[Con intención de reactivar la economía y la marca España andamos en reformas. Disculpen si le desahuciamos, expropiamos o simplemente le jodemos. Mientras seguiremos hablando..]

23.5.14

¿Funcionan los impuestos sobre los refrescos para disminuir la obesidad y la diabetes? Segunda parte.

[segunda parte del texto "¿Funcionan los impuestos sobre los refrescos para disminuir la obesidad y la diabetes?", cuya primera parte publicamos ayer.]

Discusión

Los datos disponibles en la literatura científica son abundantes pero poco concluyentes, hecho debido a tres factores: 1) la gran heterogeneidad de los contextos socioeconómicos en los que se han desarrollado las medidas de fiscalidad estudiadas, 2) la notable variedad cuantitativa y cualitativa de los impuestos instaurados y 3) la baja magnitud de los efectos logrados que hace que sea necesaria una mayor cantidad de evidencia científica antes de poder extraer conclusiones tajantes que sirvan para guiar las políticas fiscales en materia de salud.

En relación con el contexto socioeconómico en el que se desarrollan las medidas, la literatura establece tres aspectos especialmente determinantes a la hora de trazar el vínculo entre las medidas impositivas y los resultados en salud[i]: la prevalencia de obesidad, los niveles de consumo de bebidas azucaradas y la tasa previa de impuestos. De este modo, las medidas impositivas comentadas en este artículo tendrían una mayor probabilidad de ser efectivas si se desarrollaran en contextos con una alta prevalencia de obesidad y un elevado consumo de bebidas azucaradas.

La aparente incertidumbre existente en torno a este tema se confirma al observar cómo a partir de los mismos datos primarios, los autores de cartas y revisiones llevan a cabo posicionamientos y recomendaciones contrapuestos acerca de la idoneidad de implementar este tipo de medidas fiscales en sus países. Un aspecto sobre el que parece haber un mayor consenso es acerca de la superioridad en términos de generación de salud de la instauración de incentivos fiscales de los alimentos más saludables, de forma que lleguen al consumidor con precios más bajos[ii],[iii].

Uno de los aspectos más controvertidos de todas las medidas relacionadas con la aplicación de impuestos indirectos es el relacionado con la equidad[iv],[v]. Los impuestos que gravan el consumo –y no la renta- son regresivos, de modo que afectan en mayor medida a las personas con menor renta. En el caso de la obesidad, ésta se distribuye con un gradiente social de modo que las personas pertenecientes a clases sociales más bajas tienen una mayor prevalencia que las de clases más altas. Las políticas basadas en el incremento de precios de las bebidas azucaradas por medio de impuestos tendrán un mayor impacto económico –no sabemos si también en salud- en la población con menos recursos económicos; por ello, algunos autores consideran que para hacer frente a las desigualdades en la distribución de la obesidad es fundamental la consecución de precios de alimentos saludables asequibles para toda la población[vi].

Por último dentro de este apartado, hay un aspecto de importancia central a la hora de obtener información que permita disminuir la incertidumbre acerca de la idoneidad de este tipo de medidas: el efecto sustitución. Se ha observado que los incrementos de precio de las bebidas azucaradas consiguen reducir el consumo de las mismas[vii],[viii],[ix]; sin embargo, no existen datos claros acerca de qué ocurre con ese consumo que se deja de hacer al disminuir la toma de bebidas azucaradas. La mayoría de los modelos estadísticos publicados cuentan con una tasa de sustitución del 0%, sin embargo hay datos que señalan que sí existiría un cierto efecto de sustitución –especialmente por alimentos con alto valor calórico-, lo cual restaría efectividad a las medidas fiscales8,[x],[xi]

Conclusiones.

La obesidad y los problemas de salud que se asocian a ella se sitúan en un marco de determinantes de salud que hace que las actuaciones macroeconómicas (política fiscal) sean una herramienta posible para tratar de actuar sobre su prevención. En este ámbito, las experiencias fiscales llevadas a cabo se limitan, mayoritariamente, al establecimiento de impuestos –de diverso tipo- sobre las bebidas azucaradas.

