[Con intención de reactivar la economía y la marca España andamos en reformas. Disculpen si le desahuciamos, expropiamos o simplemente le jodemos. Mientras seguiremos hablando..]

20.8.14

Los horarios de los profesionales sanitarios y la mortalidad de los pacientes.

¿Cuántos médicos y médicas tiene que haber en un servicio de urgencias? ¿y en una planta de medicina interna? ¿qué criterio usamos para determinar el número que debería haber en un centro de salud? ¿y en una unidad especializada en patología coronaria?

La misma pregunta la podemos realizar para todas las categorías profesionales que trabajan en sanidad, siendo los grupos más estudiados el de medicina y el de enfermería.

Un artículo publicado hoy en la revista PLoS hace que nos hagamos estas preguntas. El texto, titulado "Asociación entre muerte por ictus y presencia el fin de semana de médicos especialistas y personal de enfermería: estudio de cohortes prospectivo multicéntrico". (enlace al texto completo y enlace a un comentario publicado en el mismo número de la revista).

El trabajo publicado compara la mortalidad por ictus en aquellas unidades especializadas en dicha patología de acuerdo con la presencia durante 7 días a la semana o durante menos días de médicos especializados en el tratamiento de dicha patología y de personal de enfermería de dicha unidad. Resumiendo, los resultados dicen que no se encontraron diferencias de mortalidad entre las unidades según el médico fuera 7 días a la semana o se ausentara algunos días (fines de semana, generalmente, claro), mientras que sí que se observó una diferencia significativa -tanto estadística como clínicamente- según el número de personal de enfermería que hubiera por paciente ingresado, observándose un gradiente de mortalidad (efecto dosis-respuesta) según el cual los lugares con mayor dotación de enfermería tenían una menor mortalidad que las unidades con menor dotación.

Cierto es que no existen estudios que nos digan el número mágico de personal de cada categoría profesional que tenemos que asignar cada día y cada hora a las diferentes unidades y servicios de un dispositivo sanitario, pero estudios de este tipo deberían llevarnos a pensar algunas cuestiones:

1. ¿Se tienen en cuenta este tipo de estudios sobre efectos de la organización de los profesionales a la hora de gestionar recortes de personal? Basándonos exclusivamente en este artículo, por ejemplo, si se decidiera recortar el apartado de personal de los fines de semana de una unidad de ictus, deberíamos hacerlo por la parte de las guardias de médicos antes que por la parte del personal de enfermería.

2. Se repite con insistencia que "el paciente es el centro del sistema", pero la grandísima mayoría de las unidades (en menor medida los servicios de urgencias intra y extrahospitalarios -que también-) funcionan con un régimen de horarios más parecido a una ventanilla de atención al cliente de un banco que a un servicio de demanda compleja y poco previsible en cuyos resultados finales interaccionan multitud de variables. Si quisiéramos tener en cuenta los datos que este (y otros) estudio nos dice, habría que romper en cierta medida con el sistema organizativo basado en un horario de oficina... ¿cómo llevar a cabo ese tipo de reformas si nos encontramos conque una parte importante de los profesionales sanitarios -y sus representantes- están en contra por motivos distintos a la consecución de la mejor práctica clínica?

3. Por otro lado, ¿qué estrategias se pueden llevar a cabo desde los servicios de salud para diferenciar los hallazgos estadísticamente significativos pero espúreos de aquellos que realmente tengan fuerza para impulsarnos hacia el cambio de organización? Los servicios sanitarios tienen tendencia a organizarse basándose en tres criterios: lo que hace el centro de al lado, lo que se hizo el año pasado y lo máximo que se puede hacer con el dinero que tengo; más allá de eso estaría bien impulsar investigaciones de este tipo cuya complejidad es elevada pero que reportan recomendaciones de gran utilidad.

Siempre se dice que "contratar a una persona más" es la última de las soluciones en las que un buen gestor debe pensar para solucionar un problema. Ampliando el marco de pensamiento tal vez deberíamos decir que "despedir a una persona" es la última de las opciones que un buen gestor debería plantear a la hora de reducir gastos.

Mientras damos con la combinación perfecta y las respuestas a las preguntas que han surgido, habrá que seguir haciéndose eco de estudios como este.