[Con intención de reactivar la economía y la marca España andamos en reformas. Disculpen si le desahuciamos, expropiamos o simplemente le jodemos. Mientras seguiremos hablando..]
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17.12.13

Las muertes de Alcalá de Guadaira y la sociedad Lemming


Estos días hemos leído y escuchado con horror la historia de los 3 fallecidos en Alcalá de Guadaira. Personas vulnerables, en condiciones socioeconómicas francamente feas (y angustiosamente comunes) a las que ha sucedido algo sobrecogedor. No se conocen aún las causas concretas (por muchas elucubraciones que se hayan hecho), pero el caso sirve para señalar un peligro que está ahí- el de la gente pobre arriesgando su vida por necesidades básicas- y para desvelar lo perverso de algunas reacciones. En MédisoCrático creemos que aunque higiene de las suposiciones no garantice su acierto, al menos lo intenta.

Existen dos maneras de estar en el mundo. En una siempre hay un malo al que echarle la culpa poniéndole cara e iniciales, un tipo (dos-tres a lo máximo) que puede cargar con toda la angustia que genera una desgracia que debió evitarse. Esta cabeza de turco no suele aparecer en los desastres naturales, ni tan siquiera en los actos bélicos; la creamos para las situaciones que tienen un trasfondo grotesco porque podemos intuir que debió ser fácil prevenirlas. En la otra forma de estar en el mundo uno no trata de buscarle iniciales al responsable del Mal; sino que intenta ampliar un poco las miras; quizá no fue esa situación concreta, en la que suele haber un cúmulo de catastróficas desdichas, sino todas las situaciones previas a ese hecho (quizá distantes en el tiempo y el espacio) que abocaron a dicho evento.

En la forma del mundo en la que se busca un culpable concreto se obtiene una respuesta simplista y que le calme a uno la angustia; la vaga sensación de responsabilidad que pueda tener uno "cómo estamos permitiendo que pasen cosas así, esto no tendría que haber sucedido nunca" se transforma en un "las cosas están bien como están, ha sido este incompetente/malnacido/[inserte término según ubicación: periódico, bar o red social]". Y este bello y falaz razonamiento se transforma en un "a mí esto no va a pasarme porque me pienso encargar de cantarle las 40 al conductor/fontanero/médico/socorrista que me toque, a mí no me vacila nadie". Porque cuando uno escoge la versión simple con culpables con iniciales se libra del Horror que supone ver que son cosas mucho más grandes que tú y que yo las que habría que cambiar, las que han provocado la tragedia, las que te vuelven vulnerable.

El conductor del tren de Santiago, el fontanero de Ortuella, el primer médico que atendió a esta familia, el telefonista del SAMUR en el caso Madrid Arena, los pilotos de Tenerife 77; todos espléndidos culpables.

Al respecto de estas muertes hemos leído múltiples comentarios del tipo busco-iniciales-de-turco cargando contra los médicos que atendieron a esta familia en una primera ocasión, antes de que un segundo turno trasladara a la familia al hospital. Uno puede creer que "han muerto porque a las 3 de la mañana los médicos no querían trabajar, simple y llanamente" [esto no deja de contrastar con que a efectos prácticos si un médico de ambulancia no quiere trabajar lo mejor que puede hacer es trasladar al hospital todo lo que atienda, aunque eso implique hacer su trabajo francamente mal]. Los hay que, intentando ampliar un poco las miras, dicen "han sido los recortes en sanidad, y por eso los médicos no han podido hacer su trabajo".

O uno puede intentar pensar que hay situaciones fatales a las que no habría que haber llegado. Que en un estado de bienestar se realizan controles exhaustivos de los productos básicos de necesidad (léase agua potable, comida, vivienda). Que en un país de pobreza en cuarto creciente se entiende por qué esos engorrosos controles de Papá Estado son necesarios. Que en el momento en el que se recoge comida de la basura como norma, se está exponiendo a la población a riesgos que no ha asumido como peligros, el que quiera ir a comer pez globo, meterse farlopa o hacer heli-ski está en su derecho; pero no comer veneno es un mínimo social que no había que exigir porque era obvio. Zas en todos los muertos.

