[Con intención de reactivar la economía y la marca España andamos en reformas. Disculpen si le desahuciamos, expropiamos o simplemente le jodemos. Mientras seguiremos hablando..]

23.2.14

Cómo apoyar a la mujer que amamanta (o a quien hace cualquier otra cosa)


Estos días hemos leído un artículo difundido por las redes sociales acerca de cómo apoyar (de verdad) la lactancia materna. Alabo la intención general del artículo, en la que se menciona la necesidad de no hacer críticas constantes, no entrometerse en el modo de hacer las cosas de cada madre y (sobre todo) dar apoyo "indirecto" en vez de criticar. 

Sin embargo en el mensaje de promoción de la lactancia materna (y me salgo de este texto en concreto, viniéndome a la cabeza decenas de textos, clases universitarias y otros eventos), algo me chirría. La imposición disfrazada de mensaje de ánimo. El trasfondo de "si eres buena madre darás el pecho" que aboca inevitable a "¿y si no lo doy? ¿y si no quiero darlo? ¿soy inevitablemente una mala madre entonces?". La constante homogeneización de la mujer durante la maternidad, en la que parece que todas han de sentir lo mismo, todo gozo y maravilla, todo animal e instintivo, todo pura felicidad. Recuerdo que como ciudadana (al ver niños nacer en mi entorno) y como estudiante de medicina me tragué esa mentalidad y contribuí a difundirla. Generalicé sobre "lo que quieren las madres", "lo que sienten las madres", "lo que necesitan las madres". Y fue al empezar a trabajar en una red de salud mental, donde llega todo aquello tildado de "fuera de la norma" cuando me caí del caballo y me pregunté qué carajo había estado haciendo.

En mi trabajo como psiquiatra ((DJ)residente) he atendido, tanto de urgencia como en el centro de salud mental a muchas madres recientes. Muchas de ellas agotadas, ojerosas, extenuadas, cuestionadas hasta la saciedad por sus propias madres o suegras o hermanas o cuñados o amigos/as o tías o ginecólogas o pediatras o vecinas o ________ [inserte subtipo de brasas]. La mayoría de ellas añadía al agotamiento una profunda tristeza, una sensación de incapacidad y de menosprecio ajeno y (peor aún) propio, y una incapacidad para asumir el rol de madre gozosa e incansable que se esperaba de ellas. Una cantidad no desdeñable de estas mujeres quería morirse, desolada por su suspenso en maternidad. La inmensísima mayoría daba el pecho a sus hijos. Indefectiblemente, en todas aquellas que alimentaban a sus hijos con lactancia artificial inmediatamente se disparaba una justificación y una mirada huidiza. Una disculpa por no estar cumpliendo con su obligación.

En aquellas mujeres, recientemente madres, agotadas y hundidas, en las que consideré (y ellas estuvieron conformes) que la sintomatología podía mejorar al introducir medicación ansiolítica/antidepresiva siempre planteé la misma pregunta. ¿Quieres que te ponga un fármaco compatible con la lactancia o uno que la contraindique y así puedes dejarlo y decir que es culpa mía? En todas y cada una de ellas percibí alivio al hacer esa pregunta. Porque alguien las estaba dejando escoger, sin imponer "la opción buena vs la opción egoísta". La mater amantissima contra la egoísta desnaturalizada. Alguien estaba preguntándole por su opinión. Sin promoción, sin avasallamiento (por muy dulce y sonriente que sea el avasallamiento).

Hago constar que en este blog estamos totalmente de acuerdo con que la lactancia materna es una oportunidad espléndida para el vínculo madre-hijo, la opción óptima nutricionalmente para el bebé, la más saludable para éste y además la más barata y asequible. Y por si fuera poco la que más fastidia a la Industria Farmacéutica, lo cual ya nos genera un (plus de)Goce que nuestros lectores habituales se medio imaginan. Defendemos también que la crianza es una etapa crucial en la que lo idóneo es que participen ambos progenitores por igual, en el que tengan el máximo apoyo familiar posible y al que debe dar un respaldo social e institucional.

