfermedades tan complejas y de causa tan multifactorial como la diabetes (o la enfermedad cardiovascular) podemos actuar al final de la cadena (incrementando los costes sanitarios y teniendo poca repercusión en salud, especialmente si se hace con medicamentos cuya evidencia científica es ciertamente limitada) o actuar en los determinantes de la aparición de la enfermedad desde un punto de vista comunitario.

24.3.13

FNAC, seguros médicos privados y la defensa de los servicios públicos

Recientemente hemos podido leer en diversos medios de comunicación que la empresa FNAC había anunciado que iba a tomar diversas medidas sobre sus trabajadores; las dos medidas que más presencia han tenido en dichos medios son la reducción salarial del 15% y la eliminación del seguro médico privado que la empresa pagaba a sus trabajadores.
Tras la amenaza de huelga la empresa se echó para atrás (como podemos leer en este artículo de Diagonal), instaurando una especie de copago para el mantenimiento del seguro médico privado.
Durante estos días hemos podido ver cómo desde sectores de izquierdas se ha alzado la voz contra las medidas anunciadas por FNAC, defendiendo a capa y espada el seguro médico privado como ¿derecho? de los trabajadores de la empresa, sorprendiéndonos la falta total de cuestionamiento de este aspecto.

Intentando caminar un poco más allá del caso concreto de FNAC y sus trabajadores, trataremos de responder a algunas preguntas que se nos han planteado estos días:

1. ¿Es el seguro médico privado un "beneficio social" o podríamos considerarlo un robo al trabajador?
Que una empresa privada pague un seguro médico privado a sus trabajadores constituye una expropiación de parte de los salarios de estos y su conversión en forma de (falsa) "prestación social", siendo una excusa para no darle al trabajador una cantidad que le tendría que ser pagada por su trabajo y que se convierte en un producto (por el cual, mediante la contratación colectiva, la empresa consigue desgravaciones fiscales) cuyos beneficios sobre el trabajador no sólo no están claros sino que no se le da información veraz y real (más allá de la propaganda).
El seguro médico privado y los beneficios que se publicitan por parte de sus defensores y las empresas que los ofertan (que suelen ser los mismos, con algún conflicto$ de int€r€$) ahondan en la concepción de la salud como producto.

2. ¿En qué se diferencia el seguro médico privado de la prestación pública sanitaria financiada por impuestos?

Alguien podría decir "me parece bien lo que dices, pero también considero que el pago de impuestos para financiar el sistema público de salud es una expropiación de mi salario y preferiría que no se hiciera y ya me busco yo la vida".
La diferencia entre ese planteamiento y el que realizamos nosotros en el punto anterior es que: 1) El sistema nacional de salud financiado por impuestos juega un papel de redistribuidor de riqueza (en forma de salud) que ningún sistema privado podría aspirar a representar; 2) El sistema nacional de salud trata de prestar servicios de acuerdo a las necesidades del ciudadano "asegurado" (como se dice ahora, Mato mediante), mientras que en el caso del sistema privado de seguros se presta asistencia según el pago realizado, acrecentando la Ley de cuidados inversos; 3) La salud (así como la educación, aunque a algunos les cueste más ver esto) tiene un componente de bien social que escapa a otros/los bienes de mercado, de tal modo que el fallo en la disminución de las inequidades que se devendría de la institución a gran escala de un sistema de aseguramiento (laboral y con menores prestaciones) incurriría en un empeoramiento de la salud a nivel global... el ejemplo en el que estamos pensando es ese en el que tú estás pensando también, sí.

3. ¿Es el aseguramiento privado una forma eficiente de organizar la prestación sanitaria?

