[Con intención de reactivar la economía y la marca España andamos en reformas. Disculpen si le desahuciamos, expropiamos o simplemente le jodemos. Mientras seguiremos hablando..]
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13.4.16

Pfizer, la ética perdida y los reguladores invisibles.

Al parecer hay gente escandalizada por esta noticia aparecida en eldiario,es recientemente:


Esta noticia parte de una aparecida unos días antes en la que "Pfizer admite que despidió a 30 directivos por pagos irregulares a médicos españoles"... se han escrito bastantes cosas, pero hay dos que nos parecen imprescindibles:

Este texto de Joan-Ramón Laporte titulado "Despidos en Pfizer" y este otro de Abel Novoa en NoGracias bajo el nombre de "Ni Pfizer ni Farmaindustria tienen credibilidad: la fiscalía debe investigar". En ambos textos existe un hilo argumental coincidente bien representado en este párrafo del texto de Laporte:
"Los ciudadanos de este país no merecen, no hemos merecido los sucesivos gobernos que se han limitado a leer en los periódicos las estafas, expolios, robos y otras actividades delictivas cometidas por las compañías farmacéuticas. Estos gobiernos no han reclamado compensaciones por daños, no han aplicado sanciones, y hacen ver que no se enteran de que tienen un sistema de salud lleno de ladrones"

Y complementado con este fragmento del texto de NoGracias:
"Para que la auto-regulación de Farmaindustria fuese creíble, la Unidad de Supervisión Deontológica o la Comisión Deontológica de la Industria Farmacéutica órganos responsables del control del cumplimiento del Código, deberían abrir un expediente para conocer el exacto alcance de las irregularidades y garantizar a la sociedad española que la empresa ha tomado todas las medidas necesarias.
Pero eso no va a pasar.
Pero lo que sí parece necesario es que la fiscalía abra una investigación a una empresa que reconoce que sus empleados han cometido un delito de soborno."
Desde hace tiempo, a pesar de existir el marco jurídico que regula la relación entre profesionales sanitarios e industria farmacéutica (imprescindible este post publicado en postpsiquiatría: "Límites legales en la relación entre el proefsional sanitario privado y público y la industria farmacéutica") se ha dejado la labor de control y supervisión a la propia industria farmacéutica, que supo jugar su baza diseñando un Código de Buenas Prácticas que esgrimir como innovación en el autocontrol cada vez que alguien les acusaba de algo.

Lo cierto es que este asunto nos sitúa ante un dilema discursivo que parece no tener salida y donde se dirimen los posibles enfoques con los que abordar el problema:
  • Por un lado, el énfasis en la necesidad de control por parte de las instituciones públicas y de aplicación de la legislación vigente parece dejar de lado la importancia de los valores éticos de las profesiones sanitarias que deberían considerar como inaceptable el dejarse corromper por parte de cualquier tipo de industria, empleador o agente externo al acto clínico. Esto nos dibuja un horizonte teórico deseable pero totalmente irreal en una situación que, como bien describía Joaquín Hortal en la serie de tuits que se inician en este enlace, es vivida por la mayoría de lxs médicxs como la situación normativa, de modo que actual en lo que muchxs consideramos que es lo éticamente correcto supone caminar a contracorriente y salirse del camino colectivamente aceptado. 
  • Por otro lado, la justificación de que lo que hace la industria es legal y que si se mueven en los márgenes de la legalidad está justificado porque son una empresa y quieren maximizar beneficios, colocar sus productos, blablabla y "no-son-una-ONG" parece exonerar al corruptor de todo tipo de responsabilidad ética.
  • Por último, hay una falta notable de reconocimiento de este problema por parte de los profesionales sanitarios. Desde que uno entra en el sistema puede discurrir por él mientras la industria farmacéutica le invita a la comida de bienvenida a la especialidad, anualmente al congreso anual de la sociedad científica de turno en algún lugar de España (o con suerte a algún congreso europeo en algún otro sitio), le regalan algún libro clave de esos que cuestan 300 euros... e incluso puede ser que al terminar la especialidad te quedes currando en tu servicio con una beca de """investigación""" (en la que harás mayormente trabajo clínico) y que aunque sea vehiculizada por una fundación de investigación pública en realidad tu pagador será alguna empresa farmacéutica (o relacionada). El nivel de aceptación basal de compadreo con la industria farmacéutica es elevado y poco permeable a planteamientos éticos, dado que es complejo de abordar algo tan normalizado, a pesar de que existe evidencia disponible que muestra que estas relaciones pueden no ser muy buenas para la salud de la población.
La duda es, ¿puede existir una relación de colaboración entre la industria farmacéutica y los profesionales sanitarios sin que esta esté basada en la opacidad y las corruptelas? En una carta que escribimos Marta Carmona, Usama Bilal y y, Javier Padilla, en el British Medical Journal acerca de la interacción de médicxs e industria en torno a la formación médica continuada no nos mostrábamos muy optimistas en la posibilidad de que una existencia exista sin moverse bajo esos principios de opacidad y corrupción; sin embargo fuera la que fuera la posible relación debería enarbolar los principios de transparencia, independencia y rendición de cuentas del mismo modo que la desmercantilización de dicha relación.