Insistimos, no se sabe exactamente qué ha sucedido; pero si finalmente esta familia no hubiera fallecido por comer comida en mal estado (o esta comida hubiera sido adquirida según los cauces normales) nos daría igual para lo que queremos decir; el caso desvela una situación poblacional peligrosa, y lo inquietante del simplismo.

No faltará el que diga que defendemos a esos médicos por corporativismo. Sin embargo mantenemos una postura parecida respecto a los casos antes nombrados y no somos conductores de tren, ni fontaneros, ni telefonistas de ambulancias, ni pilotos. Por supuesto que el conductor del tren no debió distraerse en ese minuto fatal [me atrevo a elucubrar que no habrá nadie que esté más convencido de eso que él mismo] y ese telefonista del SAMUR no reúne las habilidades necesarias para un puesto así [yalo había dicho él]. Nos sentimos incapaces de exigirle poderes de adivinación al fontanero, y el caso de Tenerife al menos sirvió para que se desarrollaran los servicios de prevención de riesgos, precisamente por lo complejo de aquel asunto.

A lo mejor es que somos corporativistas con las personas, todas en general, y lo que creemos es que no hay que empujar a la sociedad al abismo, porque antes o después algunos individuos caen. Y no necesariamente será culpa de los individuos que interaccionen con ellos en ese preciso momento.

No somos lemmings. No podemos dejar que nos conviertan en lemmings. El Enemigo no es el muerto, ni el desgraciado que no alcanza a hacer su trabajo [o su trabajo no vale]. El Enemigo es quien nos empuja a esta situación, y no hablo de "la clase política" ni los empresarios bocazas de cada momento, porque son parte del Enemigo, pero no son el Enemigo. Por desgracia ese enemigo no tiene iniciales.




12.12.13

I Premio Arzobispo de Granada a la Gilipollez Patriarcal de la temporada

[Disclaimer: nos hemos devanado los sesos para escoger el epónimo de esta nueva entrega de premios, sin embargo entre los múltiples candidatos, hombres y mujeres, nos hemos decantado por Javier Martinez, arzobispo de Granada, glorioso autor del disparate más casposo de los últimos años "si la mujer aborta el varónpuede abusar de ella" (no sabemos si nos deleita más la rabotada o el intento ulterior de justificarla). Lamentablemente hemos tenido que renuncia a muchos otros candidatos, a los que por otra parte deseamos que corran descalzos y pisen una pieza de lego, ya sea en esta vida o en la siguiente.]

Del mismo modo que escudriñamos en nuestros entornos físicos y virtuales para nuestras aleatorias y nunca suficientes entregas del premio Manuel Torreiglesias a la gilipollez médica de la temporada (aquí, aquí y aquí); en este diciembre amordazado les traemos la primera edición de los Premios arzobispo de Granada a la Gilipollez Patriarcal de la temporada.

De entre los muchos nominados en esta ocasión tenemos que decantarnos por: Alberto Ruiz Gallardón, por devolvernos a la etapa de perchas y sepsis. ¡OVACIÓN! Eso sí, también hay que reconocer que será el ganador por goleada de los Premios a la Promoción de la Neolengua[Gallardón, ese que os caía tan bien fuera de Madrid, y os parecía el progre. Ya. AL PLATU VENDRÁS, ARBEYU]

 [Agradecemos a Leo Bassi su aporte, no habíamos valorado esta perspectiva, y aunque en Londres se vista mucho mejor que en Barcelona, creemos que esta opción más cercana hará que sólo se queden sin-poder-abortar-si-lo-necesitan las muy pobres, mientras que las sólo-un-poco-pobres todavía podrán escoger].