Lo cierto es que en nuestro país no se ha escrito demasiado acerca de este tema, pero merece la pena invertir un rato en leer el artículo "A propósito del aseguramiento privado", de Vicente Ortún [enlace al texto completo] para hacer un acercamiento certero al tema.
La coexistencia de sistemas de financiación privada (seguros médicos pagados por las empresas o por los particulares) y financiación pública tiende a perjudicar al funcionamiento del sistema público de salud que a mejorarlo, produciendo algunas paradojas como un aumento de las listas de espera (Carolyn, J., et al How Does Private Finance Affect Public Health Care Systems? Marshaling the Evidence from OECD Nations, 29(3), 359–396 -texto completo-). Esto, además de ir en contra de las recurrentes declaraciones que nos llegan desde la sanidad privada donde se habla de los grandes beneficios de la coexistencia de ambos sistemas y de las grandes cantidades de dinero que el sistema público se ahorra gracias a la acción del privado (y que comentamos en este blog a raíz de una entrevista a Juan Abarca Cidón).
Es por ello que socialmente no deberíamos permanecer ajenos a estas prácticas, dado que parecen tener efectos sobre el sistema sanitario que financiamos mediante nuestros impuestos.
Un aspecto que habría que comentar es el de las prestaciones donde el Sistema Nacional de Salud no llega... especialmente las prestaciones de salud bucodental... en nuestra sociedad podemos identificar a los pobres mirándoles la boca, por ello el reclamo debería ir hacia la financiación de las actividades de salud bucodental dentro de los servicios públicos de salud, eliminando otras prestaciones ineficientes

4. ¿Y qué decimos de los funcionario y el sistema MUFACE?
Pero, claro, en España esto de los seguros médicos privados no es sólo cosas de las empresas privadas; en nuestro país tenemos un sistema de aseguramiento mediante pólizas para funcionarios que es pagado con dinero público; se trata de MUFACE, MUGEJU e ISFAS.
Esto es, con dinero público pagamos un sistema de aseguramiento que, como hemos comentado antes, no parece ser mejor que lo que disfruta el resto de la población mediante el Sistema Nacional de Salud y, además, lo mantenemos alejado de cualquier recorte (como comentó, con datos duros en la mano, Juan Simó en su blog).
Lo verdaderamente chocante es ver cómo los defensores de los trabajadores (los sindicatos), cuya defensa de los servicios públicos (vectores de redistribución de la riqueza hacia la clase trabajadora) deberíamos darla por sentada, se manifiestan repetidas veces en favor de la perpetuación del sistema tipo MUFACE (ejemplos: 1 y 2) a la par que critican otras medidas de calado similar
No vamos a comentar nada más al respecto del modelo MUFACE de financiación y prestación de servicios porque estamos preparando algunos artículos al respecto con datos jugosos...

Vemos a empresarios queriendo quitar seguros médicos privados y a trabajadores y sindicatos unidos para mantenerlos... y es entonces cuando no acabamos de entender nada...

23.3.13

Formándo(nos) en salud comunitaria...

Cuando los médicos de familia y comunidad empiezan a serlo con todas las letras (esto es, terminan la residencia y consiguen el título de especialistas) suelen pensar que aún tienen muchas lagunas formativas... unos piensan que deberían dominar la ecografía, la cirugía menor o el manejo del paciente politraumatizado para enfrentarse a los accidentes de coche que puedan  sobrevenirle en su ejercicio profesional.

Sin embargo, pocos son los que destacan como preocupante la alarmante carencia de formación sobre cómo llevar a cabo actividades de participación comunitaria o de promoción de la salud.

La semana que ahora acaba Enrique y yo dimos un curso de Salud Comunitaria a algunos tutores y unos cuantos residentes de medicina familiar y comunitaria de Sevilla. Utilizamos materiales, presentaciones y métodos docentes de algunos ilustres como Rafa o Juan Luis, y repetimos aquello de que
Tu código postal es más importante para tu salud que tu código genético

Un médico de familia que ve la salud en términos de clínica biomédica y obvia los determinantes sociales (y, al obviarlo, renuncia a colocar al paciente en un contexto e intentar actuar sobre el mismo) es un médico más incompleto que uno que desconozca el ecógrafo u otras habilidades técnicas que no son parte constitutiva fundamental de la especialidad.

... leamos el editorial de este mes de la revista Atención Primaria, que algo nos dirá al respecto...