Hace unos años escribimos un texto para la iniciativa APXII que tal vez serviría para enmarcar esa posible relación que, desde luego, dista de ser la norma aún a día de hoy:
En resumen, es necesario que la transparencia permeabilice nuestras relaciones con la industria farmacéutica; hay que transformar los espacios actualmente reservados a la “visita médica”  en tiempo para dedicar a la formación, docencia e investigación, fomentando, por encima de todo, una actitud crítica e independiente en nuestro trabajo diario. Cambiar la práctica clínica es una tarea difícil, y mejorar los hábitos de prescripción, un reto; pero aprender a hacer las cosas bien desde el principio, es algo que debería estar en nuestras manos.
En ocasiones la mejor forma de generar sinergias (palabra de moda) es dedicarse a lo que uno mejor sabe hacer: la industria farmacéutica a diseñar, fabricar y comercializar fármacos innovadores frente a los mayores problemas de salud de la población; los médicos a tratar de mejorar la salud de su población mediante una buena práctica clínica empática basada en una formación crítica e independiente.

Las relaciones de la industria farmacéutica con lxs médicxs no son iguales ahora que hace 30 años. Cierto.
La industria farmacéutica pone cada vez más hincapié en ejercer la captura del regulador y menos en influir sobre el prescriptor.
La industria farmacéutica sigue manteniendo sus estrategias de fomento, diseño, incentivación y posicionamiento de Líderes de Opinión que transmitan su mensaje a comités de expertos y otros ámbitos de toma de decisiones.

Y ninguna de estas cosas se podrá cambiar si no hay una implicación potente por parte de las instituciones de ocupar el lugar que les compete y dibujar un escenario de poder en el que sean algo más que una figura de cartón institucional que deja a la empresa hacer a su gusto mientras le abre las puertas de la financiación pública de sus productos.


3.4.16

Tu próstata SÍ importa... sobre todo a la industria farmacéutica.

Tienes 49 años, sales del trabajo, estás cansado de toda la semana. Te montas en el tren, llegas a tu estación y al bajarte ves un enorme cartel como el de la foto.

Foto tomada del twitter de @mlalanda

"La próstata SÍ importa", piensas... y miras quién es el responsable de esa campaña... Unas cuantas sociedades científicas de medicina y la mismísima consejería de salud de la Comunidad de Madrid... además reparas (o no) en que en la esquina inferior derecha hay un logo... GSK... no sabes qué empresa es esa, pero bueno, alguien que les habrá ayudado económicamente para que no nos gastemos dinero público en estas cosas... está bien.

Llegas a casa y tu hija te dice que ha visto un cartel en la estación de Cercanías... que eso de la próstata cree que es lo que puede hacer que te cueste un poco empezar a orinar o que te levantes una vez por la noche...

Paralelamente, tu médica de familia va camino del trabajo; al bajarse en la estación de tren ha visto el cartel de la fotografía de arriba y ha pensado "a ver, ahora avalancha de pacientes con problemas de próstata en la consulta" (porque de estos fenómenos tiene bien cargada su experiencia profesional... promoción de enfermedades lo llaman) y recuerda que la sociedad científica a la que ella pertenece le recomendó un documento sobre Hiperplasia Benigna de Próstata recientemente... va a leerlo...

"Criterios de derivación en HBP para AP 3.0"... y firmado por las mismas sociedades científicas que el cartel que estaba en la estación de tren...


La médica no repara (o sí) en que la última página del documento dice lo siguiente:


En efecto... el mismo logo patrocinador de la campaña que también venía avalada por la Consejería de Salud de la Comunidad de Madrid.