Los efectos de estos impuestos sobre la obesidad parecen muy modestos a nivel individual, pero al tratarse de medidas aplicables a una gran parte de la población, es posible que contribuyeran de forma significativa a desplazar hacia la izquierda la distribución de riesgos de obesidad y diabetes[xii], remedando los mecanismos descritos por Geoffrey Rose[xiii]. La literatura disponible arroja datos poco clarificadores sobre la idoneidad de instaurar este tipo de medidas en cualquier país, pero señala algunos aspectos comunes que, de llevarse a cabo políticas fiscales con el objetivo de reducir la prevalencia de obesidad y diabetes, deberían considerarse:

1.       Análisis pormenorizado del contexto socioeconómico: epidemiología de obesidad y diabetes, estadísticas de consumo de bebidas azucaradas y estructura fiscal existente.
2.       Determinación cuidadosa de la cuantía del impuesto: impuestos de baja magnitud probablemente no tengan ningún efecto sobre resultados en salud, mientras que impuestos de elevada cuantía pueden tener importantes efectos sobre la equidad.
3.       Enmarcar las medidas impositivas en un plan de actuación que haga que los ingresos conseguidos por la vía fiscal se reinviertan en programas de prevención de obesidad y problemas relacionados[xiv].
4.       Considerar la instauración de ayudas fiscales para la venta de alimentos saludables, posibilitando su acceso a toda la población.
5.       Evaluación pormenorizada de los efectos de las medidas instauradas, con especial énfasis en: efectividad, equidad y efecto sustitución.



[i] Jou J, Techakehakij W. International application of sugar-sweetened beverage (SSB) taxation in obesity reduction: factors that may influence policy effectivenes in country-specific contexts. Health Policy 2012;107(1):83-90
[ii] Powell LM, Chriqui J, Chaloupka FJ. Associations between state-level soda taxes and adolescent body mass index. J Adolesc Health.2009;45(3Suppl):S57-S63
[iii] Thow AM, Jan S, Leeder S, Swinburn B. The effect of fiscal policy on diet, obesity and chronic disease: a systematic review. Bulletin of the World Health Organization 2010;88:609-14.
[iv] Remler DK. Poor smokers, poor quitters, and cigarette tax regressivity. Am J Public Health 2004;94(2):225-9
[v] Nicholls SG, Gwozdz W, Reisch L, Voigt K. Fiscal food policy: equity and practice. Perspect Public Health 2011;131(4):157-8
[vi] Bambra CL, Hillier FC, Moore HJ, Cairns.Nagi JM, Sumerbell CD. Tackling inequalities in obesity: a protocol for a systematic review of the effectiveness of public health interventions at reducing socioeconomic inequalities in obesity among adults. Systematic reviews 2013;2:27.  doi:10.1186/2046-4053-2-27
[vii] Lopez RA, Fantuzzi KL.Demand for carbonated soft drinks: implications for obesity policy. Appl Econ.2012;44:2859-65.
[viii] Nederkoorn C, Havermans RC, Giesen JCAH, Jansen A. High tax on high energy dense foods and its effects on the purchase of calories in a supermarket. An experiment. Appetite 2011;56:760-5.
[ix] Zhen C, Wohlgenant MK, Karns S, Kaufman P. Habit formation and demand for sugar-sweetened beverages. Am J Agric Econ.2011;93(1):175-93.
[x] Fletcher J, Frisvold D, Tefft N. Substitution patterns can limit the effects of sugar-sweetened beverage taxes on obesity. Prev Chronic Dis.2013;10:120195
[xi] Levy DT, Friend KB. Simulation modeling of policies directed at youth sugar-sweetened beverage consumption. Am J Community Psychol.2013;51(1-2):200-313.
[xii][xii] Franco M, Bilal U, Ordúñez P, Benet M, Morejón A, Caballero B, et al. Population—wide weight loss and regain in relation to diabetes burden and cardiovascular mortality in Cuba 1980-2010: repeated cross sectional surveys and ecological comparison of secular trends. BMJ 2013;346:f1515.
[xiii] Rose G. Sick individuals and sick populations. Int J Epidemiol.1985;14:32-8.
[xiv] Kim D, Kawachi I. Food tacation and pricing strategies to “thin out” the obesity epidemic. Am J Prev Med.2006;30(5):430-7.