...y visitemos los materiales sobre Salud Comunitaria alojados en el blog homónimo.

22.3.13

No más lágrimas patrocinadas


Por Enrique Gavilán (@enriquegavilan)

Los pequeños detalles cuentan. Son los que definen a las personas, los que nos hacen reconocer a los demás como lo que son, los que proporcionan carácter a los espacios en los que trabajamos o nos movemos en la intimidad. Un músico, por ejemplo, dota a sus canciones de arreglos que son inconfundiblemente suyos, aunque casi nadie sepa definir cuál es en definitiva su estilo. Igual sucede con la cocina: los mismos ingredientes, las mismas recetas, pero la comida de nuestra madre no es comparable a nada en el mundo. Algo tiene que lo hace singular, único, diferente, aunque sea casi invisible a nuestros ojos. Intuitivamente estos detalles nos hablan de una persona y de su forma de entender el mundo, acercándonos a ella o haciéndonos sentir repulsión: es algo casi emocional, y como tal resulta difícil definirla con palabras.
La consulta de un médico es nuestro hábitat natural. Ahí pasamos la mayor parte de un día de trabajo, a veces más incluso que el propio descanso nocturno o que el tiempo que dedicamos a la vida familiar. Dicen mucho de cómo es el médico la disposición de la mesa y la camilla de exploración, la orientación de la pantalla del ordenador, el porcentaje de espacio que representan los espacios que ocupan médico y paciente. Pero también los detalles, como la planta de calathea que conservamos en la puerta de la consulta a pesar del criterio del inspector jefe (que considera que puede ser fuente de infecciones y de tétanos) y que es regada y adecentada diligentemente por las mujeres que frecuentan el consultorio. Al igual que los pacientes llegan a reconocer estos detalles como parte del ecosistema de la consulta y llegan a intuir en base a ellas cómo es su médico aun sin conocerlo, también forman parte del curriculum oculto que impregna la enseñanza que un residente/estudiante recibe en su estancia docente.
La importancia de estas “pequeñas grandes cosas” no es ajena a los políticos y gerentes, que promueven la instauración de planes de humanización que convierten el mimo por estos detalles en indicadores sometidos a programas de incentivación, deshumanizando con ello las buenas intenciones, sin quererlo, paradójicamente. Tener pañuelos de papel para aliviar las penas de los desconsolados, por ejemplo, no es criterio de calidad habitual en estos planes. Y debiera serlo ya que denota sensibilidad y respeto por el sufrimiento ajeno. En épocas de desaliento y desesperanza como la actual, lo habitual es echar mano de ellos casi todos los días, varias veces. Y el solo gesto de ofrecerlos hace que la cara del desangelado cambie y encuentre un alivio, aunque sea por unos minutos. A la lágrima sucede rápidamente un atisbo, avergonzado, de sonrisa: ¡valió la pena dar el dichoso pañuelo!
Pero no vale cualquier caja de pañuelos: no los que regalan los comerciales de los laboratorios, lo siento. No más lágrimas patrocinadas, por favor. Perdemos credibilidad, sin saberlo, cuando ofrecemos pañuelos con el logotipo de un laboratorio que vende antidepresivos, cuando firmamos una receta con un bolígrafo con el lema de una estatina, o cuando permitimos que un cartel que ofrece consejos para evitar la osteoporosis, con propaganda de un laboratorio que comercializa un bifosfonato, adorne las paredes de la sala de espera de nuestra consulta. Si damos por escrito, en un papel con membrete de la marca de un nuevísimo ARA-II, las pautas para tomar los medicamentos para la tensión, entre los cuales está el propio fármaco promocionado, a continuación cortamos la consulta para atender a un comercial (“viajantes”, los llaman los pacientes, rememorando a los vendedores de crecepelo y otros remedios mágicos que iban de pueblo en pueblo hace decenios) y la semana siguiente nos ausentamos para ir a un congreso médico a gastos pagos, estamos lanzando mensajes demoledores, tanto a pacientes como a estudiantes/residentes.
Estudios cualitativos dicen que la adherencia a las recomendaciones baja cuando los pacientes son conscientes de que el médico conchaba con los laboratorios. También la confianza en la relación médico-paciente se ve menoscabada, aunque los pacientes, prudentes, no nos lo hagan saber. Y que todos nos sentimos más reconfortados cuando en la consulta del médico hay una plantita que no solo adorne sino que aporte luz, al igual que un niño se siente más dispuesto cuando el despacho de un pediatra está lleno de dibujos infantiles en vez de carteles con imágenes de niños rubios imposibles de una marca de leches comerciales.
No más lágrimas patrocinadas, por favor. No más consultas como boxes de una escudería de fórmula uno, llenas de logotipos de marcas patrocinadoras.

