[Con intención de reactivar la economía y la marca España andamos en reformas. Disculpen si le desahuciamos, expropiamos o simplemente le jodemos. Mientras seguiremos hablando..]
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6.2.17

Cobrar a los pacientes por las consultas no arreglará los problemas del sistema.



Una idea que "flota en la superficie de vez en cuando, como la esteatorrea". Esa maravillosa definición de las ideas de implantar copagos a la asistencia sanitaria nos ha gustado tanto que hemos decidido traducir el artículo de Margareth McCartney "Charging patients won't solve the NHS's problems" (Cobrar a los pacientes no resolverá los problemas del NSH -que es el Sistema Nacional de Salud británico-).

Un artículo corto y claro, y que incide en eso en lo que hemos incidido en ocasiones en este blog y que nos parece fundamental: la idea de transferir cobros a los usuarios es una medida tan cortoplacista e injusta como maravillosamente cutre, que no denota haber pensado demasiado en formas más equitativas, efectivas y sostenibles de asegurar la viabilidad financiera del sistema sin joderle la vida a esa gente que sale en las estadísticas pero no en mi barrio. 

En fin, ahí va la traducción.

Cobrar a los pacientes no resolverá los problemas del NSH.

Ha vuelto: cobremos a los pacientes por las citas para sus GP [nota: los GP, o General Practitioners, son el equivalente a los médicos de familia en España]. Esta idea flota en la superficie de vez en cuando, como la esteatorrea. Los think tanks lo proponen de forma puntual, y luego hace su aparición en los titulares de las noticias12. Los GPs son encuestados y algunos opinan que podrán deshacerse de consultas "banales"3. Otros dicen que ayudará a cuadrar los balances.4

Ahora tenemos al líder de un comité médico local proponiendo cobros por cualquier cita rutinaria realizada fuera de las horas de oficina5. En Irlanda del Norte la carga de trabajo en atención primaria es tan alta que esa propuesta se convertiría en la creación de una empresa privada extra-NHS en la cual la mayoría de la gente tendría que pagar por sus citas.
Como solución al incremento de la presión asistencial sobre los servicios de salud, la idea de cobrar a los pacientes por las consultas es errónea. Los estudios RAND realizados en el sistema sanitario de los EEUU en los años 80 mostraron que, en condiciones de aleatorización, la gente que recibía asistencia sanitaria bajo modelos de costes compartidos se comportaba de manera diferente a quienes la recibían de forma gratuita*. Los modelos de aseguramiento de coste compartido redujeron el acceso a la asistencia sanitaria de la población pobre; aquellos que tuvieron que pagar, vieron a su doctor con menos frecuencia, tanto si requerían intervenciones de alto o de bajo coste.6. En la República de Irlanda, donde la mayor parte de la población tiene que pagar para ver a su GP, menor gente ve a un médico cuando tiene un problema médico que los pacientes del NHS de Irlanda del Norte.7

Permitir que el acceso de las personas al dinero sea el factor que regule el acceso al sistema sanitario refuerza la ley de cuidados inversos, la cual debería haber sido revertida por el NHS. Para aquellos que puedan pagar la asistencia sanitaria, ello les llevará al sobrediagnóstico y el sobretratamiento, convirtiendo a personas en pacientes cuando no necesitan serlo. Para aquellos que no pueden permitirse pagar, evitará que reciban la asistencia que necesitan.
Además, tenemos el asunto de la burocracia. Cuando mi hijo y yo acudimos a una consulta del dentista del NHS el otro día, necesitó 8 firmas mías, 12 hojas de papel y la misma cantidad de tiempo gastado en recepción rellenando formularios que luego sentados en la silla del dentista. ¿Realmente queremos gastar más dinero y tiempo creando, gestionando y revisando derechos a prestaciones y números de tarjetas de crédito? Los problemas a los que se enfrenta la medicina de familia necesitan de soluciones que provean financiación estable y sostenible, no propuestas mal concebidas como cobrar a los pacientes por las consultas.Si perdemos la atención primaria, perdemos el NHS. Pero ese desastre sería una elección política, no algo inevitable.

20.5.14

Silvia Federici, reproducción y trabajo doméstico.

Silvia Federici ayer en La Invisible, Málaga.

