[Con intención de reactivar la economía y la marca España andamos en reformas. Disculpen si le desahuciamos, expropiamos o simplemente le jodemos. Mientras seguiremos hablando..]

25.2.15

Exclusión social y vacío institucional

Nos llega a través de Vero, una medicocrítica-de-sentimiento-y-amistad, una carta enviada a un periódico gaditano a raíz del fallecimiento de un niño pequeño en la Corrala de la Bahía, en Cádiz... otro ejemplo de que si los mayores determinantes de la salud son sociales, sociales deberán ser sus remedios

El pasado jueves tuvo lugar el fallecimiento de un bebé que vivía en la conocida como Corrala de la Bahía, constituida en un edificio vacío (como tantos otros) que una veintena de familias decidieron habitar hace unos pocos meses para poder hacer frente a la crisis (de soledad, ante la desprotección de las instituciones; o de valores, de unos bancos que quisieron hacer negocio con su dignidad).
La Ley de cuidados inversos (Julian Tudor Hart, 1971) estipula que la disponibilidad de una buena atención médica tiende a variar inversamente a la necesidad de la población atendida, es decir, que la gente que más asistencia sanitaria necesita es la que menos recibe. En datos: según la OCDE sobre gasto social en España del 2011, la gente con las rentas más altas recibió el 40% de las transferencias sociales, mientras que aquellas con las rentas más bajas recibieron apenas un 10%. Por tanto, existe una redistribución del gasto social que se realiza de forma inversa. Por el contrario, plataformas o formaciones, como las de Stop Desahucios o las Corralas, se convierten en activos en salud que realizan día a día acciones que contribuyen a un impacto positivo en la salud global de las personas. 
Por otro lado, los medios de comunicación han señalado la falta de recursos de la Corrala. Gracias a la cohesión comunitaria que han logrado entre familias, este déficit se sobrelleva y solventa de muchas maneras, ya que no cuentan con ningún apoyo institucional. De todos modos, “la pobreza energética” es un término de reciente aparición del cual ya se están investigando cuáles son sus repercusiones en la salud global de la gente. Por último resaltar, que el fallecimiento de una persona, en condiciones de exclusión social en este caso, debe hacernos pensar y evaluar qué barreras de seguridad han fallado en el sistema. Debe haber una investigación profunda en el asunto. Casos de este tipo deberían ser predecibles y por supuesto subsanados, sobretodo con medidas a nivel sistémico, como lo son, el acceso a una vivienda digna. 
Es necesaria una actuación sobre el problema de forma radical, desde la raíz, basada en las coberturas básicas que debe suplir el Estado, y no culpabilizar a las víctimas, ya que somos meras afectadas de los errores de un sistema que silencia la miseria humana y echa balones fuera, cuando lo que debería hacer es tomar la iniciativa y asumir responsabilidades.