A Javier Padilla, Médico de Familia y Comunidades mitad madrileño mitad andaluz, promotor de la idea de los pañuelos para lágrimas no patrocinadas como indicador de calidad de las consultas de atención primaria.

15.3.13

Medicina crítica e independiente: El sesgo de publicación, un síntoma de una enfermedad que amenaza a la práctica basada en la evidencia.

"Según los estudios disponibles en la literatura científica blablablablabla"...
y es en ese momento cuando alguien levanta la mano y pide hacer dos preguntas muy simples:
- ¿Quién financiaba esos estudios?
- ¿Esos estudios representan a la totalidad de los trabajos de investigación sobre ese tema o ha habido algún criterio "extra" que seleccionara qué se publicaba y qué no?
Sudores fríos y balbuceos... eh... esto... "algunas publicaciones son incluso del New England, no de cualquier sitio"...
y con esta alusión al argumento de autoridad creyó salir airoso del tema.

Los estudios financiados por la industria farmacéutica son más tendentes a producir resultados positivos.

Se han llevado múltiples estudios para analizar qué tipos de resultados se asocian al financiador de los estudios científicos; todos coinciden en señalar que los estudios con financiación de la industria farmacéutica es más probable que muestren resultados a favor de los fármacos estudiados que los financiados por otras entidades. [nota 1]

Según el artículo "Outcome reporting among drug trials registered in clinicaltrials.gov" publicado en 2010 en Annals of Internal Medicina [enlace al resumen], los estudios que tenían financiación de la industria farmacéutica publicaban resultados positivos en mayor proporción que los que carecían de esta financiación (81% frente a 61.2%, p=0.013); además, los estudios con financiación de la industria farmacéutica tardaban más tiempo en sacar sus resultados a la luz (publicación durante los primeros 24 meses tras la finalización del estudio: CON financiación de la industria = 32.4% SIN financiación de la industria = 56.2%. Resumiendo, los estudios con financiación de la industria farmacéutica tenían más probabilidad de publicar resultados positivos y menor probabilidad de publicar sus resultados en los 2 primeros años tras la finalización del estudio.

Otro texto interesante a este respecto es "Factors associated with findings of published trials of drug-drug comparisons: why some statins appear more efficacious than others", publicado en 2007 en la revista PLoS [enlace al texto completo]. En este trabajo se muestra cómo los trabajos ensayos clínicos aleatorizados con financiación de la industria farmacéutica se asocian con la presentación de resultados favorables al fármaco experimental (OR=20.16 IC95%:4.37-92,98).

¿Cómo es esto posible? ¿Cómo puede ser que los estudios tengan distintos resultados según quién los financie? La respuesta es sencilla, basta con medir aquello que sabes que va a resultar favorable a tus deseos, con independencia de que esto esté más o menos relacionado con la salud de los pacientes; los estudios con financiación pública muestran más tendencia a medir variables como la mortalidad o el tiempo libre de discapacidad, mientras que aquellos con financiación de la industria tienden a medir más variables intermedias (tema del que también hablaremos en otros artículos de esta serie). Los estudios con resultados negativos tienen menos probabilidad de ser publicados que los que tienen hallazgos positivos.

