[Con intención de reactivar la economía y la marca España andamos en reformas. Disculpen si le desahuciamos, expropiamos o simplemente le jodemos. Mientras seguiremos hablando..]

31.3.16

El precio de los medicamentos, Hacienda y un sistema roto.

Habitualmente las declaraciones de Cristóbal Montoro suelen ser tan despreciables como prescindibles, pero en el día de hoy nos ha ofrecido un argumento que nos ha parecido más-que-clarificador, para justificar la desviación del Gobierno de España del objetivo de déficit para el pasado año: una parte importante de la culpa de dicha desviación la tiene la existencia de partidas puntuales de financiación, poniendo como ejemplo la partida para el pago de los nuevos medicamentos contra la hepatitis C.

Podríamos quedarnos en pensar que se ha tratado de una declaración más en la que la culpa de los malos resultados macroeconómicos del gobierno son culpa de las personas enfermas de hepatitis C y no ir más allá. Sin embargo lo que ha dicho Montoro en realidad tiene una lectura que compartimos plenamente, aunque seguramente él no sepa que esa lectura se podía extraer de sus declaraciones... podría enunciarse de la siguiente manera:

"Los precios de las innovaciones disruptivas de moderado/alto valor terapéutico llevan una tendencia de escalada de precios que puede poner en peligro la sostenibilidad no solo de los sistemas públicos de salud sino también de la financiación pública de políticas de otros ámbitos".

Lo hemos comentado aquí (1) y en otros lugares (2, 3) a raíz de la entrada del sofosbuvir en la escena farmacológica de nuestro país: el sistema actual de innovación en medicamentos y fijación de monopolios de explotación (patentes), conjuntamente con unos sistemas de información sobre costes de investigación y fijación de precios profundamente opacos nos lleva a una situación no solo de injusticia (acceso ligado a los recursos económicos de los individuos o, agregadamente, de los estados, no a la carga de enfermedad) e indefensión de las administraciones (que actúan como una especie de comprador único sin maniobra ante los argumentos de "es que los costes de I+D+i son muy altos" (4) o "es que incurrimos en grandes riesgos a la hora de invertir en investigaciones desde cero que no sabemos hacia dónde nos van a llevar), sino principalmente de inefectividad a la hora de promover una investigación que maximice las mejoras en salud obtenidas con los recursos invertidos en I+D+i.

Los precios de los medicamentos prescritos en asistencia especializada hospitalaria han multiplicado su precio por 2.5 en los últimos 7 años en Estados Unidos(5), siendo una escalada que está en consonancia con las cifras de tendencias del gasto farmacéutico hospitalario que se manejan en nuestro país (6). La tendencia de los medicamentos innovadores a incrementar su precio logró que el Wall Street Journal señalara el precio de los medicamentos como el problema de salud de 2015 (7).

Evolución del precio de los medicamentos en EEUU (8)


El problema del precio de los medicamentos es el elefante rosa en la habitación: está presente, es enorme pero nadie parece querer mirar a él. Reducciones de copagos, políticas de transparencia, financiaciones selectivas de medicamentos ligadas a procesos potentes de evaluación... todo eso son medidas necesarias pero que no serán más que patadas hacia delante si no se produce un cambio real en el modelo de innovación. Mirar más allá de la patente es la única manera de salvar una situación cuyos daños colaterales son años de enfermedad y vidas prematuramente terminadas, y existe una cierta urgencia a la hora de abordar este tema porque aspectos no puramente sanitarios como son la posible firma del TTIP podrían tener importantes efectos sobre el acceso a los medicamentos y sobre el control de precios por parte de los estados miembros de la Unión Europea, reduciendo aún más el poder de los Estados en los procesos de negociación de precios (9).

En los próximos días publicaremos la segunda parte de este post, donde trataremos de esbozar algunas alternativas que se pueden plantear para reformar el modelo de innovación biomédica, qué rol puede tener la industria farmacéutica en ello y cuál las instituciones públicas, cómo podemos vincular valor terapéutico a precio de medicamentos y otras propuestas relacionadas.


(1) Hepatitis C: del lado del paciente con visión de población. En médico crítico.

(2) Del derecho a la patente a los derechos de los pacientes: el dilema. En eldiario.es

(3) La penúltima batalla de los medicamentos genéricos. En Periódico Diagonal.

(4) Sobre esta afirmación nunca nos cansaremos de recomendar el artículo "Demythologizing the high costs of pharmaceutical research" (enlace al texto completo)

(5) Drug Trends Report 2015 (enlace)

(6) El gasto farmacéutico de los hospitales públicos se disparó un 25% en 2015 pro los nuevos fármacos de la hepatitis C. En: médicos y pacientes.

