Estando en la consulta de endocrino (sentado al lado del endocrino de verdad) llegó una mujer de 63 años, tenía diabetes y entre todo el arsenal de pastillas que consumía se encontraba la atorvastatina (para los que no lo sepan, es un fármaco para bajar el colesterol y subir las acciones de unas empresas; más caro (Mucho más caro) que el fármaco de elección para el caso de la paciente).
En la analítica que mostraba tenía el colesterol mucho más alto que la última vez. El endocrino y yo nos miramos sorprendidos... ¿cúal sería el motivo de que al cambiarle la simvastatina por la atorvastatina el colesterol hubiera subido? La respuesta la dio la paciente: "esa pastilla no me la tomo siempre porque es muy cara".
Si el que prescribe los tratamientos es el representante farmacéutico de turno con sus regalos y sonrisas (algo repulsivas, lo siento, pero es así) los tratamientos "novedosos" pueden hacer el efecto contrario.
Como anécdota (o no tan anecdótico) de este tema, visitad lo que han escrito los genios de saludyotrascosasdecomer
Activistas de retaguardia. Para abrir los ojos ante la (compleja) realidad sanitaria (y socioeconómica) de nuestro entorno cercano (y no tanto).
[Con intención de reactivar la economía y la marca España andamos en reformas. Disculpen si le desahuciamos, expropiamos o simplemente le jodemos. Mientras seguiremos hablando..]
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