22.5.14

¿Funcionan los impuestos sobre los refrescos para disminuir la obesidad y la diabetes?

[a continuación reproducimos la primera parte de un post dividido en dos, acerca de la efectividad de los impuestos sobre las bebidas azucaradas para la prevención de obesidad y diabetes; en este apartado se pueden encontrar la introducción, métodos y resultados; en la próxima se encontrarán la discusión y las conclusiones.]

Introducción.

En el año 1986, mediante la publicación de la Carta de Ottawa[i], el desarrollo de unas políticas públicas sanas quedó definido como una de las áreas de desarrollo de la promoción de la salud. Por ello, las acciones políticas enmarcadas en la orientación de las estructuras fiscales hacia la mejora de la salud de la población es una de las estrategias que han tomado diversos países para favorecer los cambios de condiciones y hábitos de vida hacia la mejora de la salud.

El primer ámbito donde se desarrollaron estrategias fiscales con efectos positivos sobre la salud de la población fue la prevención del tabaquismo, donde se ha demostrado que el incremento de los impuestos sobre el tabaco disminuye su consumo[ii] (incrementando el cese del hábito tabáquico así como disminuyendo la iniciación por parte de nuevos fumadores) , beneficiando no solo a la salud de la población, sino también a la economía del estado por una doble vía: 1) disminución del gasto sanitario por parte de las personas (ex)fumadoras y 2) incremento de la recaudación fiscal por medio de estos impuestos indirectos[iii].

En los últimos años hemos podido observar como con las estrategias de fiscalidad saludable se dirigen de forma preferente a tratar de disminuir la obesidad, problema de salud de importante magnitud a nivel global y nacional (según datos recientes, España presenta una prevalencia de obesidad en población adulta de 21.4% en mujeres y 24.4% en varones[iv], así como una prevalencia de obesidad infantil de 29.5% en niñas y 32.3% en niños[v]), así como la diabetes mellitus tipo 2. Los bienes objeto de los gravámenes han sido, habitualmente, las bebidas azucaradas. Tras unos años desde la instauración de estas medidas ya es posible evaluar sus efectos sobre la prevalencia de obesidad (en adultos y población infantil) y tratar de despejar algunas dudas en torno a los efectos de estas medidas fiscales en las desigualdades sociales en salud.

Existen tres factores fundamentales a la hora de estudiar los impuestos a bebidas azucaradas[vi]: 1) tipo de impuesto (cantidad fija por unidad, incremento del Impuesto sobre el Valor Añadido o porcentaje de las ventas totales), 2) tipo de bebida a las que se aplica (a todas las bebidas o seleccionando según el volumen) y 3) magnitud del impuesto (los impuestos de baja magnitud no han demostrado, por lo general, tener efectos positivos en salud).

El objetivo de este trabajo es, por lo tanto, analizar las experiencias de instauración de impuestos sobre bebidas azucaradas encaminadas a la reducción de la obesidad (dentro del marco denominado fiscalidad saludable) la diabetes y el consumo energético, tratando de determinar, de acuerdo con la literatura disponible, su efectividad en el corto y el largo plazo, así como sus efectos sobre la equidad.

Métodos.

