[Con intención de reactivar la economía y la marca España andamos en reformas. Disculpen si le desahuciamos, expropiamos o simplemente le jodemos. Mientras seguiremos hablando..]

19.4.12

3 (gustos + disgustos + dudas + temores)

Ayer tuvo lugar la reunión del Consejo Interterritorial de Sanidad del que salieron las medidas que vamos a comentar a continuación tras la lectura detallada de varias fuentes, pero principalmente a partir de las palabras del propio Ministerio de Sanidad a través de la nota de prensa que sacó.



Gustos.
  • La eliminación del copago de los medicamentos por parte de los desempleados que no estén recibiendo ninguna prestación. En la situación de desempleo actual y siendo la población desempleada una población que, a largo plazo, goza de un peor nivel de salud [a corto plazo las diferencias en el enfermar son más discutidas], mantener el copago era incrementar -aún más- una situación injusta.
  •  Si la actuación que se pretende llevar a cabo con la regulación y agilización de la facturación a terceros países en el tema del turismo sanitario va encaminada a, como dice la nota de prensa "evitar que haya ciudadanos extranjeros con solvencia económica que puedan, mediante lagunas administrativas o recurriendo a la picaresca, beneficiarse para acceder sin derecho y gratis a los servicios sanitarios de España", no podemos sino mostrarnos de acuerdo. Aún así, este punto nos genera algunas dudas que comentaremos posteriormente.
  • La creación de una central de compras de medicamentos parece, en principio una buena idea. Habrá que ver si el ahorro estimado es correcto (dudas), pero ahí queda un voto de confianza.

Disgustos.
  • Los sistemas informáticos en el mundo sanitario español han conseguido algo impensable: unir a todos los profesionales sanitarios en su contra. Cuesta pensar que un país en el que cada Comunidad Autonomía lidia con un programa incompatible con la comunidad vecina y donde las tareas clínicas se ven retrasadas por problemas de software un día tras otro se vaya a poder dar una solución correcta al entramado burocrático que presentan las nuevas medidas del ministerio de sanidad. Si no me fallan las cuentas se han generado 7 diferentes intervalos de pago (desempleados sin subsidio, activos que no pagan IRPF, activos de renta anual menor a 100.000€, activos de renta anual superior a 100.000€, pasivos "con menor poder adquisitivo", pasivos "con renta baja" y pasivos estándar). cuyo pago deberá controlarse según tarjeta electrónica que tendrá la información fiscal del paciente. A esto hay que unir que España es el país donde los empleados declaran rentas superiores a autónomos y empresarios. Si no tienes un sistema fiscal justo, no puedes pretender que sean justas las medidas que se basen en él.
  • Aumento de la burocracia; se habla de que los pensionistas que durante 3 meses consecutivos paguen por encima del límite establecido para su condición podrán solicitar el reintegro de la diferencia. Esto supone implementar una estructura de reclamación y ejecución de la devolución correspondiente. ¿tardarán esas devoluciones tanto como los pagos a los proveedores? En otros países los reintegros en materia de prestaciones farmacéutica son ágiles, pero en otros países no tienen los impagos a proveedores que tenemos en España, por lo que no es extraño pensar que lo de pagar por servicios ya prestados/recibidos no se nos da muy bien.
  • El establecimiento de tres categorías de la cartera de servicios hace que se dejen fuera de la cartera básica común prestaciones como el servicio sanitario no urgente; esta medida que a alguno le podría parecer lógica al grito de "es que se utilizan las ambulancias como si fueran taxis" puede suponer que haya pacientes en tratamiento con diálisis que no puedan desplazarse al hospital a poco que vivan en una localidad distinta (o que estén aquejados de alguna barrera para la movilidad como puede ser la obesidad mórbida, trastornos de la marcha,...) o, lo que viene a ser lo mismo, aislar sanitariamente a pacientes habitantes de poblaciones mal comunicadas. Utilizar malos usos de prestaciones necesarias para eliminarlas de la cartera de servicio no parece propio de alguien que pretende ejercer una labor de gobierno "equitativa" y "justa" (palabras que se dicen una y tres veces respectivamente en la -escueta- nota de prensa).
Dudas.
  • Pensar que de las medidas adoptadas se va a derivar un ahorro de 7.000 millones de euros parece excesivamente optimista (o engañoso). Sin aclarar qué tecnologías/fármacos podrían salir de la subvención pública (pero asignando a ese apartado un ahorro estimado de 500 millones de euros) y obviando que el principal responsable del gasto sanitario es la farmacia hospitalaria (aspecto que no se ha tocado más que en el punto de adquisición de los medicamentos -central de compras- pero no en su utilización, que es el punto principal) y el aumento desmesurado de recetas de nuestro sistema sanitario.
  • No entendemos bien qué quiere decir "apostar por los genéricos", básicamente porque no entendemos bien cómo se puede apostar por los genéricos más que lo que ya se apuesta. A día de hoy, una vez vence la patente de un medicamento y salen los genéricos al mercado, el precio queda fijado a la baja, de tal forma que los fármacos de marca se adaptan al precio marcado por el resto de las marcas de genéricos (a grandes rasgos). En España disfrutamos de unos precios razonablemente bajos (no hay más que mirar al resto de países de nuestro entorno), especialmente cuando hablamos de medicamentos que tienen un genérico compitiendo con ellos. En los periodos previos al vencimiento de la patente no puede "apostar por los genéricos", por lo que esta frase parece más encaminada a ganarse a la opinión pública, que parece que asocia lo de "genérico" con "ahorro racional" que otra cosa.
  • ¿Qué umbral es el que determina cuándo se pasa de un pasivo con menor poder adquisitivo a un pensionista con renta baja? ¿y cuál el que diferencia a un "extranjero con solvencia económica" de un "extranjero sin solvencia económica" (porque, para los que no lo sepan, hay una tremenda escala de grises entre la jet set alemana que se opera de cataratas en las poblaciones de la costa del Mediterráneo y el subsahariano que malvive entre los parques, albergues e invernaderos de los pueblos de Almería). Esos mares de indefinición presentes en la nota de prensa (y que curiosamente afectan a las medidas que mejor podrían ser interpretadas por la opinión pública) le quitan credibilidad a las decisiones tomadas.
Temores.