Lo que en MédicoCrítico nos repatea, escuchando a muchas pacientes, a muchos compañeros, a muchos medios de comunicación y al mundo en general, es la cosificación de los individuos por causa X. En este caso la anulación de las mujeres como individuos con sentimientos y criterios propios al convertirse en madres. Una opción buena y nutricionalmente óptima puede convertirse en una tortura si la mujer de cuyo cuerpo depende esa lactancia está viviéndola como algo aborrecible. Cualquier opción, si es porque sí, corre el riesgo de atragantarse y generar sufrimiento. La madre extenuada y culpabilizada porque no hace las cosas como la Liga de la Leche dice, no puede vincular bien con su bebé por mucho que le ponga al pecho X horas al día. Repito, estamos más que acostumbrados a leer una ristra de cosas que sienten "las madres" (la sensación más maravillosa del mundo, un enamoramiento único con tu bebé que pasa a ser lo único que te importa en el universo, unos instintos animales que te enseñan lo que debes hacer (cito literal)), como si fueran un sólo organismo sincitial e indiferenciado, en el que todas por ser madres experimentaran, opinaran y desearan lo mismo. Pues no, miren, no. Las madres siguen siendo personas. Unas tienen unas sensaciones maravillosas, otras están acojonadas por lo que se les ha venido encima y otras no paran de rumiar en todas las cosas que pueden estar haciendo mal, y así hasta varios miles de millones de "formas de pensar de madre", tantas como mujeres con hijos hay. Y todas ellas pueden hacer un vínculo estupendo con su bebé.

Pero en lo que sí nos atrevemos a generalizar es en que si alguien está sintiéndose desgraciado, es difícil que pueda disfrutar de una experiencia. Y las mujeres tienen derecho a disfrutar de su maternidad sin que una matrona, una pediatra, una ginecóloga, un marido, una suegra, tres cuñadas, un hijo mayor y por supuesto 17 psiquiatras le digan lo que Debe hacer. Particularmente si existen otras opciones perfectamente buenas, aunque en la teoría no sean las óptimas. Una lactancia artificial disfrutada siempre nos parecerá mejor que una lactancia materna sufrida. La parentalidad responsable no necesita pasar por el sufrimiento, por más que nos vengan reminiscencias judeocristianas.

La mayoría de las mujeres a las que planteé esa pregunta escogieron un fármaco compatible con la lactancia. Pero lo hicieron sonriendo (lo poco que podían) y muchas me agradecieron de forma explícita el que les brindara esa opción. A veces cuando uno tiene alguien agotado delante sólo tiene que hacerle preguntas abiertas. A lo mejor hace mucho que no escuchan una. Otras escogieron la medicación contraindicada, terminaron con la lactancia materna y yo jugué mi papel de mala de la película. Pudieron descansar, desatragantarse del brete en el que se hallaban metidas y empezar a disfrutar del rato de alimentación del bebé, en vez de sufrirlo. Creo sinceramente que todas eran "buenas madres", preocupadas por el beneficio del bebé, pero con distintos caminos para poder llegar a prestar el sustento y apoyo que un hijo necesita.

A lo mejor la forma de apoyar a las mujeres que lactan y a las que no, a los hijos, a los padres, y en general a todos los individuos que conforman cualquier comunidad es concentrar las exigencias en las instituciones y en la sociedad, y respetar la variedad de opciones dentro de los individuos. En este caso exigir buenos programas de obstetricia y neonatología diseñados para beneficio de los usuarios; sancionar a los establecimientos que tratan de impedir que se lacte en público, etc etc, pero no inundar la cabeza de ninguna persona con vías únicas.

Al fin y al cabo Salomón encontró un método brillante para discernir buenas y malas madres. Pero igual a ninguno de nosotros nos corresponde ser Salomón.  

17 comentarios:

Fátima dijo...

Hace dos años, cinco meses y 11 días que soy madre;
Aún he llorado leyendo esa pregunta abierta.Nos creemos fuertes, que podemos con todo y ademas nos traemos todas las ideas importadas por mil cauces a nuestras cabezas, pensando que veré al bebe y lloraré de emoción, o que le daré de mamar y será un magnífico rato de los dos...
Aún lloro porque sigo teniendo esa sensación de que no hice todo lo que debía, de que no me ponía bien la nena al pecho, de que no la desperté para que comiera o mil leches más, pero aún lloro porque aún veo a mil tetalibanes (así les llamo yo) caer como aves de rapiña ante mis comentarios de la hipogalactia existe o de lo que sea mejor para el bebe no siempre es lo mismo en todos los casos.

Gracias por hacerme ver que no soy la única que sufre la imagen de supermama y superwoman que nos ponen como marchamo cerebral y aunque parezca egoísta, sentir que no soy la única que visita al médico exhausta me hace sentirme menos peor persona.