Dada la extremada gravedad de este asunto, el atentado a la libertad reproductiva y los derechos que conlleva, no podemos sino otorgarle el título. Eso no quita que, dado que son nuestros premios, vayamos a otorgar un accésit merecidísimo a nuestro querido El (in)Mundo por habernos deleitado con tan deliciosos artículos como estos en las últimas semanas:




Como en MédicoCiático somos más de lo queer que de lo sindiásmico, no sólo nos repelen las agresiones patriarcales judiciales; sino también la lerdez cotidiana. Cierto es que estas periodistas del (in)Mundo no están empujando a nadie a una hemorragia masiva en quirófanos clandestinos, pero también son desoladoramente lesivas.

Esta morralla patriarcal, barbotada tanto por hombres como por mujeres, hiere y denosta tanto a hombres como a mujeres, pretendiendo despojar de libertad y dignidad a ambos géneros. Forzando a unos individuos a ser mezquinos y agresores y a otros a ser sumisos y de patita quebrada. Y lo que más nos horroriza de esta vertiente de la alienación social, es lo jodidamente arraigada que está, incluso en nuestros entornos. Cuando reparas en que saldrías en la lista Forbes si te hubieran dado un euro cada vez que escuchaste a una tía inteligente decir "yo es que siempre me he llevado más con chicos, mis amigos siempre son tíos, con las tías no me llevo bien" [como si hubiera que demostrar valía en relación a qué amigos se tienen, y además esto se hiciera garantizando no tener "grupo de amigas"]; cada vez que alguien con una mínima formación cultural espeta sandeces sobre el "reloj biológico" usándolo para ningunear el discurso de cualquier mujer acerca de sus planteamientos reproductivos [que alguien me explique qué clase de "reloj biológico" tendría como fin estimular la reproducción cuando los óvulos ya están mustios, en vez de a los 17 años, edad biológica mucho más apta para la concepción]; cada vez que alguien atribuye a las hormonas femeninas la capacidad mágica de anular y condicionar todo un discurso, pero no se crea toda una teoría poblacional acerca de lo que influyen unas hemorroides prolapsadas en una discusión, tanto en hombres como en mujeres [no sé si hay estudios al respecto, pero me apuesto ambas manos a que pone de más mala hostia una hemorroide grado 4 que una dismenorrea]; cada vez que uno mide con rasero distinto la actividad laboral/afectiva/creativa de alguien por ser hombre o mujer;  cada vez que uno piensa que las muertes por violencia de género pertenecen a la categoría "sucesos" pero se quemarían a lo bonzo si se dijera lo mismo de las víctimas de otros terrorismos; cada vez que alguien ataja una discusión con un "es que eres mujer/hombre, no lo entiendes"; cada vez que alguien perpetúa esa retahíla alienante que te convierte en lo que el sistema pretende que seas y no en aquello que tú construyes.


Y uno relee todo esto y dice, pero a estas alturas, cómo es que hay que seguir diciendo estas obviedades. Y sin embargo, a los hechos me remito. Sin embargo siempre queda la duda de si por repetir argumentos válidos a aquellos que no los quieren comprender, les estamos proporcionando letanías (argumentos no tienen) para hablar de revanchismos y comparar cosas incomparables. ¿Les suena el "Basta ya de tanto hablar de la Guerra Civil" en un país en el que sigue sin haber una condena sólida al franquismo"?

Disociación electromecánica en el taponamiento, disociación teóricosocial en este otro taponamiento.

Al menos hasta que sepamos sublimar, hagamos humor.



Post Scriptum:
Como es mencionar "derecho al aborto" y llenársenos el patio de Fuerza-partos (de provida no tienen nada), enlazo directamente a otras disertaciones que hemos hecho en este bloj al respecto, por aquello de no repetir

26.11.13

Agita al diabético a ver si hace espuma


[De un tiempo a esta parte me cuesta escribir, sacar conclusiones o tricotar pensamiento; tan grave siento la podredumbre en el paciente cuyo intestino habitamos, que cuesta verle sentido a razonar con la gangrena. Resulta entonces más heroico aún el papel de mis verborrágicos compañeros en este anaquel, posteando día y noche como si no hubiera un mañana. Les admiro.]