  • Nos aterra escuchar a la ministra de sanidad de que saldrán de la financiación pública aquellos fármacos "de utilidad superada". Habiendo términos tan exactos como "relación coste-efectividad incremental" no entendemos por qué ha tenido que hablar de "utilidad superada", porque: 1) La utilidad por si sola no entraña ningún tipo de valoración económica. 2) La frase en sí parece dejar ver que los fármacos nuevos son siempre mejores que los viejos [cosa que ya insinuó Ana Mato hace unas semanas en una entrevista en prensa cuando dijo que se dejarían de financiar los fármacos viejos para los cuales ya había fármacos nuevos que eran mejores], olvidando que la mayor parte del aumento interanual del gasto sanitario se produce por la introducción -en muchas ocasiones inadecuada, atolondrada y precoz- de tecnologías y novedades farmacológicas que no aportan nada a lo que ya tenemos. ¿Se le ocurrirá a alguien decir que el ácido acetil salicílico tiene una utilidad superada por el clopidogrel? ¿o que el ibuprofeno tiene una utilidad superada por el dexibuprofeno? ¿o la amiodarona por la dronedarona?
  • Las medidas anunciadas no dejan de sonarnos a provisionales. Por dos motivos: 1) porque algunas de ellas ya dijo el Gobierno hace menos de medio año que no las iba a tomar de ningún modo (imposición de copago farmacéutico a pensionistas, repercusión de las medidas sobre los ciudadanos de forma directa,...). 2) porque en la situación económica en la que se encuentra España en el caso de que el Banco Central Europeo (BCE) acabara realizando un rescate a nuestro país, todas estas medidas quedarían en nada y la soberanía nacional se sostendría (más aún) en manos del mercado y el BCE (el 1%, vaya)
  • Miedo a lo que no se dice. No se habla del tipo de gestión (pública, privada o mixta) que se pretende como base del sistema sanitario. No se menciona nada acerca de la desgravación fiscal de los seguros privados de salud, que ya se ha emprendido en la Comunidad Balear y que vendría a atacar frontalmente los principios de equidad y solidaridad del sistema sanitario público. Se ha evitado hablar de cuáles serían las líneas de actuación en caso de no conseguir el ahorro previsto con las medidas anunciadas (aunque a lo mejor esto es porque como nos hemos encomendado a la acción de transmitir confianza uno no puede anunciar su "plan B"). 

En la corriente social empeñada en quitar el significado a las palabras se consiguió que el copago fuera un lobo al que temer en vez de un concepto que comprender (además de saber que ya había un copago en marcha), es por ello que nos causa cierta inquietud que socialmente el "no va a haber que pagar por ir cada minuto y medio al médico" incremente la anestesia social que vivimos, en vez de (in)formarnos y alzar la voz más allá de palabras de significado conjugado en pasado.

Seguiremos monitorizando el devenir de nuestra sanidad, de los que la dirigen y de los que la padecen y disfrutan. Monitorizando, trabajando, reclamando y movilizándonos.

1 comentario:

Jesús Blanco dijo...

Javi, magnífico resumen de la situación. Enhorabuena!! Yo añadiría además que deberíamos buscar los medios para hacer aflorar el debate de por qué nadie habla de instaurar medidas sobre los factores que influyen en la emisión de la receta: lo que pasa en el lado de la mesa de la consulta que está más lejos de la puerta de salida...