Mamá dijo...

Muy de acuerdo con todo lo que explica el post que en resumen creo que podía expresarse como "vivir la maternidad lo más felizmente posible, sin que nadie te juzgue". Pero hay una cosa que me chirría en el texto cuando se acaba la lactancia ¿se acaban las ojeras? En mi opinión no. Los niños se siguen despertando, siguen demandando, siguen llorando y eso es ser madre. Es duro, sí, muy duro, con lactancia materna o sin ella... tampoco confiemos que la retirada de la lactancia materna es la solución a esos problemas "naturales" de la maternidad. ¿No creeis?

Manuel Benta dijo...

Es el problema con los programas verticales y las campañas de comunicacion masiva. Nada mejor que un clinico o una clinica capaz de sentarse frente a la persona y buscar juntos la solucion a su problema mediante el dislogo de saberes medicopersona.
Manuel. Medico de familia y comunidad. Montevideo, Uruguay

Amalia Arce dijo...

Te felicito por este post. Como pediatra, y muy a favor de la lactancia materna, veo día a día todos esos sentimientos que describes y cómo la angustia puede hundir una experiencia vital tan importante.
Es cierto como dice Begoña, que no siempre el cese de la lactancia calma todos los problemas. Pero es verdad lo que comentas al principio del texto, está en el "aroma" del ambiente pensar que optar por no dar de mamar te hace peor madre, sobretodo si el ambiente te presiona.
Un saludo

Paula Rodriguez dijo...

Hola, me ha parecido muy bueno el post principalmente desde el punto de vista de las diferentes vivencias que cada mujer tiene de la maternidad, pero con total respeto y a modo de reflexión, quisiera expresar mi opinión en lo que a lactancia se refiere:
Como ya bien alguien comentó, el cansancio y la sensación de "no poder con todo" tienen mas que ver con el hecho de ser madre en su totalidad que no necesariamente con la lactancia, y a veces necesitamos hacer la diferencia porque es habitual "achacar" todo a la lactancia, abandonarla y ver como la demanda del bebé hacia la madre, el cansancio, el dormir poco, etc no desaparecen y seguimos sin poder ser las super-mujeres que esperamos ser (o que el mundo espera que seamos!).
Como madre, pediatra y consultora de lactancia que soy, desde el lugar que me toca veo que en general las madres se sienten frustradas cuando la lactancia no va bien y lo que mas suele agobiarlas es la presión para dejarla.
Por otro lado no creo que sea beneficioso el mensaje que mucho oímos de que "vale mas una madre feliz dando el biberón que una madre amamantando y sufriendo" por dos razones: una es que la madre que tiene dificultades con la lactancia es una madre que necesita ayuda y apoyo para solucionar sus dificultades, no permiso para abandonarla (esa es una decisión personal que cada adulto debe tomar responsablemente, no hace falta "empujarla" u ofrecerle motivos externos para que la tome), y la otra es que hay razones de peso para fomentar y tratar de salvar las lactancias que se plantean como dificultosas. No me extenderé porque el listado de beneficios para el bebé, la mamá y la sociedad en general es interminable, pero recordar que incluso la lactancia es un factor protector frente a la depresión postparto y el destete un factor de riesgo para la instauración o mala evolución de una depresión ya diagnosticada. Imagino que ningún sanitario le diría a un fumador: "prefiero verte fumando y feliz y no tratando de dejarlo y sufriendo", o igual a alguien que lleva un estilo de vida poco saludable comiendo mal y sin ejercicio físico, y es muy probable que esa persona esté mas feliz así que haciendo el "sacrificio" de modificar esos hábitos, pero todos conocemos perfectamente las consecuencias a mediano y largo plazo que eso conlleva, esto es prevención; y a mi entender la lactancia forma parte de esos "hábitos de vida saludables" que debemos fomentar, apoyar y ayudar a conseguir aunque a veces implique un esfuerzo extra (y mas aun teniendo en cuenta que se benefician ambos!). Al decirle a un paciente que debería dejar de fumar, o que debería comer bien y hacer actividad física lo estamos presionando? Lo estamos haciendo sentir culpable? Tal vez si, pero igual lo decimos. Las madres deben saber que lo mejor es dar el pecho y porque, luego cada uno decide...la que quiere dar biberón lo dará de todas formas, y el que quiere seguir fumando seguirá haciéndolo...
Gracias, un saludo

Eva Padilla dijo...