Partiendo de la pregunta de investigación “¿La instauración de medidas impositivas es efectiva para disminuir la prevalencia de obesidad y diabetes en la población general?” se llevó a cabo una búsqueda de estudios originales utilizando PubMed con los siguientes términos “(("Taxes"[Mesh]) AND ("Carbonated Beverages"[Mesh] OR “sweetened beverages”)) AND ("Obesity"[Mesh]” OR “energy intake” OR “diabetes”). Los resultados de la búsqueda se pueden ver en la figura 1.


Figura 1. Resultados de la búsqueda bibliográfica.

Finalmente se identificaron nueve artículos originales en los que se utilizaban variables relacionadas con el peso corporal, la incidencia de diabetes o el consumo de energía. Así mismo, se descartaron para el análisis principal aquellos artículos originales que tan solo ofrecían datos sobre los efectos económicos de los impuestos sobre bebidas azucaradas.

Resultados.

Efectos sobre la obesidad y la diabetes.

La descripción de los resultados observados en los nueve estudios identificados se puede observar en la tabla 1.
En ninguno de los estudios el incremento del precio atribuible a los impuestos específicos supuso más del 40% del precio del producto, siendo el mayor descenso de peso el comentado por Dharmasena S. -2012[vii]- (hasta 1.57 kg en el primer año). El único texto que presentaba datos sobre pérdida de peso más allá del primer año fue el de Finkelstein -2013[viii]-.

Estudio
Magnitud del impuesto
Medida de resultados
Resultados en salud
Schroeter C (2008)[ix]
10%
Peso corporal
Pérdida de 0.086kg en hombres y 0.091kg en mujeres.
Finkelstein EA (2010)[x]
20%-40%
Ingesta energética
Reducción de 6.9-12.4cal/día
Lin B-H (2011)[xi]
20%
Ingesta energética
Reducción de:
-          Adultos: 33.9-46.8cal/día
-          Niños: 39.9-50.9cal/día
Chaloupka FJ (2011)[xii]
1 céntimo de dólar por cada 28 gramos de bebida (penny-per-ounce)
Casos nuevos de diabetes.

Peso corporal
Prevención 3.500 casos nuevos diabetes / año en EEUU
Descenso 0.77kg
Andreyeva T (2011)[xiii]
1 céntimo de dólar por cada 28 gramos de bebida (penny-per-ounce)
Ingesta energética
 Reducción de 145-200cal/día
Wang CY (2012) [xiv]

1 céntimo de dólar por cada 28 gramos de bebida (penny-per-ounce)
Incidencia de diabetes
Reducción 2.6%
Dharmasena S (2012)7
20%
Peso corporal
Reducción de 0.70-1.57kg/primer año
Finkelstein EA (2013)8
20%
Peso corporal
0.725kg en el primer año.
1.315kg de forma acumulada.
Briggs ADM (2013)[xv]
20%
Prevalencia obesidad y sobrepeso
Reducción del 1.3% en la prevalencia de obesidad y del 0.9% en la prevalencia de sobrepeso.
Tabla 1. Resultados de los estudios incluidos en la revisión bibliográfica. Modificado y complementado de Rojas-Rueda D[xvi].

Otros resultados de interés.

Además de los resultados sobre la ingesta calórica, la prevalencia de diabetes y de obesidad, existen otros aspectos presentes en los estudios disponibles que deben ser comentados:
  • Opinión de la población acerca de los impuestos a las bebidas azucaradas: en un estudio llevado a cabo en Estados Unidos de América[xvii], el 36% de los consumidores de bebidas azucaradas se mostraron favorables a la aplicación de este tipo de impuestos, siendo este apoyo más frecuente en la población joven (18-24 años), delgada y de alto nivel educativo; por otro lado, en otro estudio publicado en 2013[xviii] se observó un rechazo mayoritario a la instauración de estos impuestos, siendo los argumentos principalmente esgrimidos el hecho de que no suponía un desplazamiento hacia el consumo de alimentos más saludables  y que se trataba de una forma inaceptable de intromisión del Estado en las libertades individuales.
  • Incremento de los ingresos fiscales: el consumo de bebidas azucaradas es bastante elástico con respecto a los incrementos de precio[xix], de modo que incrementos del 10% en el precio del producto resultan en disminuciones del 12% en el consumo de bebidas azucaradas. Múltiples estudios han analizado la capacidad que tendrían estos impuestos para generar ingresos fiscales para las arcas públicas[xx],[xxi] existiendo unanimidad en que, aún en ausencia de resultados positivos en salud, estas medidas suponen un incremento en la recaudación que podría invertirse en programas para la prevención de obesidad.