(7) Year in review: Top 10 health issues in 2015. En Wall Street Journal.

(8) The rise and rise of (Specialty) prescription drug prices. En: Health Populi

(9) Why should you be concerned about TTIP and access to medicines. En Health Action International.

3 comentarios:

Luis dijo...

Excelente post Javi...

De todas formas el elefante rosa no es el precio de los medicamentos. Eso todo el mundo lo reconoce como un problema. Hasta los comerciales con los que trato. Hasta los directores médicos de algunas farmacéuticas... Cuanto más lejos del paciente, menos sensibilización con el tema. Y, obviamente, si tu despacho está en el piso más alto de uno de los dos rascacielos más grandes de Basilea, el paciente te queda abajo, muy abajo.

El elefante rosa, como decía, no es el precio, es el sistema. No hay competencia posible en ese mercado oligopolístico y eso, hasta los más liberales del lugar, lo visibilizan como un problema de eficiencia. Tengo la (mala) suerte de dedicarme a la(s) enfermedad(es) neurológica(s) con los precios más altos y, de paso, hago investigación clínica (lease, ensayos) y básica. Lo que supone un ensayo clínico en términos de mierda total de gilipolleces absurdas es algo increible. Es un sistema con unos incentivos perversisimos (cómo que haya unos tipos en no se sabe dónde que cobran por cada query que generan en tus pacientes, obligandote a revisar una y otra vez cosas que ya te habías revisado porque ellos cobran por que tú te las revises) El problema, ya lo dices, son las patentes, el oligopolio. El problema son los incentivos que esas patentes generan y cómo se usan los excedentes de los que esos oligopolios disponen. En un mercado realmente competitivo (uno en el que la única ventaja competitiva la proporcione la innovación y sólo ella) todos esos incentivos se resumirían en ensayos clinicos simples, rápidos, sin excesos para quienes los llevan a cabo, que tengan resultados contundentes (realmente relevantes). Todo lo demás será perder la ventaja competitiva. Y eso, que en el software, en la industria automovilistica o en la alimentaria, es algo natural, en la biomédica es un puto tabú que se lleva muchas vidas por delante. Podemos entrar en la retórica fácil de las compñias y bla bla. El problema son los Estados y sus gestores y la solución ya nos la enseñó la India con el HIV. Ni más ni menos. Ahora, a ver quien es el guapo que se enfrenta, de una tacada con una de las industrias más poderosas y con todos los middleman (que son los colaboradores necesarios), empezando por los "key opinion leaders", siguiendo por las sociedades científicas, enlanzando con las asociaciones de pacientes (rasquemos un poco en lo de la hepatitis C, en la propia esclerosis múltiple, o en el Duchenne y el Ataluren, tambien en eldiario.es. No hay periodista que se atreva a rascar ahí) y acabando con los médicos rasos que quieren ir de congreso, organizar sus cursos y sacar adelante sus Audis Q5 (que se pagan mal con un suelo de adjunto raso). Cuando sepamos cómo controlarnos nosotros, entonces, estaremos preparados para atacar a los lobbies. Quizá tenga que romperse el saco de la avaricia con alguna enfermedad para que todos cobremos conciencia.

Luis dijo...

No inistiré demasiado pero la historia del Ataluren en Duchenne es un compendio de conflictos de interés para aprobar una mierda de droga aprovechando la desesperación de algunos padres.Vale la pena explorar todos esos conflictos de interés y no sólo los farmacéuticos:
- Intereses nacionales
- Intreses comerciales
- Intereses científicos
- Intereses emocionales/fraternales

Por cierto... por si quieres más gasolina sobre oligopolios. Este artículo pone en evidencia el absurdo del mercado de medicamentos en la esclerosis múltiple

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/25911108

Saludos de nuevo. Dado que ahora no tengo Twitter seguro que te troleo un poco más el blog...

javierpadillab dijo...

Comentariaco, Luis!!

Con la responsabilidad de los Estados ocurre que cuanto menos ejercen su poder de moldear las políticas menos capacidad acaban teniendo para hacerlo.

India, Brasil o sudáfrica han hecho lo que han hecho en ocasiones gracias a que tenían músuclo económico para poder enfrentarse a los lobbies. De todos modos totalmente en que la solución es política y que no se va a llevar a cabo sin que los lobbies monten un buen escándalo a cada uno de los niveles habidos y por haber.

De todos modos esperemos que esto se mueva... espacio político para ello hay... y necesidad lo mismo.