GSK... GlaxoSmithKline... la empresa farmacéutica comercializadora del Duodart (tamsulosina+dutasterida), que es la única forma que tiene la médica de familia de nuestra historia de poder mandar un tratamiento asociando alfabloqueante+5-ARI sin tener que pasar por la inspección médica y que ha tenido últimamente algún que otro problema por asuntos de corrupción; en esa noticia de El Mundo se puede leer lo siguiente:

Según las últimas alegaciones, GSK habría pagaado a médicos rumanos cientos, y en algunos casos, miles de euros, entre los años 2009 y 2012 a cambio de que prescribieran sus medicinas, incluyendo los tratamientos para la próstata "Avodar" y "Duodart" y "Requip para el parkinson".

Cuando se habla de recomendar tratamientos y de la salud de la población no solo hay que ser honrado, sino que además hay que parecerlo. Ningún documento sustentado en el músculo financiero de la industria farmacéutica debería tener el apoyo de sociedades científicas y muchísimo menos de una institución pública, porque la higiene transparente que tanto se exige a las instituciones públicas debe expandirse como una exigencia en los ámbitos de ejercicio de la profesión.

El círculo se cierra, desde el señor que camina de vuelta al trabajo hasta la médica que recibe información que por muy objetiva que pretenda ser viene manchada del velo turbio de su financiación.

5.11.12

Tú pones los implantes, yo las putas.

Prostituto, ta. (del lat. prostitutus) 1. m. y f. Persona que mantiene relaciones sexuales a cambio de dinero.

Esa definición la tenemos más o menos clara, lo que ocurre es que en ocasiones aparecen noticias que nos hacen preguntarnos cómo llamaríamos a la "persona que lleva a cabo una contraprestación con dinero ajeno a cambio de sexo".

¿A qué nos referimos?

La empresa Orthofix pagará 30 millones de dólares por haber realizado sobornos. [enlace a la noticia].

A los representantes de ventas se les dijo que llevaran a los cirujanos a cenas costosas, los acompañaran a clubs de striptease y pagaran por sus relaciones con prostitutas a cambio de conseguir que estos hicieran negocios con ellos.

Nuestra postura al respecto de las relaciones con la industria farmacéutica la dejamos clara en este artículo... We might be whores, but not pharmawhores.
Fuente

4.1.12

El participante de ensayo clínico ideal: a propósito de ¿un? caso


A raíz de un artículo leído ayer en el blog "pharmalot" y del que posteriormente leímos ecos en EL PAÍS y Farmacriticxs, nos viene a la cabeza cuál es el participante de ensayo clínico ideal que parece ser buscado por algunas empresas a la hora de diseñar algunos de sus ensayos clínicos...


  1. Lugar de residencia: es importante que viva en un país en que se cumpla alguna de las siguientes dos características (o las dos):
    1. Legislación permisiva: una legislación laxa en temas de ensayos clínicos (especialmente si se trata de niños o personas dependientes) facilita en gran medida la realización de cualquier ensayo clínico; los países europeos o norteamericanos no suelen ser buenos lugares por haber un exceso de trabas legales; cada vez quedan menos sitios donde poder emprender grandes gestas para la historia como el "experimento Tuskegee" -llevado a cabo por el sistema público de salud de los EEUU y también conocido como el "estudio Tuskegee sobre sífilis no tratada en varones negros-.
    2. Gobierno fácil de "convencer": si la legislación te pone trabas o si algo sale mal, siempre está bien saber que no hay nada que unos cuantos billetes no puedan solucionar (ya-sabes-a-qué-me-refiero).
  2. Nivel sociocultural: han de cumplirse dos principios:
    1. Cuanto más pobre mejor: estrechamente relacionado con el apartado 1.2, entre la gente con pocos ingresos económicos y con mala autopercepción de salud estará bien vista la recepción de cuidados, aunque sean experimentales, de forma gratuita; de hecho, cabe la posibilidad de que "olvidarse" de decirles que es experimental no sea un gran problema [véase último párrafo del enlace a EL PAÍS o este otro artículo]
    2. Cuanto más analfabeto mejor: la legislación, habitualmente, se limita a pedir un consentimiento firmado, sin necesidad de que figure en ningún sitio que la información ha sido efectiva. Una cruz en un papel no tiene por qué desvelar el nivel de ilustración del firmante.
  3. Particularidades culturales: siempre está bien justificar la vulneración de un derecho básico a la información aludiendo a que se cumplieron "las leyes y costumbres del país"... de hecho podríamos crear un nombre para esta técnica, por aquello de darle empaque... "etnodescentralización de la mentira"... nos mola.
Luego siempre se pueden promocionar (al otro lado de la dicotomía del desarrollo que tan bien se ha vendido por la televisión) lo que nos gusta el paciente informado y martillear los oídos de la población y los profesionales sanitarios con las palabras "paciente empoderado"...

