[Con intención de reactivar la economía y la marca España andamos en reformas. Disculpen si le desahuciamos, expropiamos o simplemente le jodemos. Mientras seguiremos hablando..]

22.1.13

La miope visión de nuestra economía al hablar de la longevidad


El ministro de finanzas japonés, Taro Aso, sobre los ancianos: 'Que se den prisa y se mueran' (22/01/2013)

La viceconsejera de Asistencia Sanitaria de Madrid: '¿Tiene sentido que un crónico viva gratis del sistema?' (23/01/2012)

No son solamente metidas de pata de dos cargos públicos con evidentes limitaciones para el ejercicio de un cargo público que exija la comunicación con la población, sino que es la traducción de un pensamiento que a la hora de mirar la economía desatiende por completo el valor de la vida y sólo se limita a mirar los costes de vivirla.

"Lo más barato para el sistema sanitario es dejar morir a un paciente" FALSO. Quien argumente con esa afirmación demuestra no haber comprendido en absoluto cómo se ha de regir una institución pública a la hora de tomar decisiones en economía de la salud. La perspectiva social (de la cual hemos hablado aquí en múltiples ocasiones) que debe tomar una institución pública ha de tener en cuenta los costes y los beneficios de las decisiones dentro de un contexto global; los años que dejen de ser vividos por una persona son un coste para la sociedad; un coste que es complicado resumir en una cifra de euros, pero que queda claramente representado en algunos trabajos como el recientemente publicado en el British Medical Journal a propósito del tabaquismo y el coste que éste supone para la sociedad [enlace al texto completo].

El envejecimiento de la población puede suponer (y supondrá) un reto para la sostenibilidad de algunos de nuestros servicios de provisión social, pero como se puede observar en el informe de La Caixa de noviembre de 2010 "Sanidad y Salud" no es el envejecimiento de la población el factor que más influye en el aumento del gasto sanitario en los países de nuestro entorno [recomendamos recordar este post de hace unos años].

Tenemos un sistema que piensa que la longevidad es un problema, habiendo voces que instan a abolirla -o al menos abordarla-, bajo el discurso de que no hay alternativas para repensar la forma en la que consideramos los beneficios y los costes en nuestros servicios públicos...

...si este pensamiento sale a la luz cuando hablamos de servicios públicos... ¿se imaginan qué pasaría si estos fueran privados?... pues eso.