Excelente artículo. Inmejorable. Paula Rodríguez, opino que comparar ofrecer desde consulta LA con ofrecer seguir fumando es una aberración. Las leches de fórmula son leches que alimentan y dan vida, no sustancias tóxicas adictivas que lleva a la muerte como lo es el tabaco. Precisamente de eso va el artículo, de la lucha contra la dicotomía bueno-malo. Y muchas veces, abandonar la LM- aunque se viva como fracaso de una lactancia deseada- sí mejora mucho la experiencia de la maternidad: grietas continuas, heridas, mastitis...dolor físico continuo y profundo que, créeme, puede no tener solución con información, paciencia, asesoramiento, tutoriales, grupos, posturas diferentes, apoyo y miles de experimentos varios en torno a la LM. Hay mitos sobre LM, muchos y muy absurdos; pero también hay mitos sobre cómo mantenerla con éxito. No es infrecuente oír madres que -a toro pasado- se arrepienten de mantener una lactancia materna muuuy sufrida (y contaron con suficiente apoyo )

moderados dijo...

Creo yo que estas generalizando de igual manera. Éstá tan mal imponer la lactancia, como minimizar sus beneficios y dejarla de lado per el único hecho de que estoy cansada o me duele. Ser madre requiere de una planificación familiar y una preparación para serlo. Dentro de esa preparación es informarse que la lactancia no es fácil en sus comienzos, pero no por eso, deberíamos dejar de hacer énfasis en su indicación. Noto en tu artículo, un dejo de comodidad y no de responsabilidad frente a la madre que te plantea dejar la lactancia. En mi experiencia, la suspensión de la lactancia es una decisión de las madres sin angustia, pero porque hice el esfuerzo como pediatra de hacer un esfuerzo máximo para lactar y de no poder, pasaríamos a la leches de vaca como otro opción. Dejar de promover enfaticamente la lactancia, puede ser un grave error epidemiologico en zonas de bajos recursos donde las propiedades de la leche materna como su hierro y anticuerpos, son cruciales para apalear carencias en el entorno del niño. Por último, me gustaría preguntarte si el nivel social de tus pacientes es alto, ya que si es frecuente que las falta de ganas de dar el pecho lo veo en gente de clase alta y no en las bajas.
Ignacio del valle
Medico pediatra

Adrastea_Quiesce dijo...

Contesto algo aleatoriamente:
- aun pareciéndome bte tramposa la comparación lactancia artificial-tabaco, he de decir que en unas cuantas ocasiones le he dicho a mis pacientes que no me parecía que estuvieran en el mejor momento para dejar de fumar. Que sí, que fumar les hace daño, pero eso ya lo saben ellos, y a lo mejor en ese momento hay riesgos bastante más inminentes y el añadir la ansiedad de dejar de fumar a su situación no parecía lo más saludable. Y a otros les he ayudado a repartirse el tabaco según la asignación económica, y he utilizado el tabaco como refuerzo positivo en planes de rehabilitación (aunque me joda hasta el tuétano usar planes conductuales. Más que a un pediatra mandar leche artificial). A veces la teoría no es lo más relevante.

- Nadie dice que por dar lactancia artificial criar a un bebé vaya a ser un spa. Quien afirme eso, sencillamente no ha visto a ninguno. Y nadie habla de promover la irresponsabilidad. Pero pensar que para que alguien se responsabilice de algo tiene que sufrir hasta preferir morirse, es morralla judeocristiana, no promoción de la responsabilidad.

- Respecto a la promoción enfática de la lactancia materna o de cualquier otra cosa en médicocrítico siempre repetiremos, es Necesario que el médico tenga en la cabeza la teoría bien asentada y sepa por qué hace las cosas. Y una de las muchas cosas que tiene que hacer un médico es ver cuándo procede tragarse la teoría y adaptarse a las necesidades de la persona que tiene delante. Que pocas, pero algunas veces, irán en contra de la teoría. Y nosotros abogaremos siempre por enfatizar el acompañamiento y no el rechazo. De la misma manera que señalaremos (¡enfáticamente!) al paciente aquello que consideramos que le está empeorando, sin por ello cuestionarle como individuo ni culpabilizarle. Porque somos terapeutas, no jueces.

Eva Padilla dijo...