En un capítulo del libro Bad Pharma, se relata cómo unos investigadores de las universidades de Yale y Cambridge se propusieron revisar los resultados de todos los estudios sobre medicamentos antidepresivos que hubieran sido registrados ante la FDA (Food and Drugs Administration) entre los años 1987 y 2004. Encontraron 74 estudios (con un total de 12.500 pacientes), de los cuales 38 presentaban resultados positivos (favorables al fármaco estudiado) y 36 con resultados negativos.
Posteriormente, decidieron ver cuántos de esos estudios se habían publicado en revistas científicas, obteniendo los siguientes resultados: 37 de los estudios con resultados positivos habían sido publicados mientras que sólo 3 de los que tenían resultados negativos lo habían hecho; además, de los 33 estudios restantes con resultados negativos había 11 que se habían presentado "disfrazando" los resultados de hallazgos positivos relevantes (mediante algunos trucos que veremos en entregas posteriores de esta serie).
Resumiendo, un médico que fuera a prescribir un antidepresivo y quisiera saber la verdadera eficacia de estos según los estudios llevados a cabo se encontraba con dos panoramas distintos:

  • la ciencia publicada: 48 estudios positivos, 3 estudios negativos.
  • la realidad (silenciada): 38 estudios positivos, 36 estudios negativos.
Esto que hemos comprado es tan solo una cara del sesgo de publicación; otros estudios sobre este tema concluyeron lo siguiente:
  • Dickersin (1997): los resultados estadísticamente significativos tienen el doble de probabilidad de ser publicados.
  • Bardy (1998): estudios con resultados positivos se publicaron en un 47% mientras que los que tenían resultados negativos sólo en un 11%.
  • Cronin E (2004): estudios con financiación pública en Reino Unido se publicaron de forma equiprobable con independencia del tipo de resultados que arrojaran.
Otro ejemplo más reciente de este sesgo de publicación lo podríamos observar en relación con la vacuna del papiloma humano. En un reciente artículo publicado en la revista Current Pharmaceutical Design, llamado " Human Papillomavirus (HPV) Vaccines as an Option for Preventing Cervical Malignancies: (How) Effective and Safe?" [enlace al texto completo] se analizaron todos los ensayos clínicos aleatorizados llevados a cabo sobre la vacuna del virus del papiloma humano, utilizando los datos centralizados del comité asesor de vacunas de la FDA; encontraron que existen sesgos de publicación por notificación selectiva de ciertos resultados a la hora de ser presentados en revistas científicas; así mismo, al analizar los datos de la base de datos de la FDA los resultados sobre la eficacia de la vacuna se mostraron mucho más modestos que lo publicado en múltiples publicaciones en revistas de alto factor de impacto. 

En la actualidad existe una iniciativa importante para que se hagan públicos los resultados de todos los ensayos clínicos realizados, con independencia de los resultados o intereses detrás de estos. Se trata de "All trials registered"


Individuos e instituciones pueden adherirse a la petición que comienza así:
Ha llegado el momento de que todos los ensayos clínicos sean publicados. Los pacientes, investigadores, farmacéuticos, doctores y entidades reguladoras de todo el mundo se verán beneficiados con la publicación de resultados de los ensayos clínicos. Estés donde estés, por favor, firma la petición.
A esta iniciativa  se han unido instituciones oficiales, así como empresas privadas, incluyendo a alguna gran empresa framacéutica como GlaxoSmithKline, mientras que otras como Roche han afirmado su intención de NO adherirse (la ocultación de datos por parte de Roche en relación con su medicamento Tamiflú -oseltamivir- ha sido uno de los detonantes para la aparición de esta iniciativa).
El medicamento como bien social...

Hace unos meses Roche manifestó su decisión de interrumpir el suministro de fármacos antineoplásicos a los hospitales griegos debido a los impagos (ver noticia); lo que hemos comentado anteriormente nos debería llevar a hacer dos reflexiones:

1- Si la financiación de la I+D básica es principalmente de titularidad pública, mientras que la I+D de investigación aplicada (ensayos clínicos fase III, por ejemplo) es de financiación privada, los resultados del proceso final de las investigaciones aplicadas descansan sobre un lecho de propiedad pública (no legalmente pero sí "moralmente"). Recomendamos la lectura de "¿De quién son los medicamentos? Por una moratoria a la participaciónd e investigadores y pacientes en ensayos clínicos patrocinados por Roche", publicado por No Gracias.
2- El ánimo de lucro y la inversión en I+D no autoriza a la industria farmacéutica a ocultar datos que, en la mayoría de las ocasiones, se han obtenido con una implicación mayor o menor de fondos y recursos públicos.