[i] Carta de Ottawa. Primera Conferencia sobre la Promoción de la Salud. 1986. Disponible en: http://www1.paho.org/spanish/hpp/ottawachartersp.pdf
[ii] Jha P, Phil D, Peto R. Global effects of smoking, of quitting, and of taxing tobacco. N Engl J Med 2014;370:60-68
[iii] Tiihonen J, Ronkainen K, Kangasharju A, Kauhanen J. The net effect of smoking on healthcare and welfare costs. A cohort study. BMJ Open 2012;2:e001678
[iv] Gutierrez-Fisac JL, Guallar-Castillion P, Leon-Munoz LM, Graciani A, Banegas JR & Rodriguez-Artalejo F. Prevalence of general and abdominal obesity in the adult population of Spain, 2008-2010. Obesity Reviews early online 12th Dec 2011.
[v] Sánchez-Cruz JJ, Jiménez-Moleón JJ, Fernández-Quesada F, Sánchez MJ. Prevalence of Child and Youth Obesity in Spain in 2012.Rev Esp Cardiol. 2013.
[vi] Chriqui JF, Chaloupka FJ, Powell LM, Eidson SS. A typology of beverage taxation: multiple approaches for obesity prevention and obesity prevention-related revenue generation. J Public Health Policy 2013;34(3):403-23
[vii] Dharmasena S, Capps Jr O. Intended and unintended consequences of a proposed national tax on sugar-sweetend beverages to combat de U.S. obesity crisis. Health Econ.2012;21(6):669-94
[viii] Finkelstein EA, Zhen C, Bilger M, Nonnemaker J, Todd, J.E. Implications of a sugar-sweetened beverage (SSB) tax when substitutions to non-beverage items are considered. J Health Econ.2013;32(1):219-39
[ix] Schroeter C, Lusk J, Tyner W. Determining the impact of food price and income changes on body weight. J Health Econ.2008;27(1):45-68.
[x] Finkelstein E A, Trogdon JG, Cohen JW, Dietz W. Annual medical spending attributable to obesity: payer- and service- specific estimates. Health Aff.2009; 28(5):822-31.
[xi] Lin BH, Smith TA, Lee JY, Hall KD. Measuring weight outcomes for obesity intervention strategies: The case of a sugar-sweetened beverage tax. Econ Hum Biol.2011;9:329-41.
[xii] Chaloupka FJ, Wang YC, Powell LM, Andreyeva T, Chriqui JF, Rimkus LM. Estimating the potential impact of sugar-sweetened and other beverage excise taxes in Illinois. Chicago: Cook County Department of Public Health.2011.
[xiii] Andreyeva T, Chaloupka FJ, Brownell KD. Estimating the potential of taxes on sugar-sweetened beverages to reduce consumption and generate revenue. Prev Med.2011; 5(6):413-6.
[xiv] Wang CY, Coxson P, Shen Y, Goldman L, Bibbins-Domingo K. A penny-per-ounce tax on sugar-sweetened beverages would cut health and cost burdens of diabetes. Health Affairs 2012;31(1):199-207
[xv] Briggs, ADM, Mytton OT, Kehlbacher A, Tiffin R, Rayner M, Scarborough P. Overall and income specific effect on prevalence of overweight and obesity of 20% sugar sweetened drink tax in UK: econometric and comparative risk assessment modelling study. BMJ 2013;347:f6189
[xvi] Rojas-rueda D. Impuesto a las bebidas azucaradas en España y su posible impacto en la salud. Gac Sanit.2014;28:84-5
[xvii] Rivard C, Smith D, McCann SE, Hyland A. Taxing sugar-sweetened beverages: a survey of knowledge, attitudes and behavious. Public Health Nutr.2012;15(8):1355-61.
[xviii] Barry CL, Niederdeppe J, Gollust SE. taxes on sugar-sweetened beverages: results from a 2011 national public opinion survey. Am J Prev Med 2013;44(2):158-63.
[xix] Powell LM, Chriqui JF, Khan T, Wada R, Chaloupka FJ. Assessing the potential effectiveness of food and beverage taxes and subsidies for improving public health: a systematic review of prices, demand and body weight outcomes. Obes Rev.2013;14(2):110-28
[xx] Andreyeva T, Long MW, Brownell KD. The impact of food prices on consumption: A systematic review of research on price elasticity of demand for food. Am J Pub Health.2010;100(2):216-22
[xxi] Congressional Budget Office (CBO). (2008). Budget Options, Volume 1: Health Care. Washington, D.C.: Congressional Budget Office (Option 106).