Empoderado (y no demasiado) el rico; el pobre apaleado.

Siempre nos quedarán las donaciones de medicamentos (como ya comentamos en una ocasión)... 

13.11.11

¿Sobornando a los centros de salud? No Gracias

De forma recurrente tratamos en este blog sobre la necesidad de que la relación entre los profesionales sanitarios y las diversas industrias que interaccionan con ellos ha de ser transparente y debe estar regida por unos férreos principios éticos [y estéticos]; hace unas semanas tuvo lugar un acto de opacidad que nuestro compañero (y sin embargo amigo) Andrés ha querido visibilizar en el blog de la Unidad Docente de Medicina Familiar y Comunitaria de Sevilla... aquí tenéis la entradilla
Hace varias semanas los delegados de una presentación de amlodipino sublingual y otra deenalapril sublingual le hicieron una oferta a la directora de nuestro centro de salud: “Si llegamos a un acuerdo, el 5% de lo recabado en oficinas de farmacia por la venta de nuestros productos os lo devolveremos a cuenta del centro de salud“. Pasadas un par de semanas, la directora nos trasladó la oferta al equipo. Y en bloque decidimos refutarla.
Para terminar de leerlo haz click aquí. 

19.7.11

Yo no soy racista pero. Salmo responsorial

“La industria farmacéutica no es una ONG.”

Y por ello GlaxoSmithKline [“Comprometidos con la salud y el bienestar de la gente en los países en vías de desarrollo” fue uno de sus lemas], junto con otras empresas farmacéuticas realizó dos ensayos clínicos en un hospital de Budapest con pacientes psiquiátricos; a unos les daban sustancia activa (un fármaco), a los demás placebo...según la Declaración de Helsinki está prohibido tratar enfermedades graves sólo con un placebo cuando ya existen medicamentos de eficacia probada... GSK dijo que el Gobierno de Hungría les había dado permiso. La Declaración de Helsinki tiene carácter supranacional, ningún gobierno puede dar permiso para vulnerarla (ni siquiera por dinero, no).

“La industria farmacéutica no es una ONG.”

Y por ello Schering (actual -a no ser que se hayan fusionado o fisionado recientemente y no me haya enterado- Schering-Plough... uno de sus lemas “Con Schering, la xenofobia y la ignorancia no tienen ninguna oportunidad”)  se opuso incluso ante los tribunales, a que se retirara el compuesto que tenían de terapia hormonal sustitutiva para tratar la menopausia (esa enfermedad que no lo es) a pesar de que había datos más que fehacientes de que podía ser más dañina que beneficiosa... la ciencia fue desplazando a la terapia hormonal sustitutiva por ser uno de los grandes hitos en la historia de la medicina de daño a las mujeres (por su bien), pero aún siguen insistiendo en hacerse un hueco “en el mercado”.

“La industria farmacéutica no es una ONG.”

Y por ello, Pfizer (“Trabajando juntos por un mundo más sano”) manipuló datos de un conocido antiinflamatorio (celebrex ®) para ocultar la ausencia de disminución de incidencia de úlcera gastroduodenal con respecto a ibuprofeno; realizaron una publicación de datos intermedios ocultando los datos finales del estudio, aumentando de esa forma las publicaciones disponibles que hablaran de los beneficios gastrointestinales de los inhibidores de la COX-2 a nivel digestivo frente a los AINEs convencionales. Al parecer no es una práctica poco habitual... en el último año han saltado a los medios (científicos y de masas) por fomentar ciertos sesgos de publicación (nombre técnico de engañar) en relación con la reboxetina (antidepresivo... sí, ya sabemos que en general no sirven para mucho en las depresiones leves-moderadas, pero de ahí a ocultar datos hay un pasito).

De Pfizer también es conocida otras de sus acciones por las que no es una ONG... su política de salud pública en Nigeria (así dicho no suena a delito)... y es que los saltos a la prensa de esta empresa el año pasado también se debieron a unos actos un tanto oscuros en torno a la realización de ensayos clínicos sobre un antibiótico que dejaron tras de si algún que otro niño muerto (tranquilos, eran niños negros)... malos tiempos para la Lyrica.

“La industria farmacéutica no es una ONG.”