Como publicó Nature hace unas semanas "Government mandates that taxpayer-funded reserach be freely available within 12 months"


[nota 1] Cuando se presentan estos datos es común escuchar a alguien argumentar que si la industria farmacéutica no investigara etc (no vamos a repetir ese argumento porque de tan manoseado resulta cansino); sólo dos matices:
- Según datos de Farmaindustria, los porcentajes de inversión en I+D según financiador son como sigue:
- La inversión en I+D (o en lo que sea) no capacita a nadie para falsear o manipular datos.


Bibliografía.


  1. Goldacre B. Bad Pharma.
  2. Bourgeois FT, Murthy S, Mandl KD. Outcome reporting among drug trials registered in clinicaltrials.gov. Ann Intern Med 2010;152(3):158-166 [enlace al resumen] 
  3. Bero L, Oostvogel F, Bachetti P, Lee K. Factors associated with findings of published trials of drug-drug comparisons: why some statins appear more efficacious than others. PLoS Med 2007;4(6):e184 [enlace al texto completo]
  4. Tomljenovic L, Spinosa JP, Shaw CA. Human Papillomavirus (HPV) Vaccines as an option for preventing cervical malignancies: (How) effective and safe? Curr Pharm Des. 2013;19:1466-87. [enlace al texto completo]

La serie "Medicina crítica e independiente" constará de los siguientes artículos (se aceptan sugerencias):

  1. ¿Podemos confiar en los resultados de los artículos científicos publicados?
  2. El sesgo de publicación, un síntoma de una enfermedad que amenaza a la práctica basada en la evidencia.
  3. ¿Qué actores intervienen en la práctica clínica y qué intereses representa cada uno?
  4. ¿Qué principios generales deben regir la formación independiente y cómo conseguir ponerlos en práctica?
  5. ¿Cómo hacer que no nos vendan la moto: herramientas estadísticas para comprender los datos más fácilmente manipulables?
  6. Nosotros y la industria (farmacéutica, del diagnóstico,...)... ¿un conflicto inevitable?
  7. Concluyendo: ¿es posible la autoformación en tiempos de infoxicación?

14.3.13

Cuanto perdimos

Tanto escándalo, tanto balbuceo de Cospedal y tan clamorosa ausencia de Arenas nos están haciendo olvidar que además de robar, este gobierno está tomando medidas muy
dañinas cuyas consecuencias pueden sentirse durante años si no lo evitamos.
Esta ley de engañoso titulo, abre la puerta a medio plazo para la mayor involución que sufrirá nuestro sistema sanitario y el estado del bienestar en su historia: la transformación de un sistema de cobertura universal financiado mediante impuestos generales a un sistema de seguridad social con aseguramiento solo para los trabajadores que coticen.
Pero a corto plazo, las repercusiones inmediatas de esta ley son dejar sin cobertura sanitaria a los inmigrantes en situación irregular dejándolos abandonados a su suerte.
 Synechia Films

De todo esto hemos hablado ampliamente en este blog, aquí, aquí o aquí

De lo que os quiero hablar hoy es de "Cuanto ganamos, cuanto perdimos", un documental de Synecchia Films (productora "especializada en Salud Internacional, Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo") y Médicos del Mundo que aborda el tema desde los testimonios de primera mano de inmigrantes que se han visto en esta situación, representantes de asociaciones y responsables políticos.
El estreno está previsto para principios de abril, pero para hacer este proyecto posible, han recurrido a la microfinanciación o crowdfunding. SI siempre has querido ser productor y te interesa el proyecto, puedes colaborar en esta página.


Estamos deseando ver el resultado.