[Con intención de reactivar la economía y la marca España andamos en reformas. Disculpen si le desahuciamos, expropiamos o simplemente le jodemos. Mientras seguiremos hablando..]

16.6.14

¿Cómo gastamos el dinero público de nuestra sanidad? Datos e imágenes.

El año pasado, cuando el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad publicó la Estadística de Gasto Sanitario Público del año 2011, publicamos un texto llamado "El gasto sanitario público en 6 gráficos"

Este año, además de un texto publicado en eldiario.es donde analizamos un poco la evolución de dicho gasto en los años 2008-2012, queremos dejaros una hoja de cálculo con los datos montados para que quien quiera pueda utilizarlos (para sesiones, textos, parafilias,...), así como algunos de los gráficos que hicimos hace unos días, en formato .jpg.



Nuestro resumen en cinco frase sería el siguiente:

  • El gasto sanitario público ha descendido un 9% entre 2009 y 2012 e, igualmente, ha disminuido como porcentaje del PIB (del 6.7% al 6.2%), acercándose al objetivo del gobierno marcado en el Plan de Estabilidad Presupuestaria 2012-2015 donde pretendían una disminución en torno al 21% para 2015.
  • La mayor parte de la disminución del gasto sanitario durante los años de la crisis económica se ha concentrado en la partida de gasto farmacéutico y en la reducción del gasto en personal (menos contratos y salarios más bajos).
  • La estabilidad -o incluso ligero crecimiento- de la partida de conciertos y mutuas privadas de los funcionarios públicos hace suponer un blindaje contractual a ese tipo de gastos, de modo que los recortes se acaban realizando en el gasto gestionado puramente por entidades públicas.
  • El gasto hospitalario apenas ha visto reducida su cuantía en los últimos años, suponiendo un 60% del gato total, frente al 16% concentrado en Atención Primaria + Salud Pública. La parte de gasto sanitario destinada al nivel hospitalario es la más alta de nuestro país desde que empezó la crisis.
  • El déficit de financiación de la Atención Primaria y los servicios de Salud Pública amenazan con abocarlos a la insostenibilidad externa por inanición, ya sea hacia un desmontaje real o hacia un vaciamiento de sus funciones y su conversión en meros intermediarios entre el paciente y el hospital, con el empeoramiento de la salud de la población que esto traería consigo.