Y por ello Bayer (“Éxito con aptitud y responsabilidad”) ha estado adquiriendo durante años coltán de las minas de Congo, contribuyendo a uno de los mayores y más devastadores conflictos bélicos de nuestra historia...

“La industria farmacéutica no es una ONG.”...

...de hecho, a juzgar por sus beneficios económicos en épocas de crisis se parece más a ING (entidad bancaria) que a cualquiera de las ONG que nos puedan venir a la cabeza.

¿La industria farmacéutica es fundamental en la investigación y fabricación de fármacos? Sí, sin duda, y agradecidos debemos estar por la aparición de maravillas de la ciencia como la morfina, la furosemida o los antibióticos... y ese agradecimiento se ha traducido en unas ganancias millonarias. No se espera de la industria farmacéutica ningún acto de filantropía, de hecho nos haría desconfiar que se desmarcaran con grandes acciones humanitarias que caminan más por la frase de “El camino al infierno está cargado de buenas intenciones” que por ningún concepto de co-desarrollo responsable... y como no esperamos que sean una ONG, nunca (NUNCA) les pediremos tales cosas... pero, por favor... de no ser una ONG a vulnerar derechos fundamentales hay un abismo (en cuyo precipicio se encuentra la credibilidad de la empresa en cuestión).

No salten ese precipicio, nosotros no tenemos ninguna intención de empujarles... y recordemos... “la mujer del césar no sólo debe ser honrada, además debe parecerlo”.
"La industria farmacéutica no es una ONG."

[Nota: en medicocritico no hemos acudido apenas a las acciones de la industria en los países empobrecidos para criticar a las empresas que la conforman... una vez hecho este post, podemos seguir hablando de influencias de prescripción y esas cosas que sólo cuestan vidas en forma de efectos adversos]

Fuentes básicas de este artículo:

- El libro negro de las marcas. K. Werner, H. Weiss
- Secret cable discusses Pfizer’s actions in Nigeria case. D. Wilson. New York Times. http://www.nytimes.com/2010/12/11/business/11pfizer.html
- Pfizer en Nigeria. Farmacriticxs. 1ª parte ; 2ª parte
- Sala de lectura. Rincón de Sisifo. (BMJ) El sesgo de publicación fulmina la credibilidad de reboxetina.

1.7.11

Firmando con tachones sobre éticas imborrables...

     Cuando uno trabaja en una empresa es lógico pensar que ésta tenga unos objetivos y unas estrategias concebidas para la consecución de dichos objetivos y que los trabajadores deben seguir para contribuir al buen rumbo de la organización.

     Cuando uno trabaja en un servicio de salud (sea autonómico, provincial, nacional o universal) el objetivo que esta "empresa" debe buscar es, principalmente, la mejora de la salud de la población a la que atiende mediante la utilización de unos recursos que maximicen su efecto.

     En España existe una estructura organizativa y de gestión que hace que para lograr estos objetivos (y algunas variables intermedias que muchos ilusamente creen que son objetivos finales) los directivos establezcan con sus trabajadores (a título individual -médicos- y a nivel colectivo -centro de salud- en el caso que atañe a mi trabajo particular-) unos acuerdos en los que se establezcan unos objetivos que de ser cumplidos redundarán en el cobro de unos incentivos económicos -mayormente- por parte de los profesionales que se afanen con éxito en su consecución.

     Hasta ahí de acuerdo; el problema surge cuando un profesional (o muchos) siente (o sienten) que se le están ofreciendo unos incentivos económicos a cambio de lograr unos objetivos que no ponen el énfasis en la mejora de la salud de la población u otros parámetros similares, sino que más allá de esto vienen a plantear dilemas éticos en sus planteamientos y a incrementar las inequidades existentes entre diferentes niveles asistenciales. [ojo, esto puede suceder incluso con los médicos que más escrupulosamente cumplieran esos objetivos... estamos hablando de ética, no de operatividad]...

     ...y es que hay gente que utiliza la ética y la coherencia para cambiar... haciendo suya la frase de "no puedo cambiar el mundo pero sí mi micromundo. Sumatorio"...