Gracias de nuevo por la entrada y el debate. Y gracias por este blog que desconocía hasta ahora. Nuestro sistema sanitario necesita este tipo de voces que ahondan en los usuarios y trascienden de las"líneas de acción " a seguir.

Carmen Noguera Torres dijo...

35 años después de ser madre, de alguna manera leyendo este artículo, me he librado de la carga que supuso dejar de amamantar a mi hija. Con tan solo 21 años y sola, no pude con la incertidumbre del: será suficiente ??? Está durmiendo, la despierto ??? Y si mi leche no alimenta ??? Después de uno o dos meses, SE ACABO, cambie a biberón y al menos algunas de mis dudas y frustraciones se acabaron, aunque llegaron otras, habré hecho bien ??? Y si ahora sin mis defensas se pone enferma, en fin un suplicio. Ahora que esa misma niña ha sido madre y ha decido no amamantar ha recibido todo mi apoyó y la historia es diferente. GRACIASSSSS

María E. Pazos dijo...

Soy madre primeriza y escogí lactancia materna exclusiva porque desde mi punto de vista es, evidentemente lo mejor para el bebé, lo más cómodo (en el sentido de no tener que cargar con aguas, polvos, tetinas, calentadores con enchufe a mechero de coche y esterilizadores), lo más barato y lo menos problemático a nivel digestivo para el bebé -y para uno que lo tiene que aliviar cuando sufre- (además de que me ayuda a recuperar la forma en tiempo récord a pesar de mi creciente glotonería).
No obstante, es sacrificadísimo. A pesar de la excelente monitora de lactancia que tengo, no me libré de grietas y dolores de pezones con lagrimones incluidos... que con perseverancia y buen humor, ya van remitiendo, por fin. Me paso las horas muertas sentada con la teta afuera (ya que es a demanda), ya sea en casa, en el supermercado, en medio de la calle o en reuniones de amigos... Veo pasar el mundo delante de mis momentos de amamantar. Pero soy feliz porque ya sabía en qué me metía (y eso que he sido pata de perro toda mi vida, además de mujer trabajadora y encima en un trabajo mayoritariamente masculino -eso significa que para ser competitiva no se puede ser mamá-).
Lo que pasa es que ser madre, en el mejor de los casos, es una elección meditada. La que es realista sabe que si tiene una vida muy moderna, debe hacer un paréntesis de "progreso social y volver a los orígenes" para dedicarse a la tarea principal de cuidar a tiempo completo a una criatura altamente dependiente por nacer inmadura. Me harté de comprobar que por mucho papá y biberón que haya, bebé llama a mamá... y lo vivo ahora en carne propia.
Lo que quiero decir con todo esto es que independientemente de lo que se escoja para alimentar a un vástago, la maternidad "es un sacrificio"... Chungo si se lleva con pesimismo, culpabilidades o exigencias inútiles; o maravilloso si se vive con placer y alegría. Con lo cual, la que llega a ella por elección pero creyendo que las cosas cambian poco los primeros años, va de cabeza.
Por eso comparto lo que se expresa en el post... y es que cada situación personal es un mundo (volver al trabajo, tener horarios complicados o todo el tiempo del mundo, tener ayuda de muchas personas o estar sola, varía muchísimo la experiencia y las elecciones). Aunque siento que la que tiene todo fácil (no trabaja, tiene ayuda de la familia y elige ser madre) y no da pecho por elección... mmhh... no es del todo sensata.
Puntualizar que no comparto la idea de que las ojeras las padecemos quienes damos lactancia materna... Yo duermo con mi bebé y cuando dice "¡¡uuaaaa!!" solo tengo que entreabrir un ojo y acercarlo al pecho. Deduzco que cuando la beba sea más grande, se servirá sola mientras yo duermo. La que de biberón tendrá que levantarse y prepararlo, luego coger al bebé en brazos y dárselo... Mmmmhhh.

María E. Pazos dijo...