Una sensación le sacude a uno al entrar a una clase de medicina: "aquí hay algo perverso, aunque no sé decir qué es". Esa misma sensación le inunda a uno en los pases de guardia, en las madrugadas de planta, en las peleas de la urgencia "tuyo es, mío no", en todas partes, difuso e inefable. No es fácil de delimitar. No es quiénes somos (aunque también), no es lo que hacemos, aunque algo haya, no es sólo por qué lo hacemos, no es nada directo y evidente. Se agradece en ocasiones que esa perversión mane honesta; en la medicalización de la vida cotidiana, en la simplificación de las relaciones humanas como genética cifrada en un DSM espectral, en el uso del canceropánico como gancho para vender seguros, en la caridad que ahora esmalta la investigación [todo conocimiento saldrá de un laboratorio, salmo responsorial], en el "ojalá le confirmen a mi marido que tiene asperger porque lo leímos en la wikipedia y le pega todo", en el "estuve distraído el día de la muerte de mi padre pero una neurocientífica me ha explicado que no se pueden experimentar dos sensaciones intensas a la vez y estoy mejor", está ahí, claramente, no hay que darle vueltas.

No está, podría jurar, en el anuncio de la apertura del NHS, en la reivindicación de una sanidad pública y universal, en la pelea por el acceso a la salud [tampoco está en los médicos de la Enterprise. En la Enterprise no existe la perversión y todos son felices].

No es tan fácil perfilar dónde exactamente se apoya la trampa [o a lo mejor vosotros sí porque sois mazo de listos, pero yo aún no he podido].

Busca al beneficiario y tendrás al sospechoso, reza un aforismo que me acabo de inventar. Es obvio que las industrias del diagnóstico, seguros privados, alimentaria y farmacéutica ganan con todo esto. Es fácil también entrever que un sistema basado en el acorchamiento (y disolución) de la conciencia de clase y la creación de consumidores que pagan por sus cadenas y las lucen orgullosos, utiliza estas estratagemas para sostenerse. La walmartización de la salud es uno de los pulverizadores del estado de bienestar, sí. Pero, ¿cómo se traduce eso en lo que mueve a tu-vecino-que-defiende-que-no-se-resfría-desde-que-toma-actimel, en tu contacto en el facebook que-sólo-publica-morralla-biologicista-pensando-que-habla-en-nombre-de-la-ciencia-por-haber-leído-a-Punset, en tu casero el-que-no-piensa-dejar-de-hacerse-un-chequeo-completo-al-año, en tu camello que-toma-vareniclina-porque-porros-sí-pero-tabaco-no?

Escribo esto porque ha llegado esta perla a mis manos y al leer "Colectivo socialista de pacientes. Haz de tu enfermedad un arma" mi yo ciudadana ha tenido un conato de esperanza, que se ha visto instantáneamente ahogado por los ocho años que llevo dando tumbos por hospitales. La bombona, por favor.

Debería haber una revolución de enfermos. Lalonde debió agarrar un kalashnikov y terminar lo que empezó [ya puestos podría haber empezado Virchow y habernos ahorrado dos guerras mundiales]. Cada aquejado de cólera sin acceso a fluidoterapia, cada diabético amputado, cada gordo con arterias de crocanti porque el sistema así lo quiso, cada hipertenso con sonrisa torcida por vivir en un burdel alimentario, cada pobre que se cementó el pulmón con nicotina, cada negro que se llenó de parásitos o cada niño excluido violentado hasta enloquecer, cada uno de ellos debería marchar en fila y volar los parlamentos, los consejos de administración y si es preciso también los hospitales.

Y sin embargo he visto a muy muy pocos [técnicamente no he visto a ninguno, pero pretendo esperar a los 50 antes de lanzar afirmaciones cerradas] de éstos reclamar, querular y exigir lo que es suyo. Y sí lo he visto hacer, y con franca frecuencia, a los medicalizados, exigiendo una mayor medicalización. Exigiendo dormir con la locura por un disgusto con los cuñados. Exigiendo radiarse hasta la náusea por algo que han leído en google. Exigiendo subir la dosis del metilfenidato del niño porque en el grupo de amigos hay algunos que toman el triple de lo que le habéis puesto a él.