     Os dejamos con un relato de nuestro amigo Enrique Gavilán...
Acabo de venir de firmar que no me adhiero al contrato de gestión.
¿Motivos?
- No me gusta la idea de que no me sustituyan, en caso de que caiga enfermo, hasta el 8º día, según las escrituras. Ni que no paguen el acúmulo de tareas a mis compañeros en caso de que no pueda sustituirme nadie en el trabajo.
- No me gusta disponer sólo de dos días de permiso al año de formación continuada retribuídos y sustituidos. Y que no hagan distinción entre docente y discente. A estas alturas de año ya he llegado a ese límite de dos días de permiso y aún tengo 2 compromisos, para los que muy probablemente tenga que pedirme días de libre disposición para poder asistir como ponente/docente. Por ese motivo, me he visto obligado a decir que no a otras dos invitaciones a eventos en los que me hubiera gustado participar, renunciar a la idea de ir a otras tantas actividades y desplazar un curso a un sábado para poder impartirlo.
- No me gusta la idea de que me negaran el acceso a la lectura de un contrato de gestión de un servicio cualquiera de mi hospital de referencia. Sospecho que a ellos les cuenta como incentivo las primeras consultas (las que nosotros les derivamos desde Atención Primaria), y que no tienen incluídos indicadores de "calidad" de prescripción (ICP) ni programas de intercambiabilidad terapéutica (PIT), entre otras cosas.
- No me gustan los ICP, que no miran la adecuación ni miden resultados en salud, y que incentivan un uso pretenciosamente racional de los medicamentos sin tener en cuenta la prescripción inducida y sin poner coto a la sangría hospitalaria.
- No me gustan los PIT que nos animan, por ejemplo, a prescribir simvastatinas en vez de rosu o atorvastatinas, incluso en prevención primaria, sabiendo como sé que no tiene sentido utilizar ninguna de ellas para esa indicación.
- No me gusta que me utilicen para "racionalizar" las órdenes de transporte sanitario (volantes para ambulancias) incentivándonos para que no sobrepasemos un tope anual, ya que muchas de estas órdenes son para consultas de revisiones hospitalarias (encima de hacerles el papeleo a los compañeros del hospital nos contabilizan a nosotros...), y no tienen en cuenta la dispersión geográfica, el envejecimiento de la población y sus problemas de movilidad y transferencia, la ruralidad ni los problemas de transporte público (problemas estos últimos a los que no podrían perfectamente dar solución con una adecuada coordinación intersectorial).
- No me gusta que me pongan un tope de derivaciones a consulta hospitalaria y al mismo tiempo, sospecho, premien a los hospitalarios por el mismo motivo, origen esta perversión de muchos desencuentros entre niveles asistenciales que suele pagar a alto precio el paciente.
- No me gusta que me premien por adherirme a protocolos que no resuelven los problemas clínicos con los que diariamente nos encontramos y que contemplan el uso de recursos y tratamientos que en otros apartados del mismo contrato nos limitan, porque no me quiero volver loco con tantas órdenes contradictorias e incongruentes.
Podría dar alguno más, pero creo que con éstos motivos, los más significativos, es suficiente.
La mayoría de mis compañeros imagino que habrán firmado. Muchos creo que no estarán de acuerdo con ellos (otros ni se lo habrán planteado nunca), pero intuyo que no quieren renunciar a los incentivos. No juzgo a nadie, cada cual es consecuente con lo que es y con cómo se comporte. Yo, desde luego, no puedo firmar algo con lo que estoy tan profundamente en desacuerdo.
Me imagino, también, que al moribundo equipo directivo del SES le importará bien poco el que un simple médico no firme el contrato. Y los que lleguen tendrán otras prioridades que hacer caso a un pringao que no quiere cobrar los incentivos.
Por tanto, no es una medida de fuerza a lo Dr. Casado dimitiendo de su cargo como director de Equipo. Es que simplemente no puedo...

16.4.11

Perlas de la ética: lo que a mi no me vale a ti no te influye.

Imaginen que una asociación de estudiantes invita a un director médico de la filial española de una gran multinacional farmacéutica para que participe en una mesa redonda en unas jornadas sobre relaciones entre los médicos y la industria farmacéutica.

Imaginen que al final de la mesa redonda los estudiantes se dirigen a dicho ponente y le obsequian con unos productos de comercio justo como agradecimiento por su participación en la charla.

Imaginen que el director médico de esa gran multinacional farmacéutica dice que no puede aceptar ese obsequio porque, por política de empresa, han de mantener la independencia a todos los niveles.

Imaginen que esa empresa va haciendo regalos a los médicos de España, invitaciones a congresos, comidas de servicio,..., todo ello, según sus palabras "para colaborar en la formación de los profesionales"...

Imaginen que algo no me cuadra... o sí.

25.10.10

Perlas de la ética: "como no son empresas farmacéuticas..."