Por cierto... Muchas presiones y culpabilidades se disiparían si la sociedad volviera a confiar en la naturaleza humana. Conozco muchas mujeres que pasaron al biberón por haberse creído que su leche no era suficiente o "no era buena". Muchas dudas parten del desconocimiento más absoluto en cuanto a la composición de la leche, en qué manera sale, cómo el bebé regula la producción y un largo etcétera. He de decir que los médicos de cabecera y pediatras no ayudan en nada, la mayoría de profesionales de la salud sigue obsoleta. Aún escucho médicos diciendo que el pecho se da a horario, la pediatra de mi hija me dijo que si tiene cólicos no le de teta sino chupete, que no debe mamar tanto ¿?. Ninguno parece saber explicar las crisis de crecimiento. Se de madres que han llegado asustadas pensando que no tenían leche y a pesar de tener una criatura aumentando bien de peso, sin indagar en la preocupación de esa madre han preescrito alimentación complementaria... Vamos, un desastre. Es una pena que para poder tener una experiencia exitosa haya que buscarse un grupo de apoyo a la lactancia y rebuscar literatura específica en librerías. Parecemos imbéciles.

ruth arenas dijo...

En primer lugar, me tengo que definir como madre, medico y residente de psiquiatría. Lacto a mis 2 hijos de 3 años y 2 meses. Asi que debo ser una "tetatalibana" (me cabrea muchísimo ese insulto oiga)

Nunca he juzgado que una mujer sea mejor o peor madre por dar el pecho. Simplemente porque creo que nadie puede juzgar a nadie sin andar 20 leguas con sus zapatos. Yo tuve unas condiciones ideales: formación sanitaria, un marido que me apoya y mucha "mala leche"

Y digo mala leche porque yo si he sido sometida a juicios, lo soy aun, por mi modo de criar. Por la sociedad, por mi familia, por mis compañeros... Me han dicho desde que se me iba caer el pecho (¿y a usted que le importa si no lo va a tocar) hasta que mi hijo seria un enfermo mental.

Mi forma de ser hace que siempre me lo tome con humor. Respondo con alguna broma que deja claro que, gracias por su opinión, pero yo tengo la mía.

Digo esto porque no creo que se juzgua a las mujeres como buenas o malas madres por dar el pecho: se nos juzga por todo!!!. Si das, si no das, si hablas en ingles con ellos, si lo llevas o no en carrito...DA IGUAL. Parece que el entorno vuelca sus propias inseguridades en las madres y sirven como válvula de escape de una relación social previa malfuncionsnte.

Y claro, a la madre la pilla cansada, sola, débil, con las hormonas de aquella manera y la imagen corporal destrozada. Vamos, que maldita la gracia oiga!.

No se que hace falta para ser una buena madre, ni falta que me hace. Se que no es de ser muy buena persona ponerse a presionar a una mujer recién parida en uno u otro sentido.
Yo seguiré ofreciendo mi ayuda a quien la necesite patmra continuar su lactancia... O para terminarla si asi lo requiere. Por supuesto la lactancia materna es la óptima y la artificial supone exponer al niño a ciertos riesgos. Pero una vez que la madre tiene la información, ella elige, que para eso las tetas son suyas!!!

Pero con toda esta charla quiero señalar que las mujeres son presionadas haga lo que hagan. No lo toméis como algo de "lactivistas y no lactivistas". A mi dejenme que me una a mi grupo de lactancia porque creo que ayudan mucho a las madres, y que disfrute mi crianza a mi manera, y quien decida otras opciones, que las disfrute también.

ruth arenas dijo...

Esta claro, y tenemos evidencia suficiente, que tenemos que ayudar a las madres a lactar. Y se lo dice una que lleva 3 años y medio de teta.
Pero nuestra tarea es informar adecuadamente y ofrecer ayuda y opciones, no decidir por las madres.

La lactancia, además de una etapa básica para el niño, es un aspecto de la sexualidad de la mujer (como la maternidad, el parto o la menopausia) y en su asunción hay muchos factores (relaciones maternas previas, personalidad, forma de vida...)que hacen q la mujer decida otras cosas. A fin de cuentas, recordemos q las tetas son nuestras

ruth arenas dijo...

Tranquila: mas allá de los 6 meses mejora mucho.

María E. Pazos dijo...

Gracias. Eso imagino. Por eso disfruto cada etapa (claro que también disfruto porque me puedo permitir no trabajar por buen tiempo y no hacer nada más que atender a mi bebé -la familia es un gran apoyo-). No quiero pensar lo que debe ser tener que incorporarse al trabajo por narices a los 4 meses a jornada completa y tener que tirar de guardería por tener a la familia lejos.

Sevda Dere dijo...

Muy bien blog y escribo super informaciones differente por la tema y tu trabajo que escribiste muchas cosas todos son muy buenas y interasantes
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