[Con intención de reactivar la economía y la marca España andamos en reformas. Disculpen si le desahuciamos, expropiamos o simplemente le jodemos. Mientras seguiremos hablando..]

9.12.11

El que paga también mata.

Tendemos a pensar que los únicos profesionales sanitarios que tienen capacidad para que una persona muera debido a sus decisiones son aquellos que interaccionan de forma directa con el paciente (personal médico y de enfermería, principalmente), pero esto dista mucho de ser real; hace unos días nos enteramos gracias al Butlletí Groc de que en Francia no se va a financiar la dronedarona por parte del sistema público de salud.


La historia de la dronedarona servirá, durante años, como ejemplo de:

- cómo promocionar un fármaco basándose en su seguridad cuando aún no lleva ni un año comercializado y ya le ha salido una alerta de la Agencia Europea del Medicamento advirtiendo de sus posibles efectos adversos graves sobre el hígado.
- cómo hacer que una sociedad científica se comporte como una auténtica fanática de un medicamento llegando a eliminar comentarios en su web en el que se pide información sobre por qué se omiten los efectos adversos y el dudoso perfil de seguridad del mismo.
- cómo, a pesar de la llamada a la prudencia por parte de numerosos organismos y grupos de médicos, la Sociedad Europea de Cardiología, en su guía anual sobre manejo de la fibrilación auricular colocó a la dronedarona en un puesto de inusual privilegio para un medicamento que aportaba tan poco a nivel de efectividad y con un perfil de seguridad que no se podía determinar con el poco tiempo de uso que tenía cuando se publicó esa guía [antes de que aparecieran los casos de hepatotoxicidad y la suspensión del estudio PALLAS -por aumento de eventos cardiovasculares graves en los pacientes que tomaban dronedarona-]... ahora, hasta que salga la nueva edición de la guía en cuestión tendrán que cargar con llevar un medicamento con semejante historia en un puesto honorífico en su publicación.
- cómo hacer que, a pesar de todo esto, nadie hable de que su precio (104.90€ por 60 comprimidos) es escandalosamente prohibitivo con respecto al fármaco que encabeza su familia terapéutica, la amiodarona (5.81€ por 30 comprimidos).

En los últimos premios acíbar NoGracias-Farmacriticxs la Sociedad Española de Cardiología recibió el premio a la Sociedad Científica más imprudente bajo el sigueinte texto: 
SOCIEDAD MÁS IMPRUDENTE: La Sociedad Española de Cardiología (por su apoyo a droneradona y la eliminación de los comentarios que advertían sobre su hepato-toxicidad). La Sociedad Española de Cardiología promovió en su página el tratamiento de la droneradona, como anti-arrítmico. Un residente de Medicina de Familia, de Madrid (España), Roberto Sánchez Sánchez, intentó varias veces incluir un comentario acerca de la hepatotoxicidad del fármaco, de forma razonada y científica. Sin éxito, pues fueron borrados de inmediato, por más que cumplieran todos los requisitos formales.

La financiación de medicamentos con un perfil de seguridad nada claro favorece que aquellos médicos ávidos de darle novedad a sus vidas profesionales y su ejercicio diario los sobreutilicen, haciendo que miles de pacientes se vean expuestos a riesgos no aclarados para beneficio de la empresa que comercializa el medicamento en cuestión. La financiación selectiva de medicamentos basada en criterios de eficiencia, seguridad y valor añadido también puede "salvar vidas". 

1 comentario:

Rosario Alises dijo...

¿Y qué me dices del Prasugrel que pretende sustituir al Clopidogrel, en el sd. coronario agudo?
El coste de Prasugrel es 13,58 (dosis inicial) y 2,26 €/día (dosis mantenimiento durante un año)
El coste de Clopidogrel es de 2,06 € (dosis inicial) y 0,60 €/día (durante un año).
Además no hay beneficios añadidos, y sí más contraindicaciones