Pues mira- dijo el añoso otorrinolaringólogo- nosotros tenemos una suerte muy grande y es que, como las empresas audioprotésicas se mueven en la línea entre ser empresa farmacéutica y no serla, pues no tienen tanta vigilancia con los regalos que hacen a los médicos y entonces gracias a eso hace unos años estuve con XXXXXXXXXX (empresa audioprotésica) en la Riviera Maya y hace una semanas los de XXXX me llevaron a Marruecos...
...con todos los gastos pagados, claro.

ambas empresas audioprotésicas tienen acuerdos con el Servicio Andaluz de Salud para la subvención parcial de audífonos en personas mayores... en fin

3.6.10

¡qué logro, qué logro, tenemos el logo del ogro!

Ya dijo un sabio del celuloide "no empecemos a chuparnos las pollas todavía" y le hicimos caso pero no el suficiente: una vez más nos encontramos con las divertidas e higiénicas prácticas de nuestras amigas las farmacéuticas (lo cual no nos sorprende) pero esta vez nos sorprende un poco más de lo habitual porque nos las hemos encontrado en casa: en lo que creíamos era el corazón (delator) de la resistencia a su hegemonía. ¡já!

Traductio: los sanitarios mo(n)goles que nos dedicamos a estos bonitos blogs en nuestros ratos (de mentes) libres íbamos a reunirnos por primera vez, ponernos caras y presumiblemente pasarnos hielos; en un congreso con pinta de molón y que ¿casualmente? satisfacía nuestros requisitos éticos: entre otras cosas nuestras amigas las farmacéuticas brillaban por su ausencia.

Y ahí estábamos tan majos pensando en asuntos verdaderamente importantes, como qué nos íbamos a poner, cuando a alguien le ha dado por fijarse y zás, a la página del evento le ha salido algo de moho. Resulta que de golpe y porrazo en medicocritico estamos promocionando a dos farmacéuticas, gracias al inocente banner de nuestro congreso-de-e-colegas.

Camarero, hay una farmaindustria de vello púbico en mi sopa.

En estos instantes en un googlegroup la redacción de farmacríticxs decide cómo actuar anivel corporativo interno; la redacción de médicocrítico masca tabaco y levanta una ceja por chat de gmail; a nivel individual volvemos todos a la eterna duda de hasta dónde me dejo llevar y si las llamas del aro me chamuscarán si al final paso; pero de lo que no nos cabe ninguna duda es de:
1.- tch, tch, tch.
2.- pregunta clave: ¿estos patrocinadores acaban de aparecer ahora en plan fichaje estrella, o estaban ahí desde el principio y lo único que ha aparecido es el logo?
3.- a los organizadores les risperdal consta ® (OH MIERDA, YA HE EMPEZADO) que este detallito nos importa mucho bastante a muchos bastantes de los participantes. La sorprendente discreción, ¿es casual?
4.- más tch, tch, tch.

en fin, fuimos a un congreso y nos crecieron los laboratorios...

18.5.10

Perlas de la ética: la industria farmacéutica y la crisis

Escuchado hoy en consulta:

- Médico adjunto: bueno, y con la crisis cómo vais?
- Representante farmacéutica: bufff...pues fatal, teníamos previsto el lanzamiento y presentación de un nuevo fármaco para el mes que viene...bueno...no nuevo, sino una asociación de dos que ya tenemos...esas cosas que hacemos para ganar mercado y también, por supuesto, para facilitar vuestra labor y la de los pacientes... el asunto es que han dicho que ahora con la crisis se va a limitar la salida a venta de nuevas formulaciones de fármacos que ya se estén vendiendo...


Y es que la crisis también puede traernos cosas buenas...

17.1.10

A veces el que grita logra ser oído.

Ninguno va a descubrir ahora que en (muchas) ocasiones la información que obtenemos de los medios de comunicación es más publicitaria sobre su contenido que los propios anuncios que pueda haber en la página siguiente.

Un caso así aparece hoy en El País, en un artículo escrito por Milagros Pérez Oliva, defensora del lector, y en el que se cita en varias ocasiones a Enrique Gavilán, médico de familia y escritor en diversos blogs (saludyotrascosasdecomer, docenciaenplasencia y su blog personal), como uno de los "instigadores" del artículo publicado por la defensora del lector.