En lo tocante a los aspectos económicos de la campaña Salario para el Trabajo Doméstico, estas facetas son "altamente problemáticas" solo si las planteamos desde el punto de vista del capital, desde la perspectiva del departamento de Hacienda que siempre proclama su falta de recursos cuando se dirige a los trabajadores. Como no somos el Departamento de Hacienda y no tenemos intención alguna de serlo, no podemos imaginarnos diseñando para ellos sistemas de pago, diferenciales salariales y acuerdos sobre productividad. Nosotras no vamos a ponerle límites a nuestras capacidades, no vamos a cuantificar nuestro valor. Para nosotras queda organizar la lucha para obtener lo que queremos, para todas nosotras, en nuestros términos. Nuestro objetivo es no tener precio, valorarnos fuera del mercado, que el precio sea inasumible, para que el trabajo reproductivo, el trabajo en la fábrica y el trabajo en la oficina sean "antieconómicos".
De manera similar, rechazamos el argumento que sugiere que entonces será algún otro sector de la clase obrera el que pagará por nuestras eventuales ganancias. Según esta misma lógica habría que decir que a los trabajadores asalariados se les paga con el dinero que el capital no nos da a nosotras. Pero esa es la manera de habar del Estado. De hecho afirmar que las demandas de programas de asistencia social llevadas a cabo por los negros durante los años sesenta tuvieron un "efecto devastador en cualquier estrategia a largo plazo... en las relaciones entre blancos y negros", ya que "los trabajadores sabían que eran ellos, y no las corporaciones, los que acabarían pagando esos programas", es puro racismo. Si asumimos que cada lucha que llevamos a cabo debe acabar en una redistribución de la pobreza estamos asumiento la inevitabilidad de nuestra derrota.
Este párrafo forma parte del artículo "Contraatacando desde la cocina", escrito por Silvia Federici (en la foto) y Nicole Cox en el año 1975, y se encuentra recogido en el libro "Revolución en punto cero. Trabajo doméstico, reproducción y luchas feministas." En una parte de ese libro habla acerca del movimiento pro la salarización del trabajo doméstico, lucha a la que se refiere en los párrafos que hemos copiado.

Ayer tuvimos la oportunidad de escuchar y ver a Federici en la conferencia que dio en Málaga. Su análisis del proceso de acumulación capitalista tendiendo el puente entre la producción y la reproducción ("La reproducción precede a la producción social. Si tocas a las mujeres tocas la base" decía Linebaugh), así como planteando el argumento de los comunes como forma de respuesta y construcción social nos ayuda a seguir construyendo un marco en el que pensar y actuar. Mientras tanto, los que podáis ir a verla en Sevilla mañana a mediodía no perdáis la oportunidad.

12.5.14

Deprescripción prudente y autonomía con poder de veto.



Alguna vez hemos hablado en algún texto de la reinversión en salud como la otra cara de la misma moneda de los procesos de financiación de prestaciones. Recientemente se ha publicado un texto (1) que analiza la deprescripción ("proceso de desmontaje de la prescripción de medicamentos por medio de su análisis, mostrando y tratando de resolver sus contradicciones y ambigüedades") como la otra cara de la moneda de la prescripción, dibujando el marco ético que debe regir ambos procesos.

Extraemos los siguientes párrafos de las conclusiones:

Se  han  realizado  estudios  de  deprescripción  muy  variados, implicando  a  médicos de familia  y/o farmacéuticos  y/o  enfermería, y  con  resultados  también  variables,  si bien en  su  mayoría  se demuestra que  son  efectivos:  se  logra  deprescripción  de medicamentos  con  reducción  de  costes, hospitalizaciones,  caídas,  efectos adversos medicamentosos  y  mortalidad.  Esto  permite  concluir  que la deprescripción  es posible (justicia),  puede  atraer  beneficios  para la  salud  (beneficente)  y  es  segura (no maleficente).

Sin  embargo,  es  poco  prudente  la  deprescripción  sin  deliberación,  sin  tener  en cuenta  las preferencias  del  paciente.  La autonomía  del  paciente  es  el  poder  de veto que  debe  modificar las prioridades  de  deprescripción  definidas  por  los  otros 3 principios  (justicia,  no  maleficencia  y beneficencia).  De  no  ser así,  se  corre  el riesgo  de  que  el  paciente  interprete  el  proceso  de prescripción/deprescripción  de manera  distante,  pasiva,  desconfiada,  como  un  problema  burocrático, de  reducción de  costes  o  de enfrentamiento  interniveles.

Especialmente interesante nos parece la frase de "la autonomía del paciente es el poder de veto", máxime en un contexto en el que toda medida decrecentista es tomada como estrategia de recorte de prestaciones. No se puede predicar la necesidad de un cambio de foco en la asistencia sanitaria reproduciendo los mecanismos medicocéntricos de la prescripción farmacológica estándar, así como no podemos seguir defendiendo un modelo de "enfoque centrado en el paciente" que realmente quiere decir "enfoque centrado en el paciente que se centra en mi enfoque", colocando al paciente en el centro, pero no en el sujeto.

Tal vez la manera de conseguir que los "enfoques centrados en el paciente" sean reales pasa por lograr que la participación social en salud logre conjugar los elementos micro de la consulta con los elementos macro de la participación en la organización de los servicios de salud y los sistemas sanitarios... mientras tanto seguiremos celebrando abordajes que introduzcan marcos éticos en la práctica clínica habitual.