Puede que tenga que ver con que al entrar en la facultad no ves compañeros pobres como las ratas (aunque alguno haya) y falta una cultura de agitar al diabético y darle pancartas con las tiras de glucosa. Puede que tenga que ver con un sistema sanitario tratando de compensar una política social de patchwork. Puede que tenga que ver con un sistema asistencial basado en una atención primaria colapsada y demolida que convierte la urgencia en una puerta giratoria.

Y con esto qué hacemos, dijo la R1, y la R4 miró al tendido y pensó "quiero irme a casa a mirar Memes Literarios".

Bettelheim habló de una fortaleza vacía, ese lugar en que va quedando encerrado el autista para huir del vacío que siente fuera. Uno puede traducirlo y apellidar así al nihilismo que entra tras cada telediario y cada acción del gobierno. Paralelamente uno puede desfondarse intentando convencer a algún "líder de opinión" de que ciencia y cientificismo difieren, y que no porque la homeopatía sea un timo, es necesario atribuir Todo a lo orgánico; o de que no sólo los magufos critican las vacunas cuya indicación es dudosa; o de que no tiene sentido confiar en la caridad neoliberal para resolver pandemias. Es loable la labor de mis compañeros de bloj, así como el resto de blojs amigos [Ludo amigo] en aportar lucidez a todos estos embrollos. Pero sigue habiendo un sesgo de selección atroz en aquellos a los que podemos llegar. Y no nos estamos parando a poner en palabras que nos han puesto unos enfermos nuevos para quitarnos la revolución que debieron hacer nuestros enfermos.

Y así quizá podamos ir entendiendo la indignación neutralizada, los gobiernos que nos infligimos y estas ojeras de derrotados.



Otro día hablaremos de "¿Podemos catalogar este blog como un tipo de ansible?" y "Na(ta)ción Prozac, la era de la deportivización de la vida cotidiana".

¡Permanezcan atentos a sus salvapantallas!

4.4.12

No es un suicidio, es un asesinato.

Esta mañana leíamos con desolación esta noticiaEn 1929 se suicidaban ellos. ¿Ahora tenemos que suicidarnos nosotros? Si nos obligan a disparar quizá prefiramos que nos lleven tabaco a que nos lleven flores...


                                           [No es un suicidio, es un asesinato] 

"El Gobierno de Tsolakoglou ha aniquilado toda posibilidad de supervivencia para mí, que se basaba en una pensión muy digna que yo había pagado por mi cuenta sin ninguna ayuda del Estado durante 35 años. Y dado que mi avanzada edad no me permite reaccionar de otra forma (aunque si un compatriota griego cogiera un kalashnikov, yo le apoyaría), no veo otra solución que poner fin a mi vida de forma digna para no tener que terminar hurgando en los contenedores de basura para poder subsistir. Creo que los jóvenes sin futuro cogerán algún día las armas y colgarán a los traidores de este país en la plaza Syntagma, como los italianos hicieron con Musolini en 1945"
Porque este robo también tiene consecuencias sobre la salud 

[y no olvides que no sólo pasa en grecia]

30.3.12

Viejos, pobres: sobráis (Fdo. Gobierno de España)

El Roto
Lo siento, señora, hicimos lo que pudimos, pero es que usted no cabe aquí.
¿Que no quepo aquí? ¿dónde?
Aquí en nuestro mundo.

"La ley de dependencia no es viable, se hará lo que se pueda", y lo que se pudo fue recortar el 100% del dinero destinado por parte del Gobierno. Hay quien podría pensar que lo que se pueda ha resultado ser poco, pero en realidad no es así. Es mucho.

Mucho el valor que hay que tener para establecer de forma tan clara las prioridades en cuestión de Asuntos Sociales. No suelo ser muy amigo de hablar desde mi perspectiva individual porque siento que mi visión del (de mi) mundo es tan sesgada como otra cualquiera, pero creo que no puede haber profesional sanitario -especialmente de los que visitan los domicilios, esto es, médicos, enfermeras y trabajadores sociales del ámbito de la atención primaria y la salud mental- que no se deconstruya por dentro al ver esta medida.