Copio aquí alguno de los párrafos que constituyen el artículo completo (para artículo completo pinchar AQUÍ)

¿Estaba justificado presentar este fármaco como un medicamento que marca "un antes y un después" o "una nueva era" en el tratamiento del dolor? Para aclararlo he consultado a los catedráticos Xavier Carner, presidente del Comité de Evaluación de Medicamentos de la Agencia Española del Medicamento, y a Rafael Maldonado, investigador de la Universidad Pompeu Fabra que trabaja para los Institutos Nacionales de Salud de EE UU. Ninguno de los dos considera que el fármaco sea una gran novedad. Ni siquiera el laboratorio que lo produce va tan lejos como Mayka Sánchez. En la nota de prensa con que lo presentó en junio afirma que "muestra una eficacia comparable a los opioides clásicos" aunque ofrece "un perfil de tolerabilidad más favorable". Y tampoco es una novedad: tiene el mismo mecanismo de acción que el tramadol, del mismo laboratorio.

[...]

Dada la suspicacia con que es recibida la información procedente de la industria, ésta se ha visto obligada a buscar formas indirectas y de mayor autoridad para vehicular su actividad. Para ello han creado fundaciones y plataformas teóricamente independientes y sin ánimo de lucro, integradas por académicos y especialistas, pero financiadas por la propia industria.

[...]

Todo ello está presente en este caso. El reportaje comienza describiendo el grave problema del dolor, basado en estudios financiados por la industria; presenta a continuación a la plataforma que va a luchar contra esta lacra, sin decir que está promovida y financiada por el laboratorio, y acaba informando de un fármaco que presenta como revolucionario, sin decir que es del mismo laboratorio. Para mayor abundamiento, el titular del reportaje coincide con el eslogan central de la campaña financiada por Grünenthal. Y ni siquiera es una información novedosa, pues la propia Mayka Sánchez había publicado tres meses antes el mismo tema en El País Semanal. Lo único nuevo era la referencia al fármaco. El reportaje cita el congreso de Lisboa pero no menciona que Mayka Sánchez viajo a la capital lusa invitada por el laboratorio. El Libro de Estilo de EL PAÍS establece al respecto: "El periódico, como norma general, no acepta invitaciones para elaborar informaciones. Las excepciones habrán de autorizarse expresamente por la Dirección. En las informaciones hechas tras aceptar una invitación, se hará constar que el viaje ha sido patrocinado".

12.5.09

Los ferreos principios éticos de la industria farmacéutica (II)

Siempre me ha parecido muy difícil tener que ser simpático a tiempo completo en el trabajo, dar siempre la razón a los demás y tener que hablar de absolutamente cualquier tema con ocurrencia...

...esto hace que ocurran cosas como la que le he oído hoy a una representante farmacéutico que intentaba venderle al médico con el que estoy un fármaco (uno de esos supernovedosos consistentes en juntar en la misma pastilla dos fármacos ya existentes en formulación genérica y ponerle un nombre superchulo): "mi facultad era llamada la de las 3 M: mujeres, maricas y minusválidos...al final ya no sabías qué era peor, si un marica o un minusválido" ... en fin, sin comentarios...

Para completar el día otro representante le ha dicho a una residente que debido a un código deontológico que rige sus prácticas comerciales, no podía pagarle el vuelo a un congreso si volaba una vez ya empezado éste....pero que iba a buscar si se celebraba cualquier charla o reunion por esa zona en esas fechas para intentar justificar el vuelo...

El otro día recordaba yo cuando en las visitas del COI (Comité Olímpico Internacional) saltó la polémica porque las ciudades candidatas daban suculentos obsequios a los miembros del COI para así mediar en que estos eligieran su ciudad como sede de los Juegos Olímpicos...todos los medios de comunicación veían como una aberración que los que tenían que decidir qué ciudad sería la encargada de celebrar los juegos olímpicos recibieran regalos de los interesados...

¿cúales son las diferencias con lo que nos ocurre a los médicos?

22.4.09

Los férreos principios éticos de la industria farmacéutica

Hoy mientras escribía las evoluciones de algunos pacientes una residente mayor ha entrado en mi despacho para hablarle al adjunto que me tutoriza durante estos meses un asunto sobre un congreso al que ambos van a ir (a cargo de una empresa farmacéutica, por supuesto); la frase ha sido la siguiente " me han dicho que elijamos un hotel para que nos reserven, pero tiene que ser uno de 4 estrellas por temas de ética y eso"

Hoy dormiré más tranquilo sabiendo que eso que siempre critico de los congresos, las farmacéuticas y tal se rige por estrictos principios éticos...