(1) Hortal J, Aguilar I, Parrilla F. Un modelo de desprescripción prudente. Med Clin 2014;143(10): doi:10.1016/j.medcli.2014.02.026

2.12.13

Hacia la estatinización de la sociedad (Traducción artículo Ioannidis)

Cuando en un mismo tema se juntan la medicalización de la sociedad, la generación de la evidencia científica, los conflictos de interés y conceptos erróneos sobre riesgos/poblaciones/individuos resulta una polémica como la suscitada por la reciente publicación de las guías sobre evaluación del riesgo cardiovascular y tratamiento de hiperlipemias de la Asociación estadounidense de Cardiología. A continuación hemos traducido un texto de Ioannidis (autor-referente del que ya hemos hablado en este blog) recién publicado en la revista JAMA al respecto de esta polémica.

¿Más de mil millones de personas tomando estatinas? Potenciales implicaciones de las nuevas guías cardiovasculares.
John P. A. Ioannidis.

Las guías del Colegio Estadounidense de Cardiología/Asociación Estadounidense del Corazón (ACC/AHA) sobre la evaluación del riesgo cardiovascular y el tratamiento del colesterol sanguíneo, que incluyen recomendaciones sobre la prevención primaria con estatinas, están teniendo intensas críticas, que aparecieron justo tras su publicación. Las principales inquietudes se centraron en los métodos defectuosos (problemas con el cálculo del riesgo), problemas éticos (conflictos de interés) y las inferencias realizadas (demasiada gente debería ser tratada).
La ACC y la AHA estan entre las organizaciones más experimentadas en el desarrollo de guías de práctica clínica. Sus procedimientos son meticulosos, incluyendo transparencia en la comunicación de los conflictos de interés. El trabajo detrás del desarrollo de las guías fue monumental. Las referencias a los ensayos clínicos aleatorizados y revisiones sistemáticas eran continuas (la palabra "evidencia" aparece 346 veces en el informe sobre evaluación del riesgo cardiovascular y 522 veces en el informe sobre el tratamiento). Los panelistas estaban altamente cualificados. Las estatinas se habían evaluado en numerosos ensayos clínicos aleatorizados. Las guías se centraron en resultados clínicos robustos, tales como infarto de miocardio e ictus. Se hicieron advertencias que fueron explicitamente abordadas en documentos que ocuparon cientos de páginas. Sin embargo, esta conjunción de datos y opinión llevaría al uso masivo de estatinas a nivel poblaciones; una "estatinización". No sabemos si esto sería uno de los grandes aciertos o uno de los peores desastres de la historia médica.
De acuerdo con las guías de la ACC/AHA, de los 101 millones de personas de los Estados Unidos que no presentan enfermedad cardiovascular y que tienen entre 40 y 79 años, 33 millones tienen un riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular en los próximos 10 años igual o superior al 7.5% (en cuyo caso, las estatinas de alta intensidad están recomendadas) y otros 13 millones se espera que tengan un riesgo entre 5 y 7.4% (en los que el tratamiento con estatinas debería considerarse). La población de los EEUU es aproximadamente una veinteava parte (5%) de la población global en ese rango de edad. Si la distribución de los perfiles de riesgo fuera similar a lo largo del mundo, podríamos estimar, someramente, que (33+13)*20=920 millones de personas deberían clasificarse en esas categorías de riesgo. Este cálculo probablemente sea una infraestimación. Teniendo en cuenta el crecimiento de la población, el envejecimiento en los países desarrollados y el incremento de la prevalencia de los factores de riesgo cardiovascular en los países en vías de desarrollo, obtendríamos un perfil de riesgo incluso peor que el que presentan actualmente los EEUU; entonces, nuestras categorías de riesgo que hemos comentado excederían los mil millones de personas. Estas proyecciones ni siquiera tienen en cuenta los cientos de millones de pacientes que ya tienen enfermedad cardiovascular o niveles extremadamente altos de colesterol-LDL, en los cuales las estatinas han demostrado tener mayor efectividad.
Los perfiles de riesgo y la importancia de los factores de riesgo puede diferir entre poblaciones y las guías de la ACC/AHA son muy cuidadosas a la hora de evitar tales extrapolaciones. Sin embargo, inevitablemente, las extrapolaciones se llevarán a cabo. Experiencias anteriores muestran que herramientas previas como las guías de cálculo de riesgo de Framingham y de la ATPIII (Third Adult Treatment Panel) se adaptaron y adoptaron de forma extensa en todo el mundo. Directrices de este tipo tienen tanto prestigio que influyen en el marketing y el tratamiento a nivel global. Más allá, muchas estatinas están presentes en preparaciones genéricas y presentan precios bastante baratos, contribuyendo a una mayor presión en favor de la "estatinización" del planeta, incluso en países con modestos presupuestos sanitarios.
El núcleo de las guías de la ACC/AHA descansa en un nuevo cálculo del riesgo que se desarrolló de forma explícita para la tarea de llevar a cabo recomendaciones orientadas hacia la población de los EEUU. Se han notificado algunos problemas con este nuevo cálculo, que han sido incluso reconocidos por algunas de las personas que participaron en su desarrollo. De todos modos, hay una gran incertidumbre acerca de la magnitud de cualquier sobreestimación, y las cohortes en las que se desarrolló y validó el modelo del cálculo de riesgos puede diferir al compararse con la población actual. A este respecto se deben tener en cuenta algunas consideraciones. Primero, tras 30 años de trabajo y cientos de modelos y predictores cardiovasculares, el panel de expertos consideró (de forma correcta, probablemente) que ninguno de esos modelos previamente desarrollados era lo suficientemente bueno, por lo que tuvieron que