Lo que no es viable es abandonar la ley de dependencia, no es viable socialmente. La conjunción de envejecimiento de la población y precarización laboral (que hace que la gente tenga que trabajar más horas y trasladarse de ciudad) hace que las políticas encaminadas al cuidado de las personas mayores (especialmente aquellas con menos recursos) cobre especial relevancia.

Ahora vendrán las privatizaciones totales de los centros sociosanitarios para personas mayores (las residencias, vaya) y la consiguiente precarización de los cuidados allí dispensados (de algún sitio tendrá que sacar la iniciativa privada la rentabilidad a esos centros... y la gente no tiene capacidad de hacerlas rentables pagando más...). Toda decisión esconde la búsqueda de un modelo.

Un asco de modelo.


[el anecdotario del tipo "yo conocía a una que cobraba la ley de dependencia y...", déjenlo para otro día... para el día en el que la anécdota importe]

27.12.11

Las dificultades de colorear sin salirse del borde


Beber no era el problema, sino la solución; al menos eso había pensado siempre, llevando la contraria a lo que decían su familia y los médicos que durante muchos años habían pasado a su lado relatándole los daños que el alcohol le causaba y causaría e incluso amenazando con terribles consecuencias para su salud si no dejaba de beber.

- Esas terribles consecuencias irían bien para mis terribles causas, pensaba mientras abría la botella de brandy a las 6 de la mañana, antes de que la familia despertara. Él nunca fue de esconderse, pero en los últimos años el frente común que todos los miembros de su familia habían montado en contra de su hábito hacía que le hubiera cogido el gusto a beber en solitario. Lo bueno de beber solo es que no haces extraños compañeros de viaje. Lo malo también.

No siempre su familia se había empeñado en medicalizar el alcohol; al principio nadie lo vio como un problema; el lo vio como lo que le alejaba de ellos. Los médicos aparecieron cuando una mala caída le produjo un sangrado dentro de la cabeza; él juró no ir borracho, pero la credibilidad la había perdido en su llavero de Larios.

Hacía años que había dejado de creer en los médicos. Sabía que eran gente de ciencia, que conocían las pruebas que mandaban y los fármacos que utilizaban, pero no tenían ni puta idea de las enfermedades. ¿Cómo iba un señor de 50 años que nunca había pasado ninguna dificultad económica y cuya vida era una colección de trofeos a saber qué le pasaba a él? ¿cómo iba a ser su enfermedad la misma que la que pudiera tener un director de sucursal de banco o una profesora de universidad?

El alcohol murió con él. En las estadísticas se computó dentro del apartado del “mortalidad potencialmente evitable”. Él siempre supo que lo suyo no había quién lo evitara. Ni siquiera el alcohol.

8.12.11

A la búsqueda del cliente involuntario.

Hace justamente un mes, en la XV Feria de Muestras-digo perdón, XV Congreso Nacional de la Sociedad Española de Psiquiatría su presidente, Jerónimo Saiz, abogaba por el uso de palmitato de paliperidona (distribuida como Xeplion) en el Tratamiento Ambulatorio Involuntario (TAI). Desde entonces se han producido varias respuestas institucionales espantadas.

El concepto de TAI ha levantado ampollas históricamente, siendo defendido y rebatido profundamente desde diversos sectores. Uno podría entender la demanda de ciertas asociaciones de familiares que han pedido tradicionalmente su instauración, como se puede comprender también que no deja de suponer una violación de los derechos humanos que un loco por muy loco que sea sigue teniendo. Como casi siempre en la vida, en cualquier caso, uno puede tratar de resolver sus dudas en la Cochrane . De lo que vienen siendo las implicaciones morales del TAI no voy a hablar ahora, uno porque han corrido ríos de tinta al respecto, y otra porque en postpsiquiatría lo han resumido perfectísimamente.