20.5.14

Silvia Federici, reproducción y trabajo doméstico.

Silvia Federici ayer en La Invisible, Málaga.

En lo tocante a los aspectos económicos de la campaña Salario para el Trabajo Doméstico, estas facetas son "altamente problemáticas" solo si las planteamos desde el punto de vista del capital, desde la perspectiva del departamento de Hacienda que siempre proclama su falta de recursos cuando se dirige a los trabajadores. Como no somos el Departamento de Hacienda y no tenemos intención alguna de serlo, no podemos imaginarnos diseñando para ellos sistemas de pago, diferenciales salariales y acuerdos sobre productividad. Nosotras no vamos a ponerle límites a nuestras capacidades, no vamos a cuantificar nuestro valor. Para nosotras queda organizar la lucha para obtener lo que queremos, para todas nosotras, en nuestros términos. Nuestro objetivo es no tener precio, valorarnos fuera del mercado, que el precio sea inasumible, para que el trabajo reproductivo, el trabajo en la fábrica y el trabajo en la oficina sean "antieconómicos".
De manera similar, rechazamos el argumento que sugiere que entonces será algún otro sector de la clase obrera el que pagará por nuestras eventuales ganancias. Según esta misma lógica habría que decir que a los trabajadores asalariados se les paga con el dinero que el capital no nos da a nosotras. Pero esa es la manera de habar del Estado. De hecho afirmar que las demandas de programas de asistencia social llevadas a cabo por los negros durante los años sesenta tuvieron un "efecto devastador en cualquier estrategia a largo plazo... en las relaciones entre blancos y negros", ya que "los trabajadores sabían que eran ellos, y no las corporaciones, los que acabarían pagando esos programas", es puro racismo. Si asumimos que cada lucha que llevamos a cabo debe acabar en una redistribución de la pobreza estamos asumiento la inevitabilidad de nuestra derrota.
Este párrafo forma parte del artículo "Contraatacando desde la cocina", escrito por Silvia Federici (en la foto) y Nicole Cox en el año 1975, y se encuentra recogido en el libro "Revolución en punto cero. Trabajo doméstico, reproducción y luchas feministas." En una parte de ese libro habla acerca del movimiento pro la salarización del trabajo doméstico, lucha a la que se refiere en los párrafos que hemos copiado.

Ayer tuvimos la oportunidad de escuchar y ver a Federici en la conferencia que dio en Málaga. Su análisis del proceso de acumulación capitalista tendiendo el puente entre la producción y la reproducción ("La reproducción precede a la producción social. Si tocas a las mujeres tocas la base" decía Linebaugh), así como planteando el argumento de los comunes como forma de respuesta y construcción social nos ayuda a seguir construyendo un marco en el que pensar y actuar. Mientras tanto, los que podáis ir a verla en Sevilla mañana a mediodía no perdáis la oportunidad.