desarrollar uno nuevo. Segundo, a pesar de la gran cantidad de candidatos a ser nuevos factores de riesgo cardiovascular, el modelo acabó seleccionando los mismos factores conocidos desde los años 60; edad, sexo, raza, lípidos, diabetes, tabaquismo y presión arterial. Tercero, al mirar detenidamente a los factores predictores (por ejemplo, qué lípido debería estar representado), el colesterol ligado a lipoproteínas de alta densidad (HDL) fue seleccionado a pesar de estar clara su no-relación de causalidad en la enfermedad coronaria, esto muestra de qué manera predictores importantes tienen poco que ver con la forma en la que el tratamiento funciona. Cuarto, incluso el nuevo modelo ha sido señalado por sus autores como poseedor de grandes limitaciones. El desempeño del modelo en la validación en cohortes externas es claramente decepcionante. Las áreas bajo la curva oscilan entre 0.56 y 0.71 (excepto para mujeres afroamericanas) y las medidas de calibración (chi-cuadrado de 15 a 67) son peores que casi todos los modelos publicados con anterioridad. Es probable que el desarrollo del nuevo modelo fuera riguroso y que estas cifras decepcionantes sean un reflejo adecuado de su desempeño. Pero, ¿qué nos dice todo esto acerca de la credibilidad de los modelos previamente utilizados y que presentan un mejor rendimiento (publicado)? Es preocupante que tras miles de artículos sobre predicción cardiovascular, esto sea lo mejor que podamos esperar. Quinto, aunque se han publicado muchos ensayos clínicos aleatorizados con estatinas, no hay evidencia aleatorizada de que este modelo de riesgo en particular, o ninguno de sus predecesores construidos con los mismos predictores -o similares-, puedan identificar a los pacientes que se podrían beneficiar de forma más intensa de la terapia con estatinas, así como tampoco hay evidencia de que el umbral óptimo de tratamiento sea el 5%, el 7.5% o incluso el 2.5% o el 15%. La información sobre daños potenciales de las estatinas (miopatía, diabetes,...) es creciente y preocupante, pero se recopila de forma menos sistemática, y por lo tanto lleva a más incertidumbres, que sus beneficios. La cuantificación exacta de la incidencia de efectos adversos podría afectar de forma importante al umbral óptimo de riesgo para llevar a cabo el tratamiento.
Finalmente, es necesario un voto de confianza para interpretar clínicamente este excelente pero convulso y problemático esfuerzo de modelización y sus implicaciones en la práctica -esto fue dejado a los excelentes expertos que hicieron influyentes recomendaciones sobre el tratamiento. Por ello, los críticos apuntan que 8 de los 15 panelistas tienen vínculos con la industria. Sin embargo esto es un avance, porque prácticamente la totalidad de los panelistas que participaron en las guías del ATPIII tenían vínculos con la industria. Además, las nuevas guías tienden a recomendar tratamientos menos caros. Sin embargo, ¿deben los mayores expertos en la materia ser los que escriban las recomendaciones para hacer el salto delicado entre la -a menudo- incierta y fragmentada evidencia y el establecimiento de los dictámenes reales? ¿Pueden los mayores expertos en alguna materia están libres de conflictos de interés? Los críticos han señalado, de forma justificada, que el hecho de que los vínculos con la industria se rompan mientras se trabaja en el desarrollo de las guías y que se establezcan compromisos de no tener ninguna relación con la industria hasta dos años después de la publicación de las guías no elimina los conflictos de interés. Incluso si ninguno de los expertos tuviera relación económica con la industria, las decisiones que toman pueden afectar a la manera en la que muchos pacientes visitarán de forma preventiva las clínicas de cardiología, por lo que pueden influir en la actividad de los pacientes a este respecto. El debate sobre las guías de la ACC/AHA ofrece una oportunidad para repensar la elección de los miembros de esos paneles tan influyentes. Como articuló la Sociedad Estadounidense de Cáncer (ACS) y ha sido recomendado por el Instituto de Medicina, la ACS separará los procesos de entrada de nuevas especialidades y recopilación de la evidencia, de la parte de escribir la guía final. Quizá, estos paneles de expertos deberían incluir a pacientes con conocimientos que estén versados en la comprensión de las bases científicas y metodológicas, y clínicos/científicos excelentes de otras especialidades no directamente relacionadas. Los expertos en las materias en cuestión podrían servir como miembros o consejeros de estos paneles, pero sin derecho a voto.
Las guías de la ACC/AHA demuestran que incluso en un tema con gran cantidad de datos y ensayos clínicos publicados, existe evidencia importante que no tenemos. El modo definitivo de probar las recomendaciones es someterlas a un proceso de experimentación aleatorizada. El nuevo modelo propuesto podría compararse frente a otros modelos o abordajes en lo que se refiere no solo a la predicción del riesgo sino también a cómo afecta a los resultados de los pacientes. La estrategia propuesta podría ser comparada con diferentes estrategias en las cuales el tratamiento se recomienda a umbrales distintos. Con más de mil millones de potenciales prisioneros del dilema de las estatinas, debería haber cientos de miles de personas interesadas en participar en estos ensayos. Con la expansión de las poblaciones diana y la comercialización de medicamentos genéricos más asequibles, las ventas acumuladas de estatinas a nivel global excedieron los 120 mil millones de dólares entre 1996 y 2011. Por lo tanto, financiar ensayos para establecer el mejor modelo predictivo y el umbral de tratamiento óptimo sería insignificante comparado con el beneficio acumulado por las estatinas y con los millones de vidas y muertes en juego.