De todo este turbio asunto con Saiz a la cabeza hay un matiz que en médicocátaro nos preocupa especialmente. De la práctica habitual de convertir los congresos en ferias de muestras (valdecasas dixit) y de la deriva de la función de las sociedades científicas, cada vez menos científicas y más marketing de la industria farmacéutica (o diagnóstica) no vamos a hablar hoy (como tampoco hablaríamos de los genitales de nacho vidal, amparándonos en el clásico: “qué podríamos decir que no se haya dicho ya”).

Sin embargo este publirreportaje en la SEP tiene una trampa algo más perversa de lo habitual. Si janssen consigue colocar el palmitato de paliperidona como fármaco de primera elección entre los inyectables, cosa de la que va camino, y en efecto se implanta el TAI, disfrutarán de la delicia de cualquier empresa: no es que tu cliente escoja el producto, es que le obligan a adquirirlo. Vale que en sanidad los conceptos cliente-pagador-usuario-prescriptor se difuminan y confunden, pero no creo que las arcas del laboratorio se líen en absoluto. Resumiendo, lentejas marca Xeplion por orden judicial. Defécate, ave psitácida.

Lo cual nos lleva a.

A veces uno se pone distópico y piensa que en estos tiempos de refundación del capitalismo digo pulverizatio del estado de bienestar se vislumbra ya la dinámica de las próximas décadas o siglos: la pelea no va a estar en defender los cada vez más difuminados derechos fundamentales sino en afinar los derechos de los consumidores y actuar desde ahí (al fin y al cabo algo así se esconde tras las políticas de boicot a empresas concretas, Noria-like, que puestos a lo malo, ni tan mal). Si es ahí donde nos encaminamos me sé de unos que se lo están montando de puta madre. Porque, querido ciudadano enloquecido, ni creemos que pueda usted ampararse en sus derechos individuales (mundo anglosajón-like, que manda narices) para negarse a ser medicado ad æternum ni parece que vaya a tener posibilidad de escoger con qué, dadas las artimañas pseudocientíficas utilizadas para colocarlo como mejor opción, pese a no haber comparado dicho fármaco con ningún otro inyectable (exclusivamente una no-inferioridad a risperidona, de superioridad no hablemos). Se podría haber comparado, por ejemplo, con uno de los que cuesta 40 veces menos, diferencia presupuestaria con la cual quizá puedas organizar un sistema comunitario gracias al cual no necesites obligar a la gente a pincharse, sino que favorezcas que lo hagan voluntariamente. La típica tonteriíta, vamos. Si Basaglia levantara la cabeza os ponía a cavar zanjas, así te lo digo.

Aunque en verdad, tampoco hay que preocuparse demasiado, ya que este nuevo sistema está francamente bien autorregulado: antes o después a Xeplion se le acabará la patente, y nadie promoverá su aplicación forzosa, sino la aplicación de otro. (En otro capítulo podríamos hablar de qué harán cuando se les acaben las combinaciones fonéticas para nombres de fantasía. Quizá implosionen y sea el comienzo de otra era. Probablemente igual que esta, solo que un poquito peor).

En resumen. El TAI ya nos horrorizaba de antes. La putrefacción de las sociedades científicas también, pese a lo cual tratamos de infiltrarnos en algunas ellas para abogar por la independencia (suspiro). La perversión de los ensayos clínicos también nos horrorizaba de antes. Nada nuevo bajo la enana marrón. Pero ver las tres cosas articuladas y lúbricas, girando destructivas sin que nadie las detenga nos marea, incluso un pelín más de lo habitual.

Me voy, a ahogar las penas en haloperidol-cola.

22.11.11

Hay un sistema pidiendo a gritos que le prendan fuego

Si siempre has entendido que había algo mal, Muy mal, pero pensabas que tu capacidad de abstracción no daba para entender cuan perverso es el mundo de los mayores (los mayores hijos de puta).

Si alguna vez pensaste que un cambio hondo está cerca y que la palabra revolución va a volver a significar lo que significó.

Si alguna vez supiste que sólo hacía falta que la gente tomara conciencia de su humillado y vilipendiado lugar en el mundo para alzarse en armas, pero no tenías modo de explicarlo fácil.

Tranquilo. xkcd lo ha hecho por ti.


(gracias la inestimable cortesía de San Usama )