.-
Disfruta de estos cuatro meses, porque no volverán a repetirse.Afortunadamente.
Cuatro meses de apatía, de abulia, de
no me hace falta ver españoles por el mundo para pensar en qué cojones hago aquí. Cuatro meses para ver que el objetivo de los últimos siete(؟) años se ha dejado atrás y ahora flotas en el aire. El triunfador(؟) académico que de pronto pertenece a la generación ni-ni.
.-
Aprovéchalos al máximo. Eso. Corre de hospital en hospital añadiendo preguntas absurdas al formulario con el que bombardeas a cada incauto residente que pasa por allí. Que si sois biologicistas, que si tenéis fibro-scan (wtf), que si libráis las guardias, que si tenéis columna (¿u os sostenéis por un sistema de andamios no cordados?), que
pero-a-ver,-de-R2-cómo-cuanta-laringe-te-dejan-operar. Acumula cientos de datos para hacer amalgamas de sensaciones y llegar a paseo del prado con una lista engorrosa y entachonada donde empieza el resto de tu vida. Manifiesto mi indignación: al menos una bola de cristal tiene algo de clase, y
ciertamente alguien debió advertirme de esto cuando entré.
.-
Por cierto, ¿Qué número tienes?Hártate de los que preguntan a bocajarro y de los que tantean hasta que la úvea les grita bingo cuando lo escupes, hastíate y díselo o invéntate uno que no es. Tus últimos ocho(؟) meses y tus anteriores seis(؟) años convertidos en una cifra, welcome to Dachau-riau-riau. Y ahora mírate en el espejo con desidia; si el número es bajo porque olvidas donde carajo te habías conseguido ir viendo al ampliarse el abanico en ocho dimensiones y si es alto porque gente que no conoces va a a acabar escogiendo por ti. Lo mejor, que si bien conocidos y desconocidos no preguntan otra cosa, tampoco podrías contestar si les diera por irse de originales, porque ahora mismo no tienes mucho más que aportarle al mundo. Pues eso, Dachau riau riau, clasifíquese en esa lista.
.-
¿Y qué quieres hacer? Y yo qué hostias quieres que sepa, si hace 11 meses que no veo un paciente, si ya ni me acuerdo de por qué vine aquí, si per-yódicamente pienso en viajar en el tiempo y darme una hostia cuando aquel día dije a los cinco años que quería ser médico, o en dártela a ti cuando después de selectividad echaste a cara o cruz si medicina o teleco, o en dársela a tus padres cuando te convencieron de que veterinaria no, que sólo ibas a cortarle uñas a yorkshires con olor a coño de
Señoras que tienen sexo con sus yorkshires.
Qué quieres que haga si ahora lo que me apetece es hacerme instructora de buceo o montar una casa de putas en el algarve, si la medicina no es más que listas y clasificaciones y 225 preguntas que acerté o fallé; y si vaya donde vaya no paro de obtener pruebas de que la vida profesional puede resumirse en diez preguntas coroladas por un ¿volverías a coger esta plaza? (contestado en general con un ladeo de cabeza y una mirada vacía).
.-
Pero, ¿qué te motiva?Así para empezar me motiva dejar de tener esta conversación de una puta vez. Me motiva ver a mis colegas de la carrera, mayores que yo, puteados porque acaban la residencia y no les contratan, u optan a contratos de mierda, o bien se han desengañado y no quieren seguir en lo suyo y liban becas y másteres a sus treinta para ver a qué otro desengaño aspirar. Me motiva pensar que dentro de unos meses sólo hablaré de cuán jodida fue la guardia de tal día, de si voy más o menos apurado para la sesión del miércoles y en el mejor (؟) de los casos quién folló con quién en esa fiesta de residentes.
Me motiva acordarme de que una vez me interesó todo esto aunque no consigo recordar por qué.
.-
Tampoco te agobies, ya verás como hagas lo que hagas te gusta. Y si ese es el problema, y si esa sensación de inquietud son las llamas del aro por el que hace tiempo que pasamos, y si hagas lo que hagas te vas a conformar porque la elección está mal planteada, porque no tiene sentido, porque la vida no debería ser así, y la medicina tampoco (sin necesidad de catalogarla aparte), y si simplemente todo esto es una hercúlea estupidez.
Quién gana con que yo tenga que escoger entre hacer guardias de puerta o tener la remota posibilidad de ponerles hip-hop a las pro-anas en el hospital de día, quién gana haciéndome valorar si las guardias se libran o no y confiar en que la docencia cristalice ella solita entre mis dedos. Quién. ¿Yo? ¿De verdad? Que si me lo dicen me lo creo. Ah, se me olvidaba ¿y hacéis transplante?
.-
Ánimo y suerte en la elección. Bueno, suerte a los demás, a ti, adrasteita, te deseamos sensatez. Náusea, desencanto y autohumor: busco candidatos para colaborar a un ensayo clínico cuyo objetivo es distinguir qué es más lesivo, ir a coger plaza borracho o ir enamorado.
Definitivamente tenía que haber hecho filología eslava, y jugar a mileurista en Katowice, en una casa sin calefacción.