[Artículo original -que incluye referencias bibliográficas: Ioannidis JPA, More than a billion people taking statins? Potential implications of the new cardiovascular guidelines. JAMA 2013. doi:10.1991/jama.2013.2844657 -enlace-]

8.11.12

Lo singular de "lo público"

Cuando se habla de la gestión sanitaria pública, la privada, la mediopública, la medioprivada,..., se suele argumentar en torno a características que no tienen por qué ser diferenciales de un sistema u otro (por ejemplo, se suele decir que los sistemas mixtos incentivan la correcta gestión de los recursos, pero en la gestión pública se pueden desarrollar herramientas, como la Gestión Clínica avanzada que lleven a cabo esto del mismo modo)... pero en ocasiones sí podemos dar con algunos valores inherentes a un modelo de gestión...

Una de las medidas recientemente proyectadas en Madrid que más dará que hablar (si sigue hacia delante) es la instauración en algunos centros de Atención Primaria de algo similar a lo que en Cataluña se han venido a llamar EBAs (Entidades de Base Asociativa) [aquí un vídeo al respecto].

En la lista de correo electrónico MEDFAM se ha iniciado un hilo al respecto de este tema, y rescato (con su permiso) unas palabras de Pedro Valdés que me han parecido especialmente adecuadas (y que al leerlas he pensado "coño, qué bien dicho lo que alguna vez he pensado y no he sabido expresar bien").

Pero lo que yo quiero reivindicar aquí es que en realidad existen limitaciones convenientes a la gestión pública, y que explican precisamente que ésta exista, puesto que satisfacen otros objetivos sociales al menos tan importantes como la eficiencia. Por ejemplo, el velar por los derechos constitucionales de los ciudadanos y por los derechos como usuarios de servicios públicos, la transparencia y visibilidad de las decisiones de los gestores y el control jurisdiccional de sus actos (por ejemplo, garantizando la igualdad de acceso a la función pública). Pueden existir, además, compromisos gubernamentales que conlleven nuevas limitaciones, como la política de empleo, políticas de precios públicos, acuerdos intersectoriales, etc. Y los organismos públicos, cualquiera que sea su modelo de gestión, creo que se deben guiar por principios que, con frecuencia, son diferentes que los organismos privados. Por ejemplo, el reconocimiento de la asistencia sanitaria como derecho social, la participación activa en las políticas de defensa de los consumidores, o el principio de devolución de los servicios públicos a los contribuyentes, garantizando, por supuesto, el respeto a los valores de pluralismo y democracia.La gestión pública podrá y deberá mejorar, pero será una realidad diferente a la privada. Si una organización sanitaria pública se convierte en una empresa más en el mercado sanitario abandonando algunas de las responsabilidades públicas anteriores, ¿no sería necesario una autorización formal y expresa del Parlamento (que para ésto no se si ha dado permiso) y, probablemente, una explicación extensa a los ciudadanos?. Todo ésto no lo tengo claro, pero mi convencimiento no viene por argumentaciones sobre mejoras en la eficiencia, la satisfacción de los trabajadores (supongo que los socios, no el resto), lo bien que se derivan los pacientes al nivel hospitalario y lo poco que molestan estos organismos a los gerentes públicos.


25.2.12

La marca de lo público

Habrá palabras nuevas para la nueva historia
y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde
          Nada es lo mismo. Ángel González


La sanidad pública está en crisis. No me refiero a la sanidad pública española, sino al concepto sanidad pública. Agencias de calificación de deuda, medios de comunicación más o menos conservadores (colocando a El País dentro de "menos"), instituciones supranacionales, tertulianos y todólogos... critican los sistemas de sanidad pública como un lastre para las economías de los países.

Repiten una y otra vez profecías autocumplidas y tópicos vacuos, hablan de sostenibilidad, de abuso, de vivir por-encima-de-sus-posibilidades (todo el mundo reconoce a los demás viviendo por encima de sus posibilidades, nunca a uno mismo, por supuesto), de barra libre, del todo vale...

Algunos de los mantras de peluquería que tanto se repiten tienen un alto componente de razón (o de base real por lo menos) otros responden más a una imagen creada que hace que el libro no se parezca nada a la historia que quiere contar.

Es entonces cuando cabría preguntarse... ¿y si le hacemos un lavado de cara a lo público? Con esto no estoy diciendo que no haya que acometer reformas estructurales en los servicios públicos de salud o educación (por ejemplo), sino que en ocasiones hay que invertir algo de esfuerzo en transformar todos los sesudos análisis pro-público y acercarlo a la gente... cuidar, por mucho que me horrorice el concepto, la "marca" servicios públicos

¿Habrán hecho algo parecido en algún sitio? Pues no tengo ni idea, pero esto me lo trae a la cabeza lo que ahora os comento:

Entre las piezas albergadas en el New Museum de Nueva York había una que no pasaba inadvertida. Cinco pantallas de televisión colocadas formando un círculo y proyectando hacia dentro unas imágenes que parecían ser lo ocurrido en una reunión de algún equipo creativo de una agencia de comunicación...


La obra se llamaba "TVC Communism" y los autores son el grupo The Propeller group ; la pieza consistía en encargar a una agencia vietnamita de publicidad (que había hecho proyectos para McDonalds, Apple o Pfizer) la creación de una campaña que creara una nueva marca para el término Comunismo.

A continuación os dejo un vídeo donde se puede ver el resultado final de la campaña, seguido de fragmentos de discusión del proceso creativo. El resultado final es, a mi parecer, cuanto menos simplón, pero el vídeo y la idea merecen la pena...

TVC Communism from TPG on Vimeo.

18.11.11

¿R≈R? ¿REFLEXIÓN≈REACCIÓN ?



Hoy está nublado.No te imaginas cuánto.

La prima de riesgo se eleva a los niveles del lactato en la hambruna.

Nos han explicado qué es el voto útil.
Merkel deja claro lo oscuro.
Hemos estudiado qué es el voto útil.
R ve oscuro su futuro.
Sabemos a quién favorece el voto útil.
R' ve clara su mayoría.
RyM no son un matrimonio.
He oído que el voto es inútil.
R' dice que eso no es matrimonio.
R necesita votos, todos son útiles.


Los parados, no se indignan. Los indignados se paran, pues son unos vagos.Ambos cadáveres del consumo.
Alineación al centro

Mejor apago la caja.
Mejor enciendo la gaceta
ya tenemos luz.
No entiendo nada.
o lo entiendo Todo:

La encuestas son claras y contundentes.
R' va aRRasaR con R.
Arrasará con MyR, arrasará con lo que no es matrimonio.
R', él mandará.
Arrasará con las cosas del demonio.
Es fácil: el Estado es como una familia.
Los banqueros mandan.
Si no hay, no podemos gastar,recortar en familia.
Merkel ceba con lactato la prima.
Ceban miseria con parados, qué malvados.

PODER..
es la palabra.
Poder del banco.
Poder de R.
Poder que anhela R'.
Poder de las encuestas.
Poder del BCE.
Poder del que paga.
La mano, la del dinero, la que paga.
La mano, la del dinero, la que alimenta.
La mano,la del dinero, la que vacuna.
Nuestras manos
... su cartera.
Nuestras bocas
... su mano.
Yo.
Tú.

su PODER


PD:
Ninguna voluntad secreta mantiene este mundo miserable. Es tan sólo (y tanto) ausencia de voluntad pública y compartida. Lo de arriba lo escribieron ellos. Porque esta frustración es la verdadera mentira. Es el verdadero PODER. Su único PODER es que nosotros, un día nos levantamos y olvidamos que todo esto era un pacto. Nosotros cedimos parte de nuestra libertad para así todos "vivir mejor";ese era el trato.
Sólo un trato, la libertad es nuestra.

Hay pacto. ¿Aún?
¿Hasta cuándo?

Nosotros, nosotros y sólo nosotros mantenemos el Cuento del Poder del Otro.




Esta noche puede salir el sol.

14.6.11

Si no lo pienso, no lo creo


Nacemos, y en ese momento es como si hubiéramos firmado un pacto para toda la vida, pero puede llegar el día en que nos preguntemos Quién ha firmado esto por mí1.

Hay veces en las que la sensación de inabarcabilidad se hace más aguda.

Unas noticias se atropellan con otras, y al cabo de unas horas, ambas son historia.

En las últimas semanas el movimiento 15M ha seguido metastizando y trabajando en que el próximo domingo, 19 de junio, se palpe una vez más en la calle. Mis esfuerzos van encaminados hacia mis padres, en discutir con ellos y en confrontarnos. De poco sirve que me siente en La plaza y hurgue en la red durante horas si después no hago partícipes a las personas con las que disiento y que a la vez me son imprescindibles.

Y justo ahora acabo de leer este post de Juan Torres sobre el pacto del euro. Magnífico para nuestro próximo encuentro.

En este sistema de interdependencias, lo económico no escapa a lo social. Y la salud no se evade de ambas esferas. Recientemente Javi ha participado en una inciativa que abordaba cómo las desigualdades sociales tienen su correlato en términos de salud (más que recomendable la sección de documentos). Y ayer me encontraba con esta otra publicación en una línea similar.

Nos vemos el domingo.


Qué pretenden conseguir, las manifestaciones nunca han servido de nada, de otra manera nunca las autorizaríamos1
.

1 José Saramago, “Ensayo sobre la lucidez”.

Imagen: material de difusión para la cita de Granada

21.5.11

Cuando vinieron a por nosotros ya éramos demasiados.


Fotografía publicada en la edición digital de Público

Un cocinero hizo una asamblea donde estaban presentes las gallinas, los patos, los cerdos, los conejos y los faisanes; entonces les dijo: 
- Los he reunido para hacerles una pregunta: ¿con qué salsa quieren ser cocinados?
Todos quedaron asustadísimos, hasta que se escuchó a una humilde gallina decir:
- Yo no quiero ser cocinada.
Entonces el cocinero respondió:
- Eso está fuera de toda discusión; lo único que ustedes pueden hacer es elegir la salsa con que quieren ser cocinados.
Eduardo Galeano (transcrito de un vídeo en el que Adolfo Pérez Esquivel 
relata este fragmento)

Podríamos hablar de leyes electorales, de cancelación de hipotecas, de becas y pensiones, de rescates millonarios a bancos más millonarios, de la infamia y el engaño, pero de eso ya hablan otros; y como -casi-siempre, hablan mejor.

También podríamos hablar de recuperar las palabras expropiadas, de habilitar parques y plazas para la reunión y el trabajo comunitario (para la ConVivencia, en definitiva), de las preguntas que aprendemos y las respuestas que olvidamos, de comunicar(se), pero de eso ya hablan otros; y como -casi- siempre, hablan mejor

Tal vez alguien esperaría que habláramos del colectivo, de hacer las cosas en ConJunto(a), de la mezcla heterogénea de personas con inquietudes variadas, del revoltijo de quejas, de las medidas a tomar, de las alternativas (que han de nacer de otros terrenos, con otras raíces), de lo que será y lo que se conseguirá, pero de eso ya hablan otros; y como -casi- siempre, hablan mejor

Y como médicos hay quien querrá que hablemos de las medidas que reclamar en sanidad ("gastos militares pá viviendas y hospitales"... ¿para hospitales? ¿más dinero?... mejor para educación, aunque no rime...), de la privatización de los servicios médicos, del copago-repago-hiperpago-impago(éste último en sentido inverso), de listas de espera indignas y muertes dignas... pero de mucho más que esto ya hablaron otros; y como -casi- siempre, hablaron mejor (muchíííííísimo mejor)  ["if the major determinants of health are social, so must be the remedies" Michael Marmot]

entonces, ¿de qué hablamos nosotros?

simplemente escuchemos, que la calle grita.

3.5.11

Nosotros, los demócratas (náusea)

Como colofón a este atrozmente medieval* fin de semana les deleitamos con esta dolorosa concatenatio de zas-en-toda-la-bocas a cargo de Don (nobleza obliga) Santiago Alba Rico {gracias June}


Declaración de principios de un intelectual español.
Santiago Alba Rico - Escritor y filósofo

No condeno
al rey Fahd, honrado por el rey de España, que tala cabezas, poda manos y arranca ojos, que humilla a las mujeres y amordaza a los opositores, que se enseñorea sin periódicos, parlamento ni partidos políticos, que viola filipinas y tortura indios y egipcios, que gasta la tercera parte del presupuesto de Arabia Saudí en los 15.000 miembros de su familia y financia los movimientos más reaccionarios y violentos del planeta.

No condeno
al general Dustum, aliado de los EEUU en Afganistán, que ha ahogado en un contenedor a mil prisioneros talibán a los que había prometido la libertad y que murieron chupando las paredes de hierro de su prisión

No condeno
a Turquía, miembro de la OTAN y candidato a la UE, que en la década de los noventa borró de la faz de la tierra 3.200 aldeas kurdas, ha dejado morir de hambre a 87 presos políticos y encarcela al que se atreve a transcribir en kurdo el nombre de sus ciudades.

No condeno
al siniestro Kissinger, el más ambicioso asesino después de Hitler, responsable de millones de muertos en Indo- china, en Timor, en Chile y en todos aquellos países cuyo nombre salió alguna vez de sus labios.

No condeno
a Sharon, hombre de paz, que dinamita casas, deporta civiles, arranca olivos, roba agua, tirotea a niños, pulveriza mujeres, tortura rehenes, quema archivos, vuela ambulancias, arrasa campos de refugiados y coquetea con la idea de «amputar el cáncer» de tres millones de palestinos para hacer más holgada la pureza de su estado «judío».

No condeno
al rey Gienendra de Nepal, educado en los EEUU, que desde el pasado mes de enero ha ejecutado sin juicio a 1.500 comunistas.

No condeno
a Jordania ni a Egipto, que apalea y encarcela a los que se manifiestan contra la ocupación israelí de Palestina.

No condeno
la Patriot Act ni el programa TIPS ni la «desaparición» de detenidos por el FBI ni la violación de la Convención de Ginebra en Guantánamo ni los tribunales militares ni la «licencia para matar» otorgada a la CIA ni el registro policial de todos los turistas que entran en EEUU procedentes de un país musulmán.

No condeno
el golpe de Estado en Venezuela ni al Gobierno español que lo apoyó ni a los periódicos que, aquí y allí, financiaron, legitimaron y aplaudieron la disolución de todas las instituciones y la persecución armada de los partisanos de la Constitución.

No condeno
a la compañía estadounidense Union Carbide, que el 2 de diciembre de 1984 asesinó a treinta mil personas en la ciudad india de Bophal.

No condeno
a la empresa petrolífera estadounidense Exxon-Mobil, acusada de secuestrar, violar, torturar y asesinar a decenas de personas que vivían en un edificio propiedad de la compañía en la provincia de Aceh (Indonesia).

No condeno
a la empresa Vivendi, que ha dejado sin agua a todos los barrios pobres de La Paz, ni a Monsanto, que deja sin semillas a los campesinos de la India y de Canadá, ni a Enron, que después de dejar sin luz a media docena de países, dejó también sin ahorros a 20.000 personas.

No condeno
a las empresas españolas (BBV, BSCH, Endesa, Telefónica, Repsol) que han vaciado las arcas de la Argentina, obligando así a los argentinos a vender su pelo a los fabricantes de pelucas y disputarse una vaca muerta para poder comer.

No condeno
a la casa Coca-Cola, que penetró en Europa a la sombra de los tanques nazis y que despide, amenaza y asesina hoy a sindicalistas en Guatemala y Colombia.

No condeno
a las grandes corporaciones farmacéuticas, que han acordado matar a veinte millones de africanos enfermos de sida.

No condeno
el ALCA, que viola y despedaza a las obreras de las maquiladoras de Ciudad de Juárez y hace nacer niños sin cerebro en la frontera de México con EEUU.

No condeno
al FMI ni a la OMC, providencia de la hambruna, la peste, la guerra, la corrupción y de toda la caballería del Apocalipsis.

No condeno
a la UE ni al gobierno de los EEUU, que ponen los acuerdos comerciales por encima de las medidas para la protección del medio ambiente y que han decidido, sin plebiscito ni elecciones, la extinción de una cuarta parte de los mamíferos de la tierra.

No condeno
las torturas a Unai Romano, joven vasco que, hace ahora un año, fue convertido en un globo tumefacto en una comisaría española, quedando hasta tal punto desfigurado que sus padres sólo lo reconocieron porque en la cara seguía teniendo el mismo lunar.

No condeno
al Gobierno español, que el pasado mes de abril estableció el estado de excepción sin consultarlo al Parlamento y suspendió durante tres días derechos básicos recogidos en nuestra Constitución (la libertad de movimiento y de expresión), con el agravante de segregación racista, al impedir que los vascos viajaran a Barcelona con ocasión de la última cumbre de la UE.

No condeno
la Ley de Extranjería, que expulsa a hombres débiles y hambrientos, los encierra en campos de detención o los priva del derecho universal a asistencia sanitaria y educación.

No condeno
el «decretazo», que precariza aún más el empleo, elimina los subsidios y deja a los trabajadores, como hojarasca, a merced del cardo de los vientos de los empresarios.

No condeno
,naturalmente, a Dios cuando llueve, relampaguea o truena ni cuando la tierra tiembla ni cuando el volcán vomita su fuego sobre los hombres.

Soy un demócrata: me importa un carajo la muerte de niños que no son españoles; me importa un carajo la persecución, silenciamiento y asesinato de periodistas y abogados que no piensan como yo; me importa un carajo la esclavitud de dos mil millones de personas que nunca podrán comprar mis libros; me importa un carajo el recorte de libertades mientras sujete yo libremente las tijeras; y me importa un carajo incluso la desaparición de un planeta en el que ya me he divertido tanto.

Soy un demócrata: condeno a ETA, a los que la apoyan y a los que guardan silencio, aunque sean mudos de nacimiento; y exijo, por tanto, que se prive de sus derechos ciudadanos a 150.000 vascos, que se les impida votar, manifestarse y reunirse, que se cierren sus tabernas, sus editoriales, sus periódicos, incluso sus guarderías; que se los meta luego en la cárcel, a ellos y a todos sus compinches (desde el joven militante anti-globalización al escritorzuelo resentido) y que, si todo esto no es suficiente para proteger la democracia, se pida la intervención humanitaria de nuestras gloriosas Fuerzas Armadas, fajadas ya en la heroica reconquista de la isla Perejil. Soy un demócrata: he condenado a ETA. Soy un demócrata: sólo he condenado a ETA y formo parte, por tanto, de todas las otras bandas armadas, de las más sangrientas, las más crueles, las más destructivas organizaciones terroristas del planeta. Soy un demócrata. Soy un cabrón.





*visto por ahí; boda real, beatificación, caza de musulmanes arrojados al mar sin juicio previo, continuidad feudal au